Las Fuerzas de Oposición en la Restauración Española: Nacionalismo, Republicanismo y Movimiento Obrero

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La Oposición al Sistema de la Restauración

Al margen de los partidos dinásticos, fueron creciendo fuerzas de oposición al sistema. La incapacidad de los Gobiernos para integrar a estos grupos aceleró la descomposición del régimen, manifestada en crisis significativas (como las de 1909 y 1917).

El Auge de los Nacionalismos Periféricos

Los principales movimientos de oposición nacionalista se desarrollaron en Cataluña, Galicia y el País Vasco. Estos movimientos defendían la reivindicación de su lengua y su cultura, un pasado histórico propio, y ciertas costumbres o tradiciones específicas.

  • En Cataluña se impulsó el movimiento conocido como la Renaixença, que reivindicaba la cultura y la lengua catalanas. Este impulso llevó al surgimiento de organizaciones políticas como la Unió Catalanista o la Lliga Regionalista.
  • En Galicia, el Rexurdimento fue un movimiento básicamente cultural que mantuvo vivo el galleguismo durante esta etapa.
  • En el País Vasco, tras la derrota de los carlistas y la abolición de los fueros, se generó un gran clima de protesta que derivó en la fundación, por parte de Sabino Arana, del Partido Nacionalista Vasco (PNV) en 1894.

El Republicanismo

Durante la Restauración, el Republicanismo fue un movimiento que estuvo completamente dividido, en gran parte debido a rencillas personalistas entre sus líderes y expresidentes de la Primera República, como Pi i Margall, Castelar o Salmerón. Sus bases políticas se asentaban en la creencia de que la monarquía no representaba la paz, la modernidad ni el progreso.

Los republicanos defendían el laicismo del Estado, la educación pública, impuestos progresivos e, incluso, el servicio militar obligatorio. Como forma de Estado, defendían una república federal ibérica (el Iberismo), es decir, la unión de España y Portugal.

El Movimiento Obrero

El Movimiento Obrero estuvo fuertemente dividido entre socialistas y anarquistas. Solo unieron sus fuerzas en pocas ocasiones, como en la huelga general de 1917.

Anarquismo: Acción Directa y Represión

Los anarquistas se organizaron en la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE) en 1887. Tuvieron una importante implantación entre los jornaleros andaluces y los obreros catalanes. La continua represión del movimiento obrero favoreció que un sector del anarquismo optara por la “acción directa”, realizando atentados terroristas contra los pilares del sistema capitalista. Ejemplos significativos fueron la bomba en el Liceo de Barcelona (1893) y el asesinato de Cánovas (1897).

Socialismo: PSOE y UGT

El socialismo se limitaba en 1874 a unos reducidos núcleos de seguidores de las ideas de Marx. Los núcleos obreros madrileños de orientación marxista, encabezados por Pablo Iglesias, fundaron en 1879 el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), legalizado en 1881. El PSOE, partidario de la revolución social, tenía su mayor implantación en Madrid, Vizcaya y Asturias.

La crisis económica de 1887, que provocó el cierre de fábricas y el incremento del paro, llevó al PSOE a crear una organización sindical. El resultado fue la fundación en 1888 de la Unión General de Trabajadores (UGT), cuyo fin era la mejora de las condiciones de vida y de trabajo de los obreros. Los medios para obtener sus reivindicaciones serían la negociación, las demandas al poder político y la huelga.

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