Fundamentos y Doctrina: El Matrimonio Cristiano, el Amor Conyugal y la Vida Consagrada

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1. Características del Matrimonio Cristiano

El amor entre hombre y mujer es imagen de la comunión y entrega mutua entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El matrimonio supone la expresión de la afectividad humana.

Origen y Fundamento

  • Su origen está en la naturaleza humana: la unión entre mujer y hombre ideada por Dios.
  • Es la base con la que se forma una familia. De la entrega mutua entre esposos surge el don de la fecundidad. Dios ha querido que los hijos nazcan y crezcan del amor entre esposos.

La Misión de la Familia

La familia, establecida por el amor entre esposos, está llamada a formar una comunidad de personas que:

  • Acoge la nueva vida con amor.
  • Sirve a la sociedad, siendo la base de esta y la primera escuela de virtud y valor para construir un mundo justo y solidario.
  • Participa en la vida y en la misión de la Iglesia.

2. Bienes y Ofensas al Amor Conyugal

Bienes del Amor Conyugal

El vínculo matrimonial se sustenta en los siguientes bienes:

  • Fidelidad: El matrimonio exige la fidelidad de los esposos al compromiso que aceptaron. El vínculo matrimonial es exclusivo, y es posible cuando los esposos crecen todos los días en su amor y entrega.
  • Unidad e Insolubilidad: Marido y mujer son una sola carne. De la unidad del vínculo nace la insolubilidad. La vida en común puede hacerse imposible, de modo que los esposos se separen y dejen de vivir juntos, pero siguen siendo esposos ante Dios.
  • Apertura a la Vida: El amor conyugal tiene dos fines: el amor entre esposos y la procreación de los hijos. Posee dos significados inseparables: el unitivo y el procreador. El matrimonio debe estar siempre abierto a la transmisión de la vida.

Ofensas al Amor Conyugal

Las siguientes acciones atentan gravemente contra la dignidad y unidad del matrimonio:

  • El adulterio: Es un atentado a la fidelidad conyugal y una injusticia, pues supone el incumplimiento del compromiso matrimonial.
  • La poligamia: Es un atentado contra la unidad del matrimonio y la dignidad de la mujer, ya que contradice la comunión conyugal.
  • El divorcio: Es contrario a la insolubilidad del matrimonio. La Iglesia recuerda que el divorcio no es la solución válida a los problemas de convivencia y que perjudica a los miembros de la familia, especialmente a los hijos.
  • La violencia: La violencia de un esposo hacia el otro o hacia los hijos es una grave ofensa a la dignidad y unidad del matrimonio y la familia.
  • La anticoncepción: Es una ruptura entre los dos significados del acto conyugal (unitivo y procreativo) y es contraria al amor conyugal.
  • El aborto: Es un atentado a la vida de un ser humano inocente e indefenso que se está desarrollando en el seno materno.

3. Cómo Inaugura Jesús el Reino de Dios

Nuestra naturaleza humana necesita ser sanada. Dios envió a su Hijo para salvarnos del pecado y para que pudiéramos conocer el amor de Dios. El fin de las palabras y obras de Jesús (incluyendo su muerte y resurrección) fue devolver al ser humano a la comunión con Dios.

  • La Palabra de Jesús: Los primeros discípulos escucharon la palabra de Jesús, quien les invitaba a entrar al Reino de Dios. Este Reino es de naturaleza espiritual: la salvación de Dios.
  • La Presencia de Dios: Dios llama a cada uno para que forme una familia y, de esta manera, Él se hace presente.
  • El Nacimiento de la Iglesia: La Iglesia se forma por la voluntad de Jesús. La familia a la que llama es la Iglesia, que es el inicio y semilla del Reino en la tierra. Nació de la entrega de Jesús en la cruz para la salvación y Él quiso que quienes entraran al Reino de Dios formaran una comunidad visible y organizada. Por lo tanto, la Iglesia es visible y espiritual.

4. La Vida Consagrada

La vida consagrada es un estado de vida en el que los fieles se dedican totalmente a Dios y tienden a la perfección de la caridad, profesando los consejos evangélicos (pobreza, castidad y obediencia). Es como un gran árbol con muchas ramas:

  • Vida Eremítica: Los ermitaños viven en soledad, apartados del mundo, dedicándose a la alabanza de Dios, la penitencia y la oración por la salvación del mundo.
  • Vida Religiosa: Los religiosos viven en comunidad, profesan públicamente los consejos evangélicos y dan testimonio de su unión con Cristo y la Iglesia.
  • Sociedades de Vida Apostólica: Sus miembros, sin hacer votos religiosos, llevan a la práctica sus fines apostólicos y aspiran a la perfección de la caridad.
  • Vírgenes y Viudas Consagradas: Consagradas al Señor, viven en estado de virginidad o castidad perpetua por el Reino de los Cielos.
  • Institutos Seculares: Sus miembros son fieles consagrados que buscan la perfección de la caridad, viviendo en el mundo para santificarlo desde dentro.

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