Fundamentos de la Ética Clásica y Moderna: La Búsqueda de la Felicidad y el Bien Supremo
Enviado por Chuletator online y clasificado en Filosofía y ética
Escrito el en
español con un tamaño de 4,41 KB
1. Ética Aristotélica: La Búsqueda de la Eudaimonia
Aristóteles sostiene que todas las acciones humanas buscan un objetivo, y ese objetivo final es la Felicidad (Eudaimonia). Todo lo que hacemos en nuestro día a día lo realizamos porque pensamos que nos llevará a la felicidad. Por ello, su ética es considerada Teleológica, es decir, orientada hacia un fin.
La felicidad, para Aristóteles, no es solo sentir placer o pasarlo bien momentáneamente, sino que es autosuficiente, ya que cuando se es feliz no se necesita nada más. También es el Bien Supremo, puesto que no se utiliza para conseguir otra cosa. Se logra a través de una actividad propia del ser humano, es decir, aquella que nos define como tales.
La Razón y las Virtudes Dianoéticas
Lo más humano que poseemos es la razón, que nos da la capacidad para pensar y la utilizamos para entender el mundo y para tomar buenas decisiones. Lo más importante del ser humano es pensar y reflexionar. También poseemos las Virtudes Dianoéticas (o intelectuales), que son las cualidades de nuestra mente que nos ayudan a pensar bien. Las más importantes son:
- Prudencia (Phronesis): Saber elegir el bien.
- Arte (Techné): Saber hacer cosas bien.
- Sabiduría (Sophía): Conocer cosas profundas.
- Ciencia (Episteme): Saber cosas universales y necesarias.
- Intuición (Nous): Captar verdades básicas.
Estas virtudes nos proporcionan felicidad porque nos obligan a usar lo mejor de nosotros mismos.
Las Virtudes Éticas y el Término Medio
Las Virtudes Éticas son necesarias, ya que son las que nos ayudan a actuar bien en el día a día. Una persona virtuosa no elimina sus emociones, sino que las controla. La clave está en buscar el Término Medio: ni pasarse (exceso) ni quedarse corto (defecto).
Por último, la Justicia es la virtud más importante porque es el resumen de todas las virtudes éticas. Una persona justa es aquella que actúa con moderación, con prudencia y domina sus deseos, sabiendo qué hacer en cada momento.
2. Estoicismo: La Tranquilidad a Través de la Razón
Fundado por Zenón de Citio, el Estoicismo enseña que la persona sabia es la que vive según la naturaleza y la razón, aceptando lo que le toca vivir. La clave para ser feliz está en dominar las emociones y no dejarse afectar por las cosas que no dependen de nosotros (el control de lo interno).
Así se logra la tranquilidad interior, denominada Apatía (en el sentido estoico de ausencia de pasiones perturbadoras). Filósofos destacados que siguieron esta corriente incluyen a Séneca, Epicteto y Marco Aurelio.
3. Epicureísmo: El Placer como Ausencia de Dolor
Creado por Epicuro, esta escuela sostiene que lo más importante es buscar el placer (Hedoné) y evitar el dolor, pero con inteligencia. No se trata de vivir con excesos, sino de elegir bien los placeres, buscando aquellos que traen paz y equilibrio.
Para Epicuro, la verdadera felicidad reside en la Ataraxia (tranquilidad del alma, ausencia de perturbación) y la Aponía (ausencia de dolor físico), logradas a través de una vida sencilla, la amistad y la eliminación del miedo (especialmente el miedo a los dioses y a la muerte).
4. Utilitarismo: El Principio de la Mayor Felicidad
El Utilitarismo fue desarrollado por Jeremy Bentham y John Stuart Mill. Defienden que una acción es buena si consigue la mayor felicidad para el mayor número de personas (Principio de Utilidad).
Bentham sostenía que todos los placeres se pueden medir cuantitativamente (Cálculo Hedonista). Sin embargo, Mill creía que hay placeres cualitativamente mejores que otros, siendo más valiosos los placeres intelectuales y morales.
El Utilitarismo también apoya la solidaridad y la justicia social, siempre que estas promuevan el bienestar colectivo.