Fundamentos de la Ética y Metafísica: Contrastes entre Kant, Descartes y Hume

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Introducción a Pensadores Clave de la Filosofía Moderna

Este documento explora las doctrinas fundamentales de tres figuras cruciales en la filosofía moderna: Immanuel Kant, René Descartes y David Hume, centrándose en sus concepciones sobre la moralidad, la naturaleza del ser humano y la metafísica.


Ética según Immanuel Kant

*Ética (Kant). La existencia de lo moral en el ser humano no necesita, según Kant, ninguna demostración. Se trata de un hecho tan evidente e innegable como la misma ciencia de Newton. El punto de partida de esta ética formal será la “buena voluntad”, según Kant, “la única cosa buena en sí misma sin restricciones”.

El Deber como Criterio de Moralidad

La buena voluntad se presenta así como el criterio último para juzgar la moralidad de todas nuestras acciones. Pero como la voluntad humana no siempre está guiada por la Razón, sino que está en lucha con las inclinaciones naturales (envidia, egoísmo...), la buena voluntad se convierte en deber. Actuar “por deber” será para el ser humano el criterio último de moralidad.

Lejos de lo que pudiera parecer, actuar por deber no consiste en hacer algo porque “me lo manden”, sino porque “yo” me lo mando, esto es: por puro respeto a la ley moral.

Tipos de Acciones y el Imperativo Categórico

En función de esto, Kant distingue tres tipos de acciones:

  • Contrarias al deber.
  • Conformes al deber.
  • Hechas por deber, siendo solo estas últimas las únicas que cuentan con un valor moral.

Con el fin de saber si actuamos o no “por deber”, disponemos del imperativo categórico: un juicio o proposición mediante el cual la razón “hace buena a la voluntad”. Por ser imperativo es expresión del deber y por ser categórico nos obliga sin condiciones. Este imperativo recibe en la obra de Kant diversas formulaciones. Citemos dos de ellas:

  1. “Obra solo de acuerdo con la máxima por la cual puedas al mismo tiempo querer que se convierta en ley universal” (máxima de la universalidad).
  2. “Obra de tal forma que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de los demás, siempre como un fin y nunca como un medio” (fórmula de la humanidad como fin en sí misma).

Postulados de la Razón Práctica

Finalmente, en la Crítica de la razón práctica encuentran “un lugar” los objetos o Ideas de la metafísica. La libertad, la inmortalidad del alma y la existencia de Dios son afirmados por la razón práctica como “postulados”, es decir: proposiciones que no podemos demostrar, pero que debemos suponer o admitir, para que sea posible el hecho de la moral. De esta manera hay que admitir el postulado de la libertad, pues sin la libertad no tendría sentido la moral.


El Racionalismo Cartesiano: Descartes

Descartes. Desarrolla su pensamiento en un periodo de crisis y transformación marcado por la Revolución Científica, en el que las certezas antiguas, como el geocentrismo, generan un panorama filosófico dominado por la disputa y la duda. Ante esto, el objetivo de Descartes es dotar a la filosofía del rigor y la evidencia de las matemáticas para convertirla en una “ciencia estricta”. Su ambición es crear una Ciencia Universal que sirva de base para todo el conocimiento.

La Metáfora del Árbol y el Dualismo Antropológico

Para explicar esta teoría, utiliza la metáfora del árbol: la metafísica constituye las raíces (la base), la física es el tronco y el resto de las disciplinas, como la medicina o la moral, son las ramas que brotan de él.

Descartes. La posición que defiende Descartes acerca de la “sustancia” le lleva a defender un dualismo antropológico. El ser humano es el resultado de la unión de dos sustancias, dos realidades independientes que no se necesitan para existir: la res cogitans y la res extensa. Según Descartes, la distinción entre ambas es algo que percibimos de forma clara y distinta, pues podemos percibir de forma evidente nuestra existencia como sujetos pensantes, sin que en dicha existencia vaya implícita la existencia de nuestro cuerpo. De este modo Descartes recupera la certeza de la existencia del mundo y del cuerpo.

Clasificación de Sustancias

Descartes entiende por sustancia “aquello que existe de tal modo que no necesita de ninguna otra cosa para existir”.

  • Sustancia Infinita: Dios, el único capaz de existir por sí mismo.
  • Sustancias Finitas (en sentido amplio):
    • Res Cogitans (sustancia pensante): El yo, centro y sujeto de las actividades del alma (percepción y volición). Es inmortal y obra de forma libre.
    • Res Extensa (sustancia extensa o material): Todo lo material que tiene dimensiones y ocupa un lugar en el espacio. Descartes sostiene una concepción mecanicista de esta: el cuerpo es una máquina, sometida a leyes puramente mecánicas.

