Fray Luis de León: La Lira y el Elogio de la Vida Solitaria en la Oda I
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Comentario Crítico a la Oda I de Fray Luis de León: La Vida Retirada
I. La Elección Estilística: La Lira como Opción Radical
Fray Luis de León escoge la lira como opción estilística, como opción de poesía. Así como muchos poetas eligen el soneto, Fray Luis elige hacer solo liras. La elección de una forma es esencial en poesía, es muy importante, es una opción radical y profunda del poeta. Hay una voluntad epigramática. En el caso de la lira, Fray Luis adopta este modelo como principal en su poesía.
Esta opción tiene que ver con la imitación horaciana, con formas y temas propios de esa poesía no exactamente meditativa, sino concienciada, meditativa y prospectiva, donde la forma no desarrolla tanto ingenio como el soneto. Tiene un desarrollo lento, analítico e introspectivo. Aunque la rima es importante en la lira con versos heptasílabos, pasa bastante desapercibida. Siendo una estrofa tan breve, la sintaxis de la oración fuerza los encabalgamientos.
Existe una paradoja en la estructura formal: permite una sintaxis relajada, larga, no cerrada sobre las once sílabas como hace el soneto. Por eso hablamos de la voluntad de la estrofa, donde la lira es la unidad. Hay una comunidad de tono en las odas, lo que significa que los temas son muy parecidos; en un caso se le da más importancia a un tema o a otro, pero se ven reflejados en ambos. Fray Luis adopta una ambigüedad de formas, manteniendo un tono de apertura interpretativa.
II. Tema Central: El Elogio de la Vida Solitaria
El tema principal es el canto a la vida solitaria. Es una defensa de la soledad que intenta apartar los bienes materiales y busca una verdad, una vida distinta y espiritual (fundamentalmente estoica). Se trata de huir de los bienes materiales y del poder.
Hay un punto turbio porque lo que se está predicando necesita estar matizado: no hay tanto apartamiento de la vida, sino un cierto perfeccionamiento interior que puede servir para dominar por medio de una actitud que va desde la investigación del hombre hasta el Barroco en Prudencio, de intervención social. Si leemos a Dámaso Alonso, vemos que intenta superponer el poema a la experiencia vital de Fray Luis.
III. La Senda Escondida y la Ambigüedad Interpretativa
La referencia a “la escondida senda…” implica un proceso de sabiduría que muy pocos han conseguido. Es una senda que casi no existe, tiene un valor proléptico. Es una forma de exploración interior. Desde la primera estrofa, esa ambigüedad está presente: el recorrido externo e interno.
IV. Horacianismo y Cristianismo
En esta primera estrofa también encontramos una primera dirección entre un horacianismo estoico y una síntesis con el cristianismo: Fray Luis es un autor cristiano. La lectura contraria, más filosófica o cristiana, dice que Fray Luis es un autor casi místico para alejarse y acercarse a Dios; sin embargo, esta no es una lectura puramente religiosa.
V. El Marco Natural y la Utopía
El marco natural actúa como base o fundamento de esta sabiduría secreta. No es necesario que sea real, sino verosímil, un lugar al que se tiende. Sigue siendo un lugar ideal que no es necesario que exista. Luego actúa otra línea que es el corte o la ruptura con el presente, la separación del mundo contemporáneo del poeta. Es una actitud pagana de los orígenes renacentistas, que buscan la ruptura con el presente en la búsqueda de un mundo utópico y ucrónico en la que este poema se inscribe, en la Edad de Oro.
VI. Estructura y Desarrollo Poético
En el poema se pueden distinguir tres planos fundamentales:
- Liras 1-4 (Introducción y Reflexión): Introducción rápida a los puntos clave de la reflexión. Se empieza de una forma tranquila porque se utiliza el orden sintáctico habitual (sujeto + verbo + complementos).
- Liras 5-8 (Deseo de Contemplación): Se aparta de las circunstancias personales de un mundo aspirado del deseo de contemplación.
- Liras 9-17 (Integración y Culminación): El yo poético se integra en esa realidad deseada, imaginada y anhelada.
VII. El Final Aspirativo
Dentro de esas partes encontramos subapartados, como en el final, donde la voluntad llega a ese mundo anhelado. Se observa una adjetivación despreciativa en algunos casos. El yo poético se ha convertido en el protagonista perfecto en las últimas estrofas. El final es anticlimático, un final fuerte donde se consigue lo que se quiere y usa verbos en subjuntivo (“me baste”) con un punto aspirativo.
Crea una tensión muy fuerte en lo que dice. La incomodidad que revela cuando expone sus ideas morales es muy grande; en la misma lira relaja esa tensión, la suelta por medio de un subjuntivo. Nos movemos en un mundo de aspiración y de deseos.