La Filosofía de Tomás de Aquino: Conocimiento, Fe y Razón en la Escolástica Medieval

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Santo Tomás de Aquino: Vida y Obra

Filósofo cumbre de la Edad Media (1225-1274), Santo Tomás de Aquino fue hijo del conde de Aquino. Ingresó en la orden de los dominicos, en el convento de Nápoles. Sus estudios lo llevaron a la Universidad de Nápoles y, posteriormente, a la prestigiosa Facultad de Teología de París, donde se convirtió en un destacado discípulo de Alberto Magno.

El Conocimiento en la Filosofía Tomista

Las Tres Vías para el Conocimiento de Dios

Tomás de Aquino propone tres caminos fundamentales para aproximarse al conocimiento de Dios, partiendo de la experiencia del mundo creado:

  • La vía de la analogía: Si Dios ha creado a los seres, estos participan de alguna manera de su creador. Por lo tanto, es posible realizar una predicación por analogía de sus cualidades esenciales, atribuyendo a Dios de forma superior aquello que encontramos en las criaturas.
  • La vía de la negación (o de la remoción): Teniendo en cuenta nuestras limitaciones como seres creados, se pueden negar a la esencia de Dios todas las imperfecciones y limitaciones que no pueden pertenecerle. Por ejemplo, se afirma que Dios es inmóvil, inmutable, infinito, negando así las limitaciones de movimiento, cambio o finitud presentes en los seres creados.
  • La vía de la eminencia: Cualquier perfección que pueda pertenecer a un ser creado se le puede atribuir a Dios de modo eminente, es decir, en un grado sumo y perfecto, sin las limitaciones que se encuentran en las criaturas.

La Teoría del Conocimiento: De lo Sensible a lo Inteligible

Para Santo Tomás, el conocimiento tiene su origen en los sentidos. A partir de las percepciones sensibles, el intelecto humano extrae los inteligibles, que son las esencias universales presentes en todas las sustancias. El proceso cognoscitivo se desarrolla de la siguiente manera:

  1. Las cosas sensibles actúan sobre los sentidos, que perciben lo individual y concreto.
  2. La memoria registra una imagen individual de estos objetos, que aún conserva detalles particulares de la materia (la fantasma o imagen sensible).
  3. El intelecto agente, mediante un proceso de abstracción, despoja a esta imagen de sus elementos particulares y materiales para hacerla inteligible, es decir, para captar la esencia universal.

Esta separación de las diferentes facultades (sensitiva e intelectiva) posibilita el proceso de abstracción, que permite percibir un objeto sensible y obtener de él un concepto inteligible y universal.

Fe y Razón: La Síntesis Tomista

Para Tomás de Aquino, existe una clara distinción entre la filosofía y la teología, es decir, entre la razón y la fe. Esta distinción se fundamenta en la existencia de dos tipos de verdades:

  • Verdades reveladas: