Fundamentos de la Ética y la Búsqueda de la Felicidad Humana

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1. Qué estudia la ética: La noción de bien y de fin último

La ética es la disciplina filosófica que estudia el bien y el mal y sus relaciones con la moral y el comportamiento humano.

La ética carece de utilidad si no se aplica a la vida diaria de cada una de las personas; es decir, si no la aplicamos a la vida, se incurriría en una contradicción que la destruiría a sí misma.

Objeciones respecto a la ética

Existe un abanico de objeciones respecto a la ética:

  • Cada persona tiene sus propias convicciones; existen muchas y no se puede determinar con facilidad cuál es la verdadera y cuál es la falsa. Se argumenta que no hay una objetividad total.
  • La ética se percibe a veces como una proyección de las valoraciones de un educador, una cultura y una sociedad.

Sin embargo, aunque las explicaciones éticas sean variadas y diversas, son respuestas a los mismos problemas y preguntas que se hace el hombre. Por eso, esas interrogantes siguen ahí, ante cada persona, porque es necesaria una reflexión ética constante.

La orientación de la conducta hacia el bien

La ética nos orienta a ordenar nuestras acciones de modo que sean realmente buenas; así se orienta nuestra conducta y nuestra personalidad, de modo que toda nuestra vida sea buena. No hay acción humana sin tender conscientemente hacia un bien (el fin último), o algo que se perciba como tal.

La primera gran cuestión que afrontamos es esta: ¿qué es lo bueno, el bien? La respuesta es que son los bienes parciales los que hacen buena a una persona en un determinado aspecto. Una conducta buena es la que hace a la persona buena, la que le lleva a su bien perfecto como individuo, mientras que la acción mala es la que lo aleja del mismo.

Teleología y jerarquía de bienes

No hay acción humana sin una tendencia consciente hacia un bien en el que se culmina la acción. Toda acción tiene intrínsecamente un fin (telos), que es lo que la acción realiza (finis operis).

Además, es necesario conocer cuál es la jerarquía de bienes que pueden entrar en conflicto y saber escoger cuál es el que toda persona siempre debe buscar.

La felicidad como manifestación del fin último

El fin último y la felicidad están intrínseca e inseparablemente relacionados, en la medida en que la felicidad es la manifestación vital de que el fin último se ha conseguido y se ha hecho vida personal: la plenitud alcanzada se experimenta como felicidad.

Pero la felicidad no es “algo” material. Si uno tiene hambre, pasa a la acción de comer, etc. La voluntad mueve la inteligencia para que proponga esa meta, ese fin en el que encontrar la satisfacción. La felicidad es un estado exclusivo de los seres racionales.

Necesidades, aspiraciones y anhelos

Debemos saber que existen tres curvas que confirman la existencia de una persona: necesidades, aspiraciones y anhelos. Sin embargo, son solo los anhelos lo que nos llena porque permanecen siempre; estos son la felicidad, el amor, la verdad y la vida. Siendo el amor el motor fundamental con el cual podemos alcanzar la felicidad.

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