Funcionamiento y Estructura de los Centros de Menores: Intervención Socioeducativa
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Centros de Menores
Los centros de menores son equipamientos destinados a la atención de menores de edad que están en situación de riesgo, desamparo o conflicto, y en los que se desarrollan con regularidad programas y actividades dirigidas a este sector.
Existen centros de carácter diurno que proporcionan una atención complementaria de soporte y apoyo a las familias durante el día, y centros de carácter residencial destinados a menores que, por circunstancias sociofamiliares, necesitan ser separados del núcleo familiar.
Clasificación de los Centros de Menores
Según el régimen de estancia
- Centros de menores residenciales: Creados para facilitar una atención especializada a los menores que no tienen familia, necesitan ser separados temporalmente de su núcleo familiar o están internados bajo la aplicación de medidas judiciales.
- Centros de atención de día: Son equipamientos de carácter diurno que prestan servicios complementarios de soporte y apoyo a las familias, contribuyendo a paliar sus carencias y a mejorar su proceso de normalización sociofamiliar.
Segunda clasificación por edad de los usuarios
- Centros infantiles: Dirigidos preferentemente a niños de 0 a 3 años.
- Centros juveniles: Se dirigen a jóvenes de 14 a 18 años.
- Centros infanto-juveniles: Atienden preferentemente a niños y adolescentes de 3 a 18 años.
En función al tipo de centro
Se distinguen los siguientes modelos de intervención:
- Centros de atención de día.
- Casas de primera acogida.
- Casas de familia.
- Minirresidencias.
- Residencias.
- Centros con hogares.
- Centros de reeducación.
- Centros de atención específica.
- Viviendas tuteladas.
- Viviendas de transición a la vida autónoma.
- Centros con talleres formativos.
Proyecto Educativo Individualizado (PEI)
El Proyecto Educativo Individualizado es el documento que planifica la intervención educativa de cada menor. Incluye el conjunto de estrategias destinadas a la atención integral y personalizada de cada niño. El tutor es el responsable de aplicar el PEI, y este programa debe dar respuesta a las necesidades educativas individuales de cada menor.
Estructura del PEI
- Datos de identificación.
- Objetivos.
- Contenidos.
- Actividades.
- Recursos (espacio, tiempo, personas).
- Evaluación.
Áreas de Intervención
Área Personal
Es donde es preciso realizar una tarea educativa más importante, referida al propio individuo. Los aspectos a trabajar incluyen:
- Cognitivo-intelectual.
- Afectivo-emocional.
- Habilidades instrumentales.
- Físico y salud.
- Valores y actitudes.
Área Familiar
La relación del menor con la familia puede ser muy variada. Si el menor se relaciona con la familia en el centro, intentaremos que el punto de reunión sea lo más acogedor e íntimo posible. Los aspectos fundamentales son:
- Vinculación del menor con la familia: Con respecto a lo que se pueden señalar objetivos como manifestar interés.
- Cooperación familiar: Sobre lo que se puede proponer el objetivo de mostrar interés por parte del menor.
Área Escolar
Hacer vida en la escuela es un momento en el que el menor puede compartir con otros niños de su edad. En estos casos, el centro de menores tiene que adaptarse proporcionando recursos para el material escolar y un sitio de estudio adecuado para el niño. Los ámbitos de trabajo son:
- Comportamiento social en la escuela.
- Interés por aprender.
- Disposición para el aprendizaje.
- Autonomía en el trabajo escolar.
Área Social
Es necesario programar una intervención organizada y estructurada en la que se trabajen diferentes áreas. Será necesario programar actividades para favorecer los siguientes objetivos:
- Integración social en el centro.
- Relaciones sociales externas.
- Contexto de tiempo libre.
Evolución Histórica
La atención a la infancia surge a partir del siglo XVI con las casas de expósito o inclusas, donde se recogían menores abandonados. Posteriormente, con la implantación de los hospicios a finales del siglo XVIII, que tenían la misma finalidad, estos se encargaron de la atención a la infancia desprotegida hasta principios de los años 80.
Este modelo histórico se caracterizaba por:
- Su carácter de beneficencia.
- La masificación de los internos.
- La dispersión y la descoordinación de los recursos.
- La falta de planificación.
- Personal poco cualificado como único recurso disponible.
En los años 80 se produce un cambio radical en la filosofía que sustenta el tratamiento a los menores en situación de desamparo. Esta reestructuración se produce como consecuencia de la aparición de nuevas tendencias y principios teóricos y normativos, tanto nacionales como internacionales.