Fundamentos de la Ética y la Ilustración: Un Recorrido Filosófico desde Kant hasta Aristóteles

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Contexto Histórico de la Ilustración

En la Ilustración (siglo XVIII) se otorga gran importancia al intelecto y a la clarificación racional. Se promueve que el hombre piense por sí mismo, lo que Immanuel Kant denominó el "abandono de la minoría de edad". La Revolución Francesa, un acontecimiento clave de este siglo, fue fundamental para la difusión de las ideas ilustradas por toda Europa.

Aspectos Socioeconómicos y Políticos de la Ilustración

  • Socialmente: Se observa un notable aumento de la población en Europa. La Revolución Industrial introdujo mejoras técnicas en la agricultura, incrementando la producción. Además, hubo una disminución de las guerras y una mejora general en la higiene. La sociedad de la época era estamental, distinguiéndose entre la nobleza, el clero, la burguesía y el campesinado.
  • Políticamente: Este siglo se caracterizó por el absolutismo monárquico, donde los reyes ostentaban un poder absoluto. La burguesía, en ascenso, se opuso a esta forma de gobierno, impulsando la elaboración de una nueva cultura basada en los principios de la Ilustración.
  • Características de la Razón Ilustrada: La razón ilustrada se distingue por su carácter práctico. Este saber se orienta al dominio de la naturaleza y a la mejora de la vida humana, distanciándose de la razón cartesiana. Además, este conocimiento reconoce sus límites, como afirma el empirismo, que los sitúa en la experiencia, siguiendo las ideas de John Locke. En este contexto, es fundamental destacar la publicación de la Enciclopedia Francesa.

Pensadores Clave de la Ilustración

  • Montesquieu: Propuso la separación de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial).
  • Condorcet: Defendió la idea de progreso indefinido de la humanidad.
  • Voltaire: Abogó por una filosofía experimental basada en la razón y el conocimiento científico.
  • Rousseau: Sostuvo que el origen de la sociedad reside en el pacto social, el único instrumento capaz de armonizar la libertad individual con el orden político y social.

La educación fue considerada la única herramienta para la formación del hombre libre. La obra de Immanuel Kant se fundamenta en las ideas ilustradas sobre moral, política, ciencia y religión, pero también profundiza en la epistemología, es decir, en la manera en que conocemos las cosas. En esta época, coexistían dos grandes corrientes de conocimiento: el empirismo y el racionalismo. Se reivindicó el uso de la razón no solo en su aplicación teórica o científica, sino también en su uso práctico.

Kant, influenciado por la Ilustración, especialmente la francesa, adoptó la idea de los derechos naturales del hombre: la libertad, la igualdad y la fraternidad, lo que implica un profundo respeto entre los individuos.

Influencias Filosóficas en Immanuel Kant

Immanuel Kant fue significativamente influenciado por pensadores como David Hume y Jean-Jacques Rousseau. De Hume, Kant tomó el interés por la naturaleza de nuestro conocimiento y sus límites, especialmente en relación con la experiencia. De Rousseau, le atrajo el sentido de la dignidad humana y la posibilidad de una voluntad intrínsecamente buena.

Éticas Materiales y la Propuesta Kantiana

Las éticas materiales proponen normas de conducta específicas o formas de comportamiento para el ser humano. En su obra Crítica de la Razón Práctica, Kant aludirá a diversos planteamientos morales que intentan fundamentar la moralidad en conceptos empíricos. Sin embargo, según Kant, la vida moral no se rige por gustos o inclinaciones, sino por la propia razón. Las virtudes humanas, para Kant, emanan del propio ser racional.

En contraste con el planteamiento kantiano, profundizaremos en la teoría ética de Aristóteles. Aristóteles escribió dos obras fundamentales: Ética a Nicómaco y Ética a Eudemo. Para Aristóteles, el ser humano debe alcanzar la felicidad no a través del placer, sino a través del bien. Sostenía que todas nuestras acciones en la vida están orientadas a conseguir algún fin. El fin último que el ser humano debe alcanzar es la eudaimonía o felicidad.

La felicidad, para Aristóteles, consiste en un bien del alma, específicamente en la contemplación (theoria). Será la virtud de la sabiduría (phronesis) la que proporcione al hombre la verdadera felicidad. La virtud no es innata al ser humano ni es una ciencia; se adquiere a través de las costumbres, el ejercicio y el hábito. La virtud, en la filosofía aristotélica, se define como la justa medida entre el exceso y el defecto.

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