Fundamentos de la Democracia Ateniense: Libertad, Ley y Convivencia
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El modelo democrático y la igualdad ante la ley
Tenemos un régimen político que no imita las leyes de los vecinos, sino que nosotros mismos somos más bien un paradigma, en lugar de imitar a los demás. En su nombre, dado que no vive para unos pocos sino para muchos, se le llama democracia.
- Participación equitativa: Todos tienen la misma participación, según las leyes, para los asuntos privados.
- Mérito y virtud: Con respecto a la opinión pública, se valora la buena consideración de cada uno; no se antepone la clase social a la virtud personal.
- Movilidad social: La pobreza no impide que alguien, desde la oscuridad de su condición social, tenga la posibilidad de hacer algo bueno por la ciudad.
Libertad y convivencia ciudadana
En nuestras relaciones con el Estado vivimos como ciudadanos libres y, del mismo modo, en lo tocante a las mutuas sospechas propias del trato cotidiano, no sentimos irritación contra nuestro vecino si hace algo que le gusta, ni le dirigimos miradas de reproche que, aunque no suponen un perjuicio, resultan dolorosas.
El respeto a las leyes y la ética pública
Si en nuestras relaciones privadas evitamos molestarnos, en la vida pública un respetuoso temor es la causa de que no cometamos infracciones. Prestamos obediencia a quienes se suceden en el gobierno y a las leyes, principalmente a aquellas establecidas para ayudar a los que sufren injusticias y a las que, aun sin estar escritas, acarrean a quien las infringe una vergüenza por todos reconocida.
Bienestar, ocio y apertura comercial
Por otra parte, como alivio de nuestras fatigas, hemos procurado a nuestro espíritu muchísimos entretenimientos: tenemos juegos y fiestas durante todo el año, y casas privadas con espléndidas instalaciones, cuyo goce cotidiano aleja la tristeza.
El alcance global de la ciudad
Gracias a la importancia de nuestra ciudad, todo tipo de productos de toda la Tierra son importados, con lo que el disfrute de nuestros propios productos no nos resulta más familiar que el obtenido con los de otros pueblos.
Apertura estratégica y defensa
Nos diferenciamos también en las prácticas de la guerra con respecto a nuestros enemigos en estos aspectos: ofrecemos una ciudad accesible y en ningún caso recurrimos a las expulsiones de extranjeros para impedir que se llegue a una información u observación de algo que, de no mantenerse en secreto, podría resultar útil al enemigo que lo descubriera.