Fundamentos del Empirismo según Hume: Crítica a la Causalidad y la Razón

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El Empirismo de Hume: La Experiencia como Fuente del Conocimiento

A diferencia del racionalismo, que afirmaba que la razón era la fuente del conocimiento, el empirismo considera la experiencia como la fuente y el límite de nuestros conocimientos. Esto implica una crítica al innatismo, es decir, la negación de que existan "ideas" o contenidos mentales que no provengan de la experiencia. Al nacer, la mente es una tabula rasa, sin nada impreso. Todos sus contenidos dependen, por lo tanto, de la experiencia. Al igual que el racionalismo, el empirismo toma como punto de partida de la reflexión filosófica el análisis de la conciencia. Ante el fracaso de la filosofía antigua y medieval, que habían tomado como referencia el mundo y Dios, respectivamente, la filosofía moderna se caracteriza por tomar al sujeto como punto de partida.

La Ciencia del Hombre según Hume

El propósito principal de la filosofía de Hume, filósofo empirista y, por tanto, contrario al racionalismo, es la llamada "Ciencia del Hombre". Esta ciencia busca establecer principios generales para la vida, basándose en la observación y la experimentación. El objetivo es conocer qué es el hombre y cuáles son los motivos y causas de su proceder. Para ello, Hume se basa en los siguientes principios empiristas:

  • Las ideas derivan de impresiones externas (percibidas por los sentidos) e internas (producidas por los sentimientos). Si una idea no procede de una impresión, carece de significado. No existen ideas innatas; lo único innato es la mente. Las ideas se pueden combinar mediante mecanismos de asociación: semejanza, contigüidad y causa-efecto.
  • El conocimiento puede ser de dos tipos: relación de ideas o cuestión de hecho. Las primeras se fundamentan en la razón; un resultado contrario es imposible; tienen un contenido analítico y se alcanzan mediante el pensamiento deductivo; son independientes de la experiencia. Las segundas se fundamentan en la experiencia (de la cual derivan); la verdad obtenida es contingente (un resultado contrario es posible); su contenido es sintético y se alcanzan mediante el pensamiento inductivo.
  • Los hechos (acontecimientos naturales) nunca pueden ser probados con antelación a su aparición. Por lo tanto, es imposible saber con total seguridad qué ocurrirá en el futuro.

Crítica de Hume al Principio de Causalidad

Siguiendo estos principios, Hume critica el principio de causalidad o relación causa-efecto, que definimos como la relación que la mente humana descubre y establece entre dos acontecimientos. Hume lo expresa así: "todo lo que empieza a existir debe tener una causa de su existencia". Mientras que para los racionalistas la conexión entre causa y efecto era una relación de necesidad, para Hume (y los empiristas) esta conexión no es necesaria, sino una conjunción constante. No pretenden desechar la idea de causalidad, sino entender su verdadero significado. Hume critica esa conexión necesaria ya que no tiene por qué cumplirse siempre esa relación entre causa y efecto; es algo probabilístico. Una persona sin experiencia previa, como Adán, no puede establecer la relación causa-efecto hasta que experimente.

El Principio de Uniformidad de la Naturaleza

Frente a la imposibilidad de establecer un fundamento lógico al Principio de Causalidad, Hume ofrece un fundamento psicológico: la creencia en que el futuro será como el pasado procede de la costumbre de observar que las mismas causas aparecen siempre unidas a los mismos efectos. Este principio se conoce como Principio de Uniformidad de la Naturaleza.

Conclusión: El Escepticismo Empirista de Hume

En conclusión, el escepticismo de Hume es una consecuencia de su convicción empirista, que le obliga a cuestionar todo conocimiento y someterlo al criterio de la experiencia. La experiencia es el árbitro que confirma la validez de las proposiciones científicas. Tras la crítica humeana al Principio de Causalidad, la ciencia no pierde su poder, sino que se sitúa en el ámbito de la probabilidad, y no en el de la universalidad, propuesta racionalista ante la que Hume se muestra tremendamente escéptico.

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