Francisco de Goya: Biografía, Obras Clave y Legado Artístico
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Francisco de Goya y Lucientes: Trayectoria de un Genio
Francisco de Goya y Lucientes nace en 1746 en Fuendetodos (Zaragoza). Hijo de un dorador, inicia sus estudios en Zaragoza y, a los 14 años, entra en el taller del pintor José Luzán. Intenta ingresar en la Academia de Bellas Artes y, tras un doble fracaso, viaja a Italia. A su regreso, realiza los frescos del Pilar de Zaragoza.
A los 27 años, se casa con Josefa Bayeu, hermana del pintor Francisco Bayeu, quien era pintor del rey Carlos III. Este hecho favorecerá su ingreso como pintor de cartones para la Real Fábrica de Tapices. Durante esta época, su estilo se puede encuadrar en la línea rococó, de temática costumbrista (obras como Merienda en el Manzanares o El Quitasol). Sin embargo, poco a poco se empieza a apreciar una carga de crítica social en cartones como El Cacharrero y, de forma más explícita, en La Boda.
Tras la muerte de Carlos III, Carlos IV le nombra pintor de cámara y comienza a pintar retratos para los nobles de la época, como el magnífico de los Duques de Osuna, donde prescinde de los fondos paisajistas y realiza un retrato de corte intimista con una delicada pincelada y una paleta parca pero armónica que va desde los verdes a los grises. Consigue ingresar en la Academia de Bellas Artes con una obra 'clásica': Cristo crucificado.
Segunda Etapa: Crisis Personal y Crítica Social (1792-1808)
En 1792, viaja a Andalucía y sufre una gran crisis personal (se rumorea una relación con la Duquesa de Alba) y una enfermedad que le deja sordo. Es en este momento cuando pinta su primera serie de grabados, Los Caprichos, donde da rienda suelta a su imaginación y realiza una tremenda crítica de la época, lo que le causó problemas con la Inquisición.
Vuelve a Madrid por encargo del rey y pinta en Aranjuez el retrato de La Familia de Carlos IV. En esta época, pinta también las dos famosas Majas: La Maja Desnuda (de estilo más academicista) y La Maja Vestida, con una pincelada más suelta y personal.
Tercera Etapa: Guerra y Patriotismo (1808-1814)
Durante la Guerra de la Independencia (1808-1813), Goya demuestra un hondo pesimismo que se refleja en la serie de Los Desastres de la Guerra. Es, por otro lado, pintor de cámara de José I Bonaparte, del cual se conservan algunos retratos.
Tras la guerra, en 1814, pinta las dos grandes obras del Dos y Tres de Mayo: El Dos de Mayo (La Carga de los Mamelucos) y El Tres de Mayo (Los Fusilamientos del 3 de mayo). Estas obras son un claro antecedente del Romanticismo, de temática 'patriótica', quizá para defenderse de las acusaciones de afrancesado y congraciarse con el nuevo rey Fernando VII.
Cuarta Etapa: Exilio y Las Pinturas Negras (1814-1828)
Durante el reinado de Fernando VII, con la vuelta del absolutismo, Goya entra en una nueva crisis que le lleva a retirarse definitivamente de los círculos de élite y refugiarse en una quinta a orillas del Manzanares, conocida como la Quinta del Sordo. Allí realiza su creación más original: las Pinturas Negras, tremendas pinturas murales que decoraban su casa, como El Aquelarre o Saturno devorando a sus hijos.
En 1823, tras el fracaso del golpe militar liberal de Riego, harto de la situación que se vive en España (la Década Ominosa), se exilia en Burdeos, donde vive hasta su muerte en 1828. Si La Lechera de Burdeos fuera autógrafa suya (lo es mientras no se demuestre lo contrario), supondría una vuelta a un estilo diferente, con una paleta más clara y una técnica que, para muchos, sería un preludio del Impresionismo (50 años antes).