La Relación Alma-Cuerpo y el Control de las Pasiones

Descartes afirma que la relación entre alma y cuerpo no siempre es fácil, dando lugar en ocasiones a una lucha entre las pasiones (“res extensa”) y la razón y la voluntad (“res cogitans”). Las pasiones pueden darse en forma de sentimientos y emociones y se caracterizan por ser “involuntarias” (son impuestas por la res extensa) e “irracionales” (puesto que no son acordes con los dictados de la razón).

En este sentido, la ética cartesiana se va a centrar en el control de las pasiones mediante la prudencia. Será la prudencia la que logre que la “res cogitans” se imponga a la “extensa”. La misión de la razón será dar a la voluntad razones y argumentos para que no se deje arrastrar por las pasiones, sino que las controle y encauce.

Preceptos Morales de Descartes

Para finalizar, Descartes señala una serie de preceptos o reglas:

  1. Obedecer las leyes y costumbres del país, aceptando las enseñanzas de la religión y rigiéndose por las opiniones más apartadas de todo exceso.
  2. Seguir con decisión las resoluciones tomadas.
  3. Procurar cambiar aquellas (resoluciones, si es necesario).

El Empirismo Radical de Hume

*Hombre (Hume). Por último, Hume critica la idea de Yo, esto es: niega la existencia de una “sustancia espiritual e inmortal” a todos nuestros actos, decisiones, conocimientos y recuerdos. Según Hume, el Yo es una “idea” que no es copia de ninguna impresión; si existiese dicha impresión, tendríamos que permanecer fijos e invariables a lo largo de toda nuestra vida, cosa que no ocurre.

El Yo como Teatro de Percepciones

Lo que denominamos “yo” es tan solo un conjunto de percepciones cambiantes, acerca de nosotros mismos. Pero entonces, se plantea la cuestión de cómo es posible que tengamos conciencia de nuestra identidad personal. La respuesta de Hume es que nuestra identidad se basa en la memoria, que hace posible que reconozcamos la conexión entre las impresiones que se van sucediendo una tras otra. Nuestro error consiste, por tanto, en confundir sucesión con identidad. El yo sería, dice Hume, como una especie de teatro en el que entran y salen las percepciones, con la diferencia de que el teatro no existe.


La Crítica Humeana a la Religión

*Dios (Hume). David Hume (1711-1776), filósofo ilustrado inglés del siglo XVIII y representante de la corriente empirista de la filosofía, vivió una época de profundas transformaciones y cambios radicales en su Edimburgo natal y en el resto de Inglaterra. Cambios sociales, políticos, económicos y culturales que intentará explicar y fundamentar filosóficamente, sirviéndose del método experimental de las ciencias empíricas.

La Ciencia del Hombre y la Crítica Metafísica

Empleando dicho método, se propondrá crear una nueva “ciencia”, la Ciencia del hombre, con el fin de destruir la metafísica racionalista y, en último término, la religión, por ser en su opinión fuente de todo tipo de supersticiones, intolerancias y fanatismos. Esa “Ciencia del hombre” será fundamental de cara a crear una nueva ética -basada en principios empiristas- y un nuevo modelo sociopolítico, “liberal”, como el de Locke, pero sin necesidad de apelar a Dios como garante de los derechos naturales del individuo. El punto de partida y la base fundamental de esta “Ciencia del hombre” será una epistemología o teoría del conocimiento con la que pretende dejar claras las posibilidades y los límites del conocimiento humano.

Refutación de las Pruebas de la Existencia de Dios

Por lo que se refiere a la existencia de Dios, Hume critica tanto las pruebas a priori como las a posteriori.

Crítica a las Pruebas a Priori

Las pruebas “a priori” no son válidas, ya que la “idea de Dios” no se corresponde con ninguna impresión. Es más: la “existencia” es una “cuestión de hecho” y, por tanto, su contrario no implica contradicción. Es decir, no es necesario que Dios exista, porque la no existencia del objeto correspondiente a una idea no es algo contradictorio con dicha idea.

Crítica a las Pruebas a Posteriori

Con las pruebas “a posteriori” ocurre algo parecido: aplican el “principio de causalidad” para llegar desde los “efectos” a su supuesta “causa” (Dios). El problema es que no tenemos impresión del “nexo” entre esa supuesta “Causa” (Dios) y los “efectos” (el mundo), por lo que dichas demostraciones carecen de validez. De este modo Hume “destroza” todos los argumentos que tradicionalmente se habían propuesto para intentar demostrar la existencia de Dios.


El Proyecto Filosófico de Descartes: De la Duda a la Certeza

Descartes. Descartes (1596-1650), filósofo racionalista francés, ha pasado a la historia como el “padre” de la filosofía moderna (siglo XVII). Vive en una época de crisis, de grandes cambios y transformaciones, en la que las certezas que en el pasado se creían inamovibles (como el geocentrismo), se vienen abajo con la Revolución científica.

