Fundamentos y Estructura de la Cosmovisión Aristotélica: De la Teleología al Modelo Ptolomeico

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Visiones Filosóficas del Orden Natural: Teleología y Mecanicismo

La comprensión del orden natural ha sido abordada históricamente desde dos perspectivas principales: la teleológica y la mecanicista.

La Respuesta Teleológica

La respuesta teleológica concibe el orden natural como fruto de un proyecto diseñado previamente en el que cada elemento desempeña una función determinada para lograr un objetivo final preestablecido. Esto conduce casi inevitablemente a creer en la existencia de un ser sobrenatural como autor responsable último del fin que se persigue.

La Respuesta Mecanicista

La respuesta mecanicista sostiene que la naturaleza es como una máquina, y los cambios y las transformaciones que experimenta son fruto de la acción necesaria de unos mecanismos sobre otros. La máquina no tiene la capacidad por sí misma de establecer unos objetivos que pretenda alcanzar con esos movimientos que realiza. Según este planteamiento, el orden en la naturaleza es fruto de la acción mecánica de unos elementos sobre otros.

La Física de Aristóteles: La División del Cosmos

La física de Aristóteles está dividida en dos regiones, concibiendo el cosmos como un sistema dual: un orbe sublunar y otro supralunar. El primero abarca desde el centro, donde se encuentra la Tierra, hasta la esfera de la Luna. El segundo, desde la esfera de la Luna a la de las estrellas fijas, que delimitan los confines del cosmos. Esta división obedece a que los objetos que pueblan cada una de esas dos regiones se rigen por leyes diferentes y están compuestos de elementos también diferentes.

Región Sublunar

  • En esta parte, la Tierra se halla inmóvil en el centro.
  • Está formada por cuatro elementos básicos: tierra, agua, aire y fuego.
  • Sus movimientos naturales son rectilíneos: hacia abajo o hacia arriba.

Región Supralunar

  • Alrededor de la Tierra se mueven siete esferas que alojan a los planetas, el Sol y la Luna. En la última se encuentran las estrellas.
  • Está formada por éter (la quintaesencia).
  • Su movimiento es circular uniforme y eterno.

Ptolomeo y la Consolidación del Modelo Geocéntrico

En el siglo II d.C., Ptolomeo trató de relacionar la perfección lógica del modelo aristotélico con los hechos observables. Con este fin, desarrolló un modelo astronómico que incluía cálculos precisos de las posiciones y velocidades de los astros en el firmamento.

El Almagesto: Un Legado Empirista

El resultado de sus investigaciones quedó recogido en su libro Almagesto. En él aparece el catálogo estelar más completo de la antigüedad y su teoría matemática de los movimientos del Sol, la Luna y los planetas.

Heredero de la concepción del universo de Platón y Aristóteles, Ptolomeo se alejó de sus maestros, pues fue eminentemente un empirista. Así, se dedicó a estudiar toda la información que existía hasta el momento sobre el movimiento de los planetas para intentar construir un modelo geométrico que explicara sus posiciones en el pasado y fuera capaz de predecir sus movimientos en el futuro.

Características Fundamentales de la Cosmovisión Aristotélica

Organicismo

El universo sigue el patrón de un organismo vivo. Cada una de las partes del universo cumple con una función y está vinculada con el resto, de modo que, al integrarse todas ellas, el resultado es superior a la mera suma de esas partes.

Finalismo

Siempre, en todos los cambios naturales, existe una causa final, es decir, una meta. En el orbe sublunar, los movimientos naturales tienen como objetivo que cada ser recupere el lugar que le corresponde en el universo. En el orbe supralunar, cada astro se mueve para lograr la perfección de la que goza el astro superior; la esfera de las estrellas fijas lo hace para alcanzar la perfección del primer motor inmóvil.

Antropocentrismo

El geocentrismo de esta cosmovisión es una forma de antropocentrismo. La Tierra, lugar donde habita el ser humano, está en el centro del universo. Los pensadores medievales compartían la visión del cosmos ofrecida por Aristóteles, uniéndola a su defensa del creacionismo cristiano, que coloca al ser humano en el centro de la creación divina.

Heterogeneidad

En realidad, el cosmos aristotélico no es un universo (unidad); es más bien un diverso, puesto que no hay una unidad en él, sino diversidad de regiones, sustancias y movimientos naturales. El cosmos está dividido en dos regiones completamente diferentes, tanto por su composición como por las leyes que lo gobiernan.

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