Fundamentos del Barroco Musical: Monodia, Bajo Continuo y Estilo Concertato

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ANEXO 1

Monodia acompañada

La monodia acompañada es un estilo caracterizado por la bipolarización de las voces y el uso de un relleno armónico. Consiste en una única línea melódica principal que es acompañada por acordes, y una voz extrema inferior, el bajo continuo, que sirve como cimiento de toda la estructura armónica.

Procedimientos formales

  • Uso de refranes y repeticiones.
  • Búsqueda de unidad entre dos partes contrastantes.
  • Aplicación de la variación estrófica: cada estrofa mantiene el mismo bajo, pero presenta variaciones en la melodía superior (un punto intermedio entre el ostinato y la variación pura).

Origen

Nace en el entorno de la Camerata Florentina hacia el año 1600. Su objetivo era combinar música y verso siguiendo las leyes de la retórica, asegurando que la música no predominara sobre la letra. Aunque en el Renacimiento ya existía el canto solista con acompañamiento, la melodía no estaba concebida armónicamente desde el bajo. El primer manifiesto de esta nueva estética fue el Diálogo della musica antica e della musica moderna (1581) de Vincenzo Galilei, quien elogiaba la música de la antigua Grecia y condenaba el contrapunto complejo del Renacimiento.

Florencia fue la cuna de este estilo, seguida por centros musicales como Venecia y Roma. El Barroco buscaba representar las pasiones humanas (los "afectos") con un vocabulario musical rico y contrastado. Giulio Caccini, miembro de la Camerata, fue uno de sus grandes impulsores con su colección Le nuove musiche. También se reconocen antecedentes en las prácticas de los vihuelistas españoles.

Finalidad

El fin principal era proyectar el texto con la máxima claridad al oyente, intensificando su contenido de manera dramática, pasional y emotiva. Se buscaba expresar la agitación profunda de los estados emocionales y psíquicos del artista para, a su vez, "mover los afectos" en el oyente.

Práctica

Este estilo se aplicó tanto en la música vocal (ópera, cantata, oratorio) como en la música instrumental (sonata, suite, concerto).

Bajo continuo

El bajo continuo (o simplemente continuo) es el cimiento sobre el que se apoya todo el conjunto armónico y melódico de la música barroca. Se le llama "continuo" porque está presente durante toda la pieza, incluso cuando las voces superiores guardan silencio. No debe confundirse con el bajo cifrado, que es la notación utilizada para indicar los acordes que deben realizarse sobre la línea del bajo. La interpretación del continuo requiere típicamente un instrumento monódico (como el violonchelo o el fagot) que toca la línea del bajo y un instrumento polifónico (como el clavecín, el órgano o el laúd) que "realiza" los acordes.

Origen

Sus raíces se encuentran en las prácticas de acompañamiento de órgano desde el siglo XVI. Su sistematización se produce en las publicaciones de 1600-1602, que establecen un método esquemático. Obras pioneras en su uso incluyen:

  • Rappresentatione di Anima et di Corpo de Cavalieri.
  • Euridice de Caccini.
  • Euridice de Peri.

Una obra fundamental para su difusión fue Cento Concerti Ecclesiastici a 1, 2, 3, 4 voci con il basso continuo per sonar nell'organo (1602) de Lodovico Viadana.

Finalidad

El bajo continuo actúa como una fuerza básica unificadora. La polaridad entre la melodía superior y la línea del bajo es la esencia del nuevo estilo homofónico. Esta nueva función del bajo permite que la melodía principal gane en libertad y agilidad. Teóricos como Agostino Agazzari distinguían entre instrumentos "ornamentales" (los que tocan la melodía) y "fundamentales" (los que realizan el continuo). Este dualismo melodía-continuo otorga a las voces extremas una posición dominante, mientras que el relleno armónico se deja a la improvisación del intérprete.

Práctica

Se convirtió en la práctica de acompañamiento por excelencia. Los compositores perdieron interés en la textura compacta de partes vocales equivalentes (propia del contrapunto renacentista) y adoptaron este sistema de notación que solo escribía la melodía y el bajo, dejando a los ejecutantes la realización de los acordes intermedios. Los compositores italianos, en particular, confiaban plenamente en la habilidad del intérprete para realizar el continuo.

Estilo concertato

El estilo concertato es una técnica compositiva que une y contrapone diversos elementos sonoros, como voces e instrumentos, o diferentes grupos instrumentales y/o vocales. El término proviene del italiano concertare, que puede significar tanto "concurrir" o "acordar" como "competir". La esencia del estilo es el diálogo y la oposición entre grupos.

Origen

Su origen se encuentra en el policoralismo veneciano de finales del siglo XVI, desarrollado en la Basílica de San Marcos por compositores como Andrea y Giovanni Gabrieli. También es fundamental en los madrigales de Claudio Monteverdi (especialmente en sus libros publicados entre 1605 y 1638).

Finalidad

El objetivo principal es conseguir contraste para generar variedad expresiva y una estética dramática. Se considera la materialización musical de las continuas oscilaciones de la vida anímica ("los afectos") y permite desarrollar el drama de forma puramente instrumental, sin necesidad de un texto.

Práctica

El estilo concertato se combina con otras técnicas barrocas. El principio del contraste, que aporta tanto variedad como unidad a través de la repetición y el desarrollo, se manifiesta en las principales formas instrumentales del siglo XVII:

  • Suite: Contraste entre danzas de ritmo binario y ternario.
  • Sonata: Contraste entre movimientos (lento-rápido-lento-rápido en la sonata da chiesa de Corelli) o entre timbres (instrumentos agudos contra graves). Los movimientos lentos suelen ser homofónicos y los rápidos, fugados.
  • Concerto: Es la máxima expresión del contraste.
    • De movimiento: La estructura típica es rápido-lento-rápido (Allegro-Lento-Allegro).
    • De timbre: Alternancia entre diferentes grupos orquestales.
    • De textura: Oposición entre pasajes contrapuntísticos y armónicos.
    • De dinámica: Alternancia de intensidad sonora entre el tutti (toda la orquesta), el concertino (grupo de solistas) y el solo.
    • Melódico: Uso de secuencias, ecos y repeticiones en diálogo.

El Concerto Grosso es la forma que mejor representa este estilo, con su característica oposición entre el concertino (pequeño grupo de solistas) y el ripieno o tutti (la masa orquestal). Grandes maestros de esta forma fueron Corelli, Vivaldi y Bach.

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