Formación y Geomorfología de las Depresiones Terciarias en España

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Las Depresiones Terciarias de la Península Ibérica

Las depresiones terciarias comprenden tanto las depresiones prealpinas (las del Ebro y el Guadalquivir), como las fosas tectónicas situadas en los sectores hundidos del zócalo (las del Duero, Tajo y Guadiana).

Origen y Formación de las Depresiones Prealpinas

Las depresiones del Ebro y el Guadalquivir se hundieron al levantarse las grandes cadenas alpinas (Pirineos y Cordilleras Béticas):

  • La depresión del Ebro: Quedó convertida en un gran lago sin salida al mar, hasta que logró desaguar a través de los Puertos de Beceite.
  • La depresión del Guadalquivir: Se encuentra abierta al mar, lo que permitió la formación de marismas en el contacto entre el medio marino y el terrestre.

Las Fosas Tectónicas de la Meseta

Durante el plegamiento alpino, el bloque de la Meseta se fracturó y quedó basculado hacia el oeste (W). Sobre los bloques hundidos de ese antiguo zócalo, recubiertos posteriormente por sedimentos más modernos, se alojan las depresiones del Duero, del Tajo y el Guadiana.

Litología y Relleno Sedimentario

Las rocas que rellenan todas estas depresiones son de origen sedimentario. Sin embargo, presentan características distintas según su ubicación:

Sedimentación en la Cuenca del Ebro

En la depresión del Ebro, los materiales sufrieron una clasificación natural:

  • Bordes: Materiales más gruesos como conglomerados y areniscas.
  • Centro: Materiales más finos como arcillas y calizas.

Sedimentación en el Valle del Guadalquivir

Los materiales son predominantemente de origen marino. Las margas ocupan la zona de la desembocadura, alternando más hacia el interior con calizas, arcillas o areniscas.

Sedimentación en las Depresiones de la Meseta

Las rocas que rellenan las depresiones del Duero, Tajo y Guadiana son sedimentos de finales del Terciario y del Cuaternario. En estas zonas, las arcillas, arenas y gravas alternan con calizas que se formaron cuando estas depresiones aún no estaban abiertas al mar. Durante el Cuaternario, la red fluvial comenzó a excavar estos sedimentos.

Modelado del Relieve y Estructuras Geomorfológicas

Las estructuras tectónicas comunes en estas áreas son las del relieve tabular. Cuando los estratos horizontales han sido ligeramente basculados, aparecen las denominadas "cuestas", que presentan un perfil disimétrico.

El modelado posterior de estos paisajes está condicionado por la diferente resistencia de los estratos a la erosión, lo que marca dos niveles principales:

1. El Rellano Superior: Páramos y Muelas

Formado por rocas resistentes, principalmente calizas. Son los páramos o "muelas", plataformas situadas a mayor altura que, lentamente, son atacadas y destruidas por la red fluvial. Entre las muelas se abren anchos valles de fondo plano, idóneos para el cultivo, conocidos como "vales". Al retroceder el páramo, quedan en ocasiones relieves residuales denominados cerros testigo u oteros. Además, sobre la plataforma caliza es común el desarrollo de fenómenos de karstificación.

En el valle del Ebro, estas muelas quedan separadas de los relieves del Prepirineo y la Cordillera Ibérica por una serie de amplias depresiones u Hoyas, tales como:

  • Cinco Villas.
  • Huesca.
  • Sariñena.
  • Cariñena - La Almunia (al sur).

2. El Rellano Inferior: La Campiña

Excavado en materiales blandos como arcillas y margas, este nivel conforma la campiña, caracterizada por valles anchos y fértiles.

Formaciones de Transición y Paisajes Erosivos

La conexión entre las muelas y las terrazas fluviales se realiza, en ocasiones, por medio de glacis: zonas planas, ligeramente inclinadas, formadas por materiales arrancados por la erosión.

Finalmente, en paisajes margosos, arcillosos o yesíferos, la acción del agua en las laderas origina un relieve muy abarrancado, caracterizado por la presencia de cárcavas o paisajes de "badlands".

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