Fundamentos y Desafíos de la Racionalidad Teórica en la Filosofía Moderna
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El Problema de la Racionalidad Teórica
Según Immanuel Kant, la razón es única, pero podemos usarla de varias formas. En concreto, se distinguen dos usos fundamentales:
- Uso práctico de la razón: Orientado a la acción y la moralidad.
- Uso teórico de la razón: Aquel que caracteriza al conocimiento científico y que busca la exactitud.
La filosofía busca la verdad y el conocimiento de lo real, y la ciencia proporciona respuestas a estas preguntas. Sin embargo, por la actitud reflexiva de la filosofía, esta tiende también a preguntarse sobre la naturaleza del conocimiento y de la propia realidad que intentamos conocer. Como la ciencia no puede contestar a estas preguntas, la filosofía se ve sola en esta investigación. Sin embargo, no puede prescindir de las respuestas que le proporciona la ciencia.
El Giro Crítico y las Facultades Humanas
Podemos decir que la noción misma de razón teórica, que aspira al conocimiento científico de la realidad, conlleva un presupuesto: la realidad puede ser conocida por las facultades humanas. El examen de esta cuestión lo hizo Kant en su obra Crítica de la razón pura (teórica) y, a partir de ese momento, el estudio del problema de la racionalidad teórica se denomina crítica.
Este estudio nos lleva a dos posiciones muy extremas:
- Escepticismo y Empirismo: Filósofos que niegan la posibilidad del conocimiento teórico; por tanto, niegan el conocimiento de la realidad o la verdad objetiva (como los sofistas o empiristas).
- Dogmatismo y Racionalismo: Filósofos que afirman que existe la razón teórica y le otorgan un potencial infinito; es decir, sostienen que con la razón se puede conocer todo.
La Importancia de la Postura Crítica
Aunque, en principio, la postura de negar cualquier posibilidad de conocimiento teórico parece indefendible debido a la gran cantidad de conocimiento científico existente, esta posición ha sido fundamental en la historia del pensamiento occidental. Desde los antiguos escépticos hasta los actuales pragmáticos, varias de las figuras más importantes de la filosofía pertenecen a estas posiciones.
Han sido relevantes porque esta postura aporta una crítica al pensamiento asentado de cada época. Un ejemplo de esto han sido quienes, en su momento, cuestionaron el pensamiento teológico, lo cual fue la chispa del avance científico.
La Crítica a la Inducción en el Empirismo
El empirismo suele resumirse con la fórmula siguiente: todo conocimiento procede de la experiencia sensible. Dado que mediante la experiencia sensible no podemos conocer más que sucesos particulares, lo contingente (lo que puede o no ser) y lo relativo a nuestros sentidos, no se pueden obtener leyes universales, necesarias y objetivas.
La Falacia de la Inducción según Locke
Para John Locke, cualquier generalización es un paso ilegítimo en el conocimiento porque incurre en la llamada falacia de la inducción; es decir, el paso injustificado de lo particular a lo general. Por muchos casos particulares que observemos de un fenómeno (por ejemplo, un cuervo negro), no podemos inferir que esto sea válido para todos los demás casos que no hemos experimentado.
Ahora bien, el conocimiento teórico se basa en enunciados o ideas universales, y estas se presentan como si llevaran delante la palabra "todos". Por ejemplo: "todos los cuerpos se atraen en proporción inversa al cuadrado de su distancia". Para Locke, esto es complicado porque la experiencia no proporciona estas ideas universales.
Conceptos Abstractos e Impresiones Sensibles
Los términos generales o conceptos abstractos, característicos de la racionalidad teórica, son, según el empirismo, más oscuros que los términos particulares de las impresiones sensibles; de hecho, se consideran los más vagos y confusos. Además, la formación de ideas abstractas como "caballo" o "mesa" muestra, para los empiristas, nuestra incapacidad para expresar con claridad las diferencias entre todos los objetos concretos que la experiencia ofrece. Por tanto, estas ideas ocultan la riqueza de la experiencia y son representaciones o imágenes más débiles que las impresiones que proceden de la experiencia directa.