Freud, Jung y Lacan: teorías fundamentales sobre el inconsciente
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Freud
Primera tópica
Consciente: lo actual, racional, con tiempo y lógica.
Preconsciente: recuerdos accesibles que actúan como filtro.
Inconsciente: deseos reprimidos, sin lógica ni tiempo, regido por el principio de placer.
Segunda tópica
- Ello: fuente de pulsiones; busca satisfacción inmediata.
- Yo: mediador entre Ello, Superyó y realidad.
- Superyó: instancia moral; interiorización de normas y valores.
Principio de placer
Búsqueda de satisfacción inmediata sin importar las consecuencias.
Pulsiones
Fuerzas internas que reducen tensión. Tienen:
- Fuente: origen corporal.
- Impulso: intensidad.
- Objeto: lo que satisface.
- Meta: la satisfacción.
Mecanismos de defensa
- Represión: bloquear recuerdos o deseos.
- Negación: rechazar una realidad.
- Proyección: atribuir a otros lo propio.
- Formación reactiva: actuar al revés del deseo.
- Regresión: volver a conductas infantiles.
- Sublimación: canalizar impulsos en actividades socialmente aceptadas.
Neurosis
- Histérica: síntomas físicos sin base orgánica.
- Obsesiva: pensamientos intrusivos y compulsiones.
- Fóbica: miedo a objetos o situaciones específicas.
- De angustia: crisis de ansiedad sin objeto preciso.
Técnicas
Asociación libre, interpretación de sueños, actos fallidos, transferencia y contratransferencia.
Jung
Inconsciente
- Personal: recuerdos y vivencias individuales, organizados en complejos.
- Colectivo: capa profunda compartida por la humanidad, con arquetipos universales.
Complejos
Reacciones emocionales intensas ligadas a experiencias (ej.: complejo de inferioridad).
Arquetipos principales
- Persona: máscara social.
- Sombra: lo reprimido; lo que negamos de nosotros mismos.
- Ánima: imagen femenina en el hombre (intuición, sensibilidad).
- Ánimus: imagen masculina en la mujer (lógica, firmeza).
- Sí-mismo: plenitud; meta del proceso de individuación.
- Héroe: fuerza que enfrenta dificultades y hace crecer al Yo.
Neurosis (según Jung)
No se reduce a la represión sexual (como en Freud), sino que es un desequilibrio psíquico, especialmente cuando la conciencia se desconecta del inconsciente. Se relaciona con la pérdida de sentido vital.
Psique como sistema autorregulado
La psique busca equilibrio entre opuestos (consciente ↔ inconsciente, ánima ↔ ánimus, etc.).
Método
- Asociación de palabras.
- Análisis de sueños (símbolos y mitos).
- Imaginación activa (dialogar con imágenes internas).
- Trabajo con arquetipos (integrar persona, sombra, ánima/ánimus, sí-mismo).
- Uso de mandalas y símbolos culturales.
Aporte
Visión positiva del inconsciente: lo considera fuente de creatividad, crecimiento y búsqueda de sentido.
Lacan
Contexto
Médico y psicoanalista francés que reinterpreta a Freud desde el estructuralismo y la lingüística.
Inconsciente
No es un almacén de recuerdos reprimidos, sino una red de significantes; está estructurado como un lenguaje.
El Yo (moi)
Es una formación imaginaria e ilusoria que surge en el estadio del espejo (6–18 meses), cuando el niño se reconoce en su imagen y siente una ilusión de totalidad.
Tres registros
- Imaginario: imágenes, identificaciones, narcisismo, rivalidad.
- Simbólico: lenguaje, cultura, la Ley del Padre (castración simbólica, límite).
- Real: lo imposible de simbolizar o poner en palabras (trauma, muerte, vacío).
Deseo
El deseo nunca se satisface por completo; siempre está marcado por la falta. «El deseo del hombre es el deseo del Otro»: deseamos lo que creemos que el Otro desea de nosotros.
Objeto a
Objeto causa del deseo. No es algo real que se obtenga, sino aquello que mantiene vivo el deseo (por ejemplo: la voz, la mirada, el pecho).
Neurosis (según Lacan)
- Histérica: el sujeto pregunta «¿qué soy para el Otro?». Vive en insatisfacción constante.
- Obsesiva: el sujeto pregunta «¿qué quiere el Otro de mí?». Vive en duda y control.
Psicosis
Ocurre cuando no se interioriza la Ley simbólica. El Otro aparece de forma invasiva, lo que puede dar lugar a delirios y alucinaciones.
Clínica
El analista escucha los significantes del paciente y utiliza cortes y silencios. No busca «curar» en sentido tradicional, sino ayudar al sujeto a confrontarse con su deseo y con su falta.