La Búsqueda de la Ciencia Estricta

En cuanto a la filosofía del momento, el panorama es un tanto desolador: todo es motivo de disputa y, por tanto, dudoso, algo que contrasta con la evidencia y certeza de las matemáticas y con el avance imparable de la Ciencia Moderna (la física) en manos de Galileo. Éste será el motivo que impulse a Descartes a hacer de la filosofía una verdadera ciencia (una “ciencia estricta”). En este sentido, el proyecto cartesiano busca crear una Ciencia Universal inspirada en las matemáticas y que será la base de las demás ciencias. Dicha ciencia será semejante a un árbol: las raíces corresponderán a la metafísica (filosofía), el tronco a la física y en las ramas se situarán el resto de las ciencias: la medicina, la moral….

El Cogito y la Reconstrucción del Saber

Para encontrar una verdad de la que fuera imposible dudar, aplicó la duda metódica. Cuestionó la información de los sentidos, la distinción entre el sueño y la vigilia, e incluso las verdades matemáticas mediante la hipótesis de un genio maligno que podría engañarnos siempre. El proceso llega a un punto de inflexión cuando descubre su primera certeza absoluta: “Pienso, luego existo”. Esta verdad es el pilar sobre el que reconstruye todo el saber.

El Papel de Dios y la Clasificación de Ideas

Finalmente, Descartes introduce a Dios como garantía de que, al ser un ser bondadoso, no permitiría que nos engañáramos sistemáticamente sobre la existencia del mundo exterior y las matemáticas, validando así la realidad de la ciencia. Para entender cómo Descartes llega a Dios, es necesario explicar la distinción que establece acerca de las “ideas” o contenidos mentales.

Clasificación de Ideas

Como “sujeto pensante” (res cogitans) que soy, dirá Descartes, poseo una serie de ideas o contenidos en mi mente. Todas ellas, en tanto que actos de pensamiento, son iguales. Pero si tenemos en cuenta su realidad o contenido objetivo, pueden ser clasificadas en tres grupos:

  1. Ideas Adventicias: Proceden de la experiencia (ej. “piedra”, “árbol”).
  2. Ideas Facticias: Proceden del propio sujeto, en tanto que invenciones o construcciones nuestras a partir de ideas adventicias (ej. “sirena”).
  3. Ideas Innatas: No proceden de la experiencia ni son invención del sujeto; tienen que estar en la mente desde el nacimiento. Entre ellas está la idea de “cogito” y la idea de “infinito”, idea a la que Descartes acabará identificando con Dios.

Para Descartes Dios sería la “res” -sustancia o realidad- “infinita”. A partir de esta idea de “infinitud”, Descartes intentará demostrar la existencia de Dios. Como decimos, Dios es “infinito”, mientras que el resto de los entes son “finitos”.

Argumentos Cartesianos para la Existencia de Dios

  • Prueba Ontológica: Dado que la no existencia de Dios supone una contradicción, Descartes deduce que Dios debe existir (pues es verdad aquello que se percibe de forma clara y distinta).
  • Prueba Gnoseológica (inspirada en San Agustín): Tengo la “idea” de Dios, es decir, la “idea” de un ser infinitamente perfecto. En conclusión, la idea de Dios es innata y, por lo tanto, clara y distinta, motivo por el que Dios tiene que existir.

La Filosofía Crítica de Kant: Las Tres Preguntas Fundamentales

Kant. El filósofo alemán Immanuel Kant (1724-1804) representa el momento culmen del movimiento ilustrado, ya que en él confluyen las corrientes de pensamiento más importantes del siglo XVIII: el racionalismo, el empirismo y la Ciencia de Newton, junto al pensamiento de Rousseau y a los ideales ilustrados.

Etapas del Pensamiento Kantiano

Su filosofía se suele dividir en dos etapas:

  • Etapa Precrítica: Marcada por el racionalismo de Wolf y centrada en cuestiones científicas (física de Newton y matemáticas).
  • Etapa de Madurez (Crítica): Iniciada tras la lectura de Hume, en la que nuestro autor intenta responder a las tres preguntas fundamentales de la filosofía.

Las Preguntas Centrales

Con la primera pregunta, nuestro autor realiza una crítica (estudio o análisis) de la razón en su uso puro o teórico, con el fin de determinar las posibilidades y límites del conocimiento humano.

  1. ¿Qué puedo conocer? (Crítica de la Razón Pura).
  2. ¿Qué debo hacer? (Ética). Con esta pregunta, pretende establecer qué principios deben guiar la acción libre del ser humano o nuestro comportamiento.
  3. ¿Qué me cabe esperar? (Religión/Metafísica). Buscará un sentido a los acontecimientos y acciones humanas, preguntándose por el “telos” o “finalidad” de las mismas.

Respondidas estas cuestiones, habremos dado respuesta a la gran pregunta de la filosofía: “¿Qué es el hombre?”.

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