Fundamentos de la Armonía Psíquica y la Plenitud Humana

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Dinámica afectiva y armonía psíquica

La dinámica vital humana, su desarrollo, plenitud y autorrealización dependen de la armonía existente entre todas las dimensiones del psiquismo (inteligencia, voluntad, sentimientos, etc.).

El concepto de armonía

El término armonía tiene dos sentidos fundamentales:

  • Como plenitud de desarrollo.
  • Como equilibrio y proporción interior de las partes dentro de la unidad del todo.

Las dimensiones apetitivas y la voluntad, ayudadas por el sentimiento, se dirigen hacia los fines biológicos y extra-biológicos. El problema para su desarrollo proporcionado radica en conseguir una coordinación entre ellas que esté dirigida por la razón: deben tener la misma dirección, de modo que no haya conflictos entre ellas.

La vida lograda y el equilibrio del alma

La vida lograda, entendida como la plenitud de desarrollo de todas las dimensiones humanas, exige la armonía del alma. Esta se define como un equilibrio dinámico que potencia cada facultad al tiempo que la acompasa y une a las demás.

Riesgos del desequilibrio

  • Una vida centrada exclusivamente en lo racional que olvida el sentimiento carece de equilibrio.
  • Una vida voluntarista, pero desconocedora de los porqués, también resulta incompleta.
  • Cerrarse en la dimensión sentimental conlleva la pérdida del mando sobre la propia existencia.

El equilibrio, la claridad y la armonía son rasgos definitorios de la belleza clásica y de la vida humana plena.

El papel de la razón y la ética

Para lograr la armonía, debemos encargar a la razón el mando sobre el resto de las dimensiones humanas, ya que la inteligencia es nuestra facultad superior y distintiva. La razón se hace consciente del fin, recubriendo por tanto todo el camino de la vida de sentido: el hombre habla con autoridad cuando dirige su propia vida.

El camino hacia la armonía es la ética. Consiste en el equilibrio y en cultivar sentimientos adecuados respecto a los objetos adecuados. Es imperativo educar los sentimientos; la ética no se compone de meras prohibiciones, sino de la afirmación de la posibilidad del hombre de ser plenamente hombre.

Virtud, libertad y carácter personal

Este camino hacia la plenitud humana en que consiste la ética necesita de unas normas, cuyo cumplimiento permite alcanzar los bienes y valores en los que radica esa plenitud. Se trata de adquirir virtudes mediante normas que capacitan para poseer los bienes que hacen feliz al hombre.

La plenitud humana implica libertad, y con esto tocamos el núcleo del ser humano: el carácter personal del hombre, que constituye a cada ser humano como alguien único e irrepetible.

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