Fomento de la Lectura Infantil: Instituciones, Recursos y el Arte de Contar Cuentos
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Instituciones que nos acercan a la lectura
La lectura es el acto culminante del acceso del niño a la literatura. Se trata del resultado de un complejo proceso de abstracción que se concretará entre los cuatro y los seis años; este acercamiento se inicia desde los primeros días de su vida. Familia, escuela infantil y también la sociedad en su conjunto hacen posible este aprendizaje.
La familia
Es el primer contacto de la niña o el niño con la literatura. La literatura engloba las canciones de cuna y los primeros cuentos, todos ellos con una estructura sencilla. De este modo se predispone al pequeño hacia la literatura de una forma más positiva. Aunque el niño no sepa descifrar la palabra escrita, la manipulación del libro le irá permitiendo, poco a poco, familiarizarse con ella.
La escuela infantil
Es un agente de contacto esencial de los niños con la literatura. El papel del educador es importantísimo para introducir al pequeño en el mundo mágico, fascinante y gratificante de la literatura.
La sociedad en su conjunto
El contexto social en su conjunto colabora en el acceso del niño a la literatura. Cabe destacar los esfuerzos hechos en este sentido por las bibliotecas, que no solo les prestan libros, sino que también desarrollan actividades que promueven la afición y el interés por la lectura, a la vez que ofrecen recursos a las familias y profesionales de la educación. Muchas bibliotecas dedican espacios separados a las llamadas bebetecas, donde pueden acudir los más pequeños, acompañados de una persona adulta, a mirar libros y a disfrutar de otras actividades programadas para ellos. El papel de las editoriales y las librerías ha sido clave, pues han apostado por el aumento de la oferta de colecciones, materiales y autores destinados específicamente al público infantil.
El cuento como recurso educativo
Cuento: narración corta, para ser leída o contada, de un hecho que suele ser imaginario, con un argumento sencillo y protagonizado por pocos personajes. Es fuente para sedimentar y robustecer la imaginación, la fantasía, el placer y la sensibilidad. Del mismo modo, aporta la base para conseguir un equilibrio entre sueños y realidad.
Características del cuento como recurso
Los cuentos deben contemplar una doble característica:
- Deben aportar un valor educativo intrínseco ineludible.
- No se debe desdeñar el aspecto lúdico, que se convierte en fuente de magia y placer para el pequeño lector o espectador.
Valor educativo del cuento
- Elementos lingüísticos: Aproximan al niño al conocimiento de la palabra. Favorecen el ejercicio de la escucha y la repetición, la retención y la comprensión.
- Elementos simbólicos e imaginativos: Contribuyen a desarrollar la fantasía. Los sentimientos y deseos se ven reflejados en aquellos personajes con los que se identifica de forma inconsciente.
- Elementos expresivos: El cuento aporta un dinamismo y una riqueza de personajes movidos por sentimientos que favorecerán la expresión de lo que le sugieren.
- Elementos psicológicos: A través de los personajes, el niño va conociendo cómo afrontar y solucionar conflictos tales como la enfermedad, la muerte, el dolor, la soledad, etc.
- Elementos conductuales y sociales: Favorecen el aprendizaje de hábitos de autonomía personal y social como lavarse, obedecer, ayudar, etc.
- Elementos ambientales: Hacen referencia al lugar en que acontecen las acciones y aproximan a los niños al conocimiento de entornos geográficos.
El arte de contar un cuento
Al hablar de contar un cuento, nos referimos a dos formas de hacerlo: la narración oral libre y la narración leída. En general, los niños escuchan mucho más atentamente y con mayor deleite un cuento narrado que un cuento leído. En este último, la lectura es una simple transmisión, mientras que en el cuento narrado, la persona que lo cuenta adquiere un papel protagonista que favorece una comunicación más completa con los oyentes.
El cuento narrado
Es la forma preferida por los niños para conocer una historia. El cuento se enriquece con la interpretación del narrador y se crea una atmósfera de relación encantada entre la persona que narra y las que la escuchan.
¿Qué cuento seleccionar?
- La edad: Es la primera variable que se debe tener en cuenta y una de las más importantes.
- El calendario: Muchos de ellos son específicos de momentos ocasionales, por ejemplo: fiestas populares (Todos los Santos, Carnaval, Reyes, etc.) o días señalados (Día de la Madre, comienzo de las estaciones, etc.).
- Circunstancias ambientales: Influyen a la hora de decidir, como un día de lluvia en que no se puede salir al patio o un día de mucha tensión.
- Circunstancias accidentales: Por ejemplo, si en una salida se descubren hormigas o un campo de espigas.
- Finalidad educativa concreta: Si se quieren trabajar algunos hábitos, actitudes o valores. Por tanto, es importante saber qué elementos y recursos se pueden trabajar con cada uno.
¿Qué características debe tener?
Para que la narración llegue a deleitar a los niños, el relato debe:
- Estar situado en un marco concreto y estable (un bosque, una casita, un país, etc.). Esto les da seguridad y centra su atención.
- Tener tonadas o expresiones rimadas (frases o cancioncillas) que se puedan repetir e inviten a intervenir. Por ejemplo: «Soplaré, soplaré y la casa derrumbaré» o «Abuelita, abuelita, ¿por qué tienes una nariz tan grande?».
- Ser ternario (tres situaciones, tres personajes, etc.). Este número es mágico para los pequeños; representa una cantidad controlable para su capacidad. Siempre es a la tercera cuando suceden las cosas.
¿Dónde y cuándo contarlo?
Es ideal contarlo en un entorno agradable, perfectamente delimitado y con una iluminación que aporte la calidez necesaria. Algunos consejos prácticos:
- Disposición del auditorio: Es importante que los niños visualicen a la persona que va a contarlo; se recomienda que se sienten en semicírculo y cerca de ella.
- Ambiente: No se debe tener prisa; hay que mantener el silencio, la calma y el orden.
- Sin interrupciones: No se debe romper el clímax para reñir o dar encargos.
- Rutina: Es importante que la hora del cuento esté incluida en la rutina diaria para realizarse con tranquilidad.
¿Cómo contarlo?
La educadora deberá saber captar el interés y despertar hábitos de atención. Algunos recursos útiles son:
- Estilo propio y espontaneidad.
- Uso de fórmulas estandarizadas de comienzo y final.
- Lenguaje simple y claro.
- Capacidad para detallar descripciones que permitan visualizar las escenas.
- Matices y modulación de la voz para los distintos personajes.
- Uso de onomatopeyas, gestos y movimientos.
- Hacer participar a los niños.
Actividades con cuentos
Pueden iniciarse con actividades previas y completarse con una serie de dinámicas posteriores a la narración.
Actividades previas a la narración
En cuentos que ya conozcan, se puede anticipar la historia de estas maneras:
- Extraer de una «maleta fantástica» algún objeto que dé pistas sobre el cuento.
- Decir que se ha perdido un cuento y buscarlo por la clase siguiendo pistas de dibujos u objetos.
Actividades propuestas después de la narración
Al finalizar, se inician actividades para asegurar la comprensión y profundizar en los contenidos:
- Plantear preguntas sencillas: ¿Qué le lleva a la abuelita?
- Enumerar los personajes que aparecen.
- Preguntar qué personajes les han gustado más o menos.
- Caracterizar personajes y representar sus acciones.
- Reforzar contenidos curriculares (esquema corporal, partes de la cara, etc.).
- Tratar temas transversales como la confianza, el respeto o la tolerancia.
- Proponer la «lectura equivocada» realizando cambios deliberados en el cuento original.