Fueros y Liberalismo en el Siglo XIX Español: Conflicto y Consolidación

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Fueros y Liberalismo en el Siglo XIX

A comienzos del siglo XIX se produce una Revolución Liberal, aunque de forma tímida, ya que Fernando VII abolió la labor de Cádiz. Es a partir de su muerte, durante el reinado de Isabel II, cuando se implanta el liberalismo de manera más firme. Sin embargo, esta consolidación provoca un conflicto entre liberales y absolutistas, venciendo finalmente los liberales y poniendo fin definitivamente al Antiguo Régimen.

Guerra de Sucesión y el Conflicto Ideológico

La muerte de Fernando VII en 1833 desencadenó una guerra de sucesión entre los seguidores de su hija Isabel II, quien podía reinar gracias a la Pragmática Sanción promulgada por su padre, y los carlistas, defensores de Carlos María Isidro, hermano del rey. La guerra comenzó como un conflicto dinástico, pero se transformó en un enfrentamiento ideológico entre:

  • Liberales (isabelinos): Luchaban por un gobierno constitucional, un estado centralista y uniformizado, y una sociedad civil en la que la iglesia y el gobierno estuviesen separados. Eran partidarios de reformas y defendían una declaración de derechos más amplia.
  • Carlistas: Eran partidarios del Antiguo Régimen, de la tradición, defendían el absolutismo monárquico, las particularidades forales y la confesionalidad del estado (“Dios, Patria, Fueros, Rey”), así como una declaración de derechos más limitada.

Las Guerras Carlistas

Las guerras carlistas tuvieron dos focos diferenciados: la 1ª y 3ª guerra tuvieron como escenario el vasco-navarro, mientras que la 2ª se desarrolló en el Maestrazgo.

Primera Guerra Carlista (1833-1840)

Durante la 1ª guerra carlista, el País Vasco, Navarra y la Rioja Alavesa, exceptuando sus capitales, quedaron bajo el poder de los carlistas, quienes juraban los fueros. Sin embargo, las ansias por conquistar Bilbao llevaron al ejército carlista a perder al coronel Zumalacárregui, lo que provocó una pérdida de unidad en el ejército. El 31 de agosto de 1839, Maroto y Espartero pusieron fin a la guerra con el llamado “Abrazo de Vergara”. El régimen foral sobrevivió en las provincias vascas.

Segunda Guerra Carlista (1846-1849)

La 2ª guerra carlista se desarrolló en Cataluña y Aragón entre 1846 y 1849. Fue una guerra corta, ya que el continuo fusilamiento de prisioneros impidió la formación de un ejército.

Tercera Guerra Carlista (1872-1876)

La 3ª guerra carlista se produjo entre 1872 y 1876. Los carlistas se proclamaban defensores de los fueros, lo que les valió muchos seguidores. El carlismo ya estaba debilitado, pero la guerra continuó. En 1874, con el pronunciamiento en Sagunto que establecía como rey de España a Alfonso XII, Carlos María Isidro perdió los apoyos católicos y conservadores, finalizando así el conflicto.

Consecuencias de la Victoria Liberal

La victoria alfonsina supuso la pérdida de los fueros. Sin embargo, para evitar la inestabilidad política, Cánovas promulgó el real decreto de 1878, por el cual se establecían los conciertos económicos. Esto significaba que las diputaciones vascas podían fijar, recaudar y administrar los impuestos, siempre que cumplimentasen el pago anual de una cantidad de dinero al estado, el cupo.

Con la victoria de los liberales en la 3ª guerra carlista, se consolida plenamente el sistema liberal. El testigo de los carlistas es tomado por los nacionalistas, quienes defenderán las particularidades forales a lo largo de la Restauración.

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