El Franquismo Económico: Transformación y Desafíos en la España de Posguerra (1939-1975)
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Introducción al Régimen Franquista y su Impacto Socioeconómico
El régimen totalitario del general Francisco Franco se extendió desde el final de la Guerra Civil, el 1 de abril de 1939, hasta la muerte del dictador el 20 de noviembre de 1975. Durante prácticamente cuatro décadas, la ideología franquista se impuso a través del control social, la censura y la represión, aunque con el paso de los años iría chocando cada vez más con la modernización social surgida a raíz del desarrollo económico de los años sesenta.
Evolución Económica del Franquismo: De la Autarquía al Desarrollismo
La Posguerra y la Política Autárquica (1939-1959)
La Guerra Civil desarticuló por completo la economía española, sumiendo a gran parte de la población en el hambre y la miseria: la renta nacional de 1935 no consiguió superarse hasta 1951, y la renta per cápita, hasta 1954. Aun así, la grave crisis de la posguerra se debió también a la ineficaz política del gobierno que, aislado, buscó la autosuficiencia económica (autarquía).
El eje fundamental de esta política fue el fomento del desarrollo industrial a través del INI (Instituto Nacional de Industria). Se crearon numerosas empresas estatales para suplir la falta de iniciativa privada, aunque la gran mayoría de ellas generaron fuertes pérdidas para las arcas estatales. Respecto a la agricultura, dirigida a través del Servicio Nacional del Trigo, se adoptaron medidas orientadas al aumento de la producción que fueron a todas luces insuficientes y obligaron a una importación masiva de grano.
Las consecuencias de la autarquía fueron nefastas, y obligaron a mantener las cartillas de racionamiento hasta 1951, dando lugar a la aparición de un importante mercado negro (el estraperlo), con precios desorbitados.
El Desarrollismo y la Apertura Económica (1959-1975)
La corrección de la política económica vino de manos de las ayudas económicas estadounidenses y los gobiernos de la tecnocracia, con el Plan de Estabilización de 1959, que se centró en el control de la inflación y el equilibrio de la balanza de pagos. El sector industrial y los servicios se consolidaron como las actividades fundamentales de la economía española, desplazando a la agricultura. Además, las innovaciones técnicas traídas del extranjero permitieron aumentar la productividad y los salarios, lo que se tradujo en un aumento de la demanda de bienes de consumo y el nivel de vida de la sociedad española en general.
La crisis mundial de 1973 coincidió con la crisis política del franquismo, lo que impidió la puesta en práctica de las medidas económicas necesarias. A pesar de la propaganda del momento sobre el "milagro económico español", lo cierto es que el crecimiento solo fue posible en el marco de una extraordinaria coyuntura internacional. Las innovaciones tecnológicas limitaron la creación de empleo, dando lugar a una intensa emigración a Europa, sin la cual el desempleo habría crecido a niveles catastróficos. Por otra parte, el bienestar europeo generalizado provocó un boom turístico que, junto con las remesas enviadas por los emigrantes, resultaron fundamentales en el equilibrio de la balanza de pagos.