El Franquismo Temprano: Autarquía Económica y Evolución Política en España (1939-1959)
Enviado por Programa Chuletas y clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 5,2 KB
Autarquía Económica (1939-1959)
La autarquía (1939-1959) representa la primera fase de la economía de la dictadura franquista, coincidiendo con la posguerra española y la II Guerra Mundial. Tras la Guerra Civil, España se encontró en una situación económica precaria: el proteccionismo alcanzó su punto álgido, el desempleo aumentó, y surgieron fenómenos como las cartillas de racionamiento y el estraperlo. El aislamiento exterior de España llevó al Estado a crear organizaciones para aumentar la producción (como el SNT-INC) o fomentar la industria (como el INI, 1941).
El excesivo control estatal del mercado trajo consigo consecuencias negativas. Muchos productos fueron tasados por debajo de su coste real, lo que impulsó el desarrollo del mercado negro para que los comerciantes pudieran obtener beneficios (en el que se vendían productos difíciles de encontrar). La escasez de alimentos hizo que aparecieran las cartillas de racionamiento, provocando hambruna en las grandes ciudades como Madrid y Barcelona, con un desempleo elevado y una inflación descontrolada. También se generalizó el estraperlo, la venta ilegal de productos agrícolas en el mercado negro.
Ante esta situación, la economía española era poco competitiva. Sin embargo, el aislamiento internacional fue cediendo progresivamente, lo que permitió una liberalización y mejora económica impulsada por los tecnócratas. A partir de 1950, España reestableció contactos internacionales con organismos como la UNESCO (1952), fue admitida en la ONU (1955) y en 1958 logró ingresar en la OECE y el FMI. También se aprobaron nuevas leyes y se reformó el Consejo Económico. En conclusión, la autarquía fue una época difícil para España, marcada por las consecuencias devastadoras de la guerra civil, el hambre, el aislamiento internacional y la imposibilidad de un crecimiento económico sostenido.
Evoluciones Políticas durante la Autarquía
La consolidación del régimen franquista y su evolución política estuvieron muy condicionadas por los acontecimientos que sucedieron en Europa. El Estado franquista pasó por tres fases principales: totalitaria, tecnocrática y de descomposición del régimen.
La fase totalitaria coincidió con el periodo de la autarquía (1939-1959) y se caracterizó por un retroceso económico e ideológico, así como por una dura represión. Dentro de esta fase, se distinguen tres subfases:
Subfases de la Fase Totalitaria
La II Guerra Mundial (1939-1945) - La Etapa Azul
España se declaró neutral en el conflicto, aunque sin ocultar su simpatía por las potencias del Eje, llegando incluso a enviar a la División Azul a luchar en la URSS. En 1942, España reafirmó su neutralidad. En 1947 se reunieron las Cortes y el 17 de julio de 1945 se promulgó el Fuero de los Españoles.
El Aislamiento Internacional (1945-1950)
Este periodo se caracterizó por el nacionalcatolicismo y la creciente influencia de religiosos en el gobierno. El aislamiento internacional se manifestó con el rechazo de la ONU, el cierre de fronteras por parte de Francia y la retirada de embajadores de España. Ante esta situación, se adoptaron medidas internas como la promulgación de la Ley de Sucesión y la creación del Consejo de Regencia y el Consejo del Reino.
La Guerra Fría (1950-1959) - Aperturismo Internacional
Esta última subfase coincidió con la Guerra Fría, un periodo de remodelaciones políticas y, como consecuencia, de aperturismo internacional. Se formó un gobierno bajo la dirección de Carrero Blanco, que buscaba el equilibrio entre las distintas "familias" del régimen. En 1957, la composición del gobierno se modificó con la entrada de tecnócratas del Opus Dei. Estados Unidos (USA) cambió su actitud hacia España, concediéndole en 1949 un préstamo y aceptándola en 1952 en la UNESCO. En 1953, se firmaron los Pactos de Madrid con Estados Unidos y el Concordato con la Santa Sede. En 1955, España fue admitida en la ONU, lo que se reflejó internamente en la promulgación de la Ley de Principios del Movimiento (1958). Ese mismo año, España ingresó en la OECE y el FMI.