Fundamentos y Efectos del Matrimonio Católico: Origen, Consentimiento y Fecundidad
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El Matrimonio: Fundamento y Vocación al Amor
1. El Origen Divino del Matrimonio
«La íntima comunidad de vida y amor conyugal está fundada por el Creador y el mismo Dios es el autor del matrimonio.»
La vocación al matrimonio forma parte de la naturaleza misma del hombre y de la mujer, según fueron creados por Dios.
2. La Llamada al Amor y la Fecundidad
Dios, que ha creado al hombre por amor, lo ha llamado también al amor, y esta llamada está escrita en el corazón de todo ser humano. Este amor es bueno y está destinado a ser fecundado, cumpliendo el mandato: «Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sometedla.»
3. El Misterio del Matrimonio en la Historia de la Salvación
De un extremo a otro, la Escritura habla del matrimonio y su misterio, de su institución y del sentido que Dios le dio, de su origen y de su fin, de sus realizaciones diversas a lo largo de la historia de la salvación y de sus dificultades nacidas del pecado y de su renovación en el Señor.
En todo tiempo, esta unión vive amenazada por los conflictos. Para sanar estas heridas, el hombre y la mujer necesitan la gracia y la ayuda de Dios, que en su misericordia infinita jamás les ha negado.
El Consentimiento Matrimonial y la Forma Canónica
4. ¿Qué significa ser libre en el consentimiento matrimonial?
Significa no obrar por coacción y no estar impedido por una ley natural o eclesiástica. Si esta libertad falta, por violencia o temor grave externo, el matrimonio es inválido.
Para que el «sí» de los esposos sea un acto libre y responsable, y para que la alianza matrimonial tenga fundamentos humanos y cristianos, sólidos y estables, la preparación para el matrimonio es de vital importancia.
5. ¿Por qué es importante el consentimiento?
El consentimiento es el elemento indispensable que «hace el matrimonio»; sin él, no hay matrimonio.
«Un acto humano por el cual los esposos se dan y se reciben mutuamente, encuentra su plenitud en que los dos vienen a ser una sola carne.» (Concilio Vaticano II)
6. ¿Qué papel juega el sacerdote?
El sacerdote que asiste a la celebración del matrimonio recibe el consentimiento de los esposos en nombre de la Iglesia e imparte la bendición.
7. ¿Por qué es importante la forma eclesiástica del matrimonio?
La celebración pública y eclesiástica del matrimonio es crucial por varias razones:
- El matrimonio sacramental es un acto litúrgico y conviene que sea celebrado en la liturgia pública de la Iglesia.
- Crea derechos y deberes en la Iglesia entre los esposos y hacia los hijos.
- Por ser un estado de vida, es preciso que exista certeza sobre él, por lo que son necesarios los testigos.
- Al ser público, protege el «sí», el consentimiento, y ayuda a permanecer fiel a él.
8. Los Efectos Esenciales del Matrimonio
Vínculo Matrimonial e Indisolubilidad
El consentimiento por el que los esposos se dan y se reciben mutuamente es sellado por el mismo Dios, de modo que el matrimonio celebrado y consumado entre bautizados no puede ser disuelto jamás. El matrimonio da origen a una alianza garantizada por la fidelidad de Dios.
Esta gracia propia del sacramento del matrimonio está destinada a perfeccionar el amor de los cónyuges y a fortalecer su unidad indisoluble, puesto que Cristo es la fuente de esta gracia.
Unidad y Crecimiento en la Comunión
Los esposos «están llamados a crecer continuamente en su comunión a través de la fidelidad cotidiana a la promesa matrimonial de la recíproca donación total». (San Juan Pablo II)
Esta común unión humana es confirmada, purificada y perfeccionada por la comunión en Jesucristo dada por el sacramento del matrimonio. Hoy se profundiza por la vida de fe en común y la Eucaristía recibida conjuntamente.
Fidelidad Inviolable
El amor conyugal exige de los esposos, por su misma naturaleza, una fidelidad inviolable. Esto es consecuencia del don de sí mismos que se hacen mutuamente los esposos. El auténtico amor tiende por sí mismo a ser algo definitivo, no algo pasajero. Por su fidelidad, se convierten en testigos del amor fiel de Dios.
Apertura a la Fecundidad
«Los hijos son ciertamente, el don más excelente del matrimonio y contribuyen grandemente al bien de sus padres.» (San Juan Pablo II)
El mismo Dios dijo: «Creced y multiplicaos.»
La fecundidad del amor conyugal se extiende a los frutos de la vida moral, espiritual y sobrenatural que los padres transmiten a sus hijos por medio de la educación. Es por esto que la tarea fundamental del matrimonio y de la familia es estar al servicio de la vida.