Fundamentos de la Ética: Comparativa entre el Formalismo Kantiano y la Racionalidad Dialógica de Habermas
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Ética Discursiva o Ética Dialógica
Heredera y continuadora de la ética kantiana, la ética del discurso o ética dialógica es formal y procedimental, pues no establece normas concretas, sino el procedimiento para determinar qué normas tienen valor ético y cuáles no.
Jürgen Habermas y la Racionalidad Dialógica
Jürgen Habermas (1929) considera que la ética kantiana es óptima, pero cree que adolece de un defecto: considera la racionalidad monológica cuando en realidad esta debe ser dialógica.
Se considera norma moral toda norma aceptada por la comunidad de diálogo, cuyos participantes tienen los mismos derechos y mantienen relaciones de libertad e igualdad dentro del diálogo. Para Habermas, solo tienen validez las normas aceptadas por un consenso en una situación ideal de diálogo.
El Procedimiento del Discurso
La ética discursiva propone someter siempre la norma a un diálogo entre afectados que recibe el nombre de discurso, es decir, un diálogo especial en el que han de presentarse las reglas siguientes:
- Puede participar cualquier individuo capaz de usar el lenguaje.
- Cualquiera puede problematizar o cuestionar afirmaciones.
- Cualquiera puede introducir afirmaciones, lo que implica libertad para argumentar, presentar pruebas o introducir datos.
- Cualquiera puede expresar posiciones, deseos o intereses.
- No se puede impedir a nadie el ejercicio de su discurso mediante la coacción (sean amenazas, insultos, etc.).
Frente al pacto estratégico, donde los interlocutores se instrumentalizan para alcanzar metas individuales, la ética discursiva aplica una racionalidad comunicativa o consensual, fruto del acuerdo entre distintas partes.
Diferencias y Semejanzas entre el Formalismo Kantiano y la Ética Dialógica
El Formalismo Kantiano
Son formales aquellos sistemas que consideran que la moral no debe ofrecer normas concretas de conducta, sino limitarse a establecer cuál es la forma característica de toda norma moral. Según Kant, solo una ética de este tipo puede ser universal y garantizar la autonomía moral propia de un ser libre y racional como el ser humano.
La Ley Moral Autónoma
Para Kant (1724-1804), la ley o norma moral no puede venir impuesta desde fuera, sino que debe ser la razón humana la que debe darse la ley a sí misma. Si la razón legisla sobre ella misma, la ley será universal, pues será válida para todo ser racional.
Kant distingue entre la razón prudencial (que formula consejos condicionados a la búsqueda de la felicidad) y la razón práctica. Nuestra razón práctica nos da leyes que mandan sin condiciones y que se expresan en mandatos, en imperativos categóricos, incondicionados y no meramente hipotéticos. Este tipo de imperativo no depende de ningún fin y no nos dice lo que tenemos que hacer, sino que sirve como criterio para saber qué normas son morales y cuáles no.
Criterios del Imperativo Categórico
Para ser ley moral, el imperativo categórico debe cumplir con las siguientes características:
- Universal: Todos los seres humanos deberían cumplirla, porque respeta a seres que son valiosos en sí mismos.
- Protege fines en sí mismos: Los seres humanos tienen valor absoluto y no deben ser tratados solo como medios.
- Autónomo: Es quien no se rige por lo que dicen, por las apetencias o instintos, sino quien dirige su vida por un tipo de normas que cree que debería cumplir cualquier persona.
Las Formulaciones Clave
Kant resume la ley moral en dos formulaciones principales:
- «Obra solo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal.»
- «Obra de tal modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como medio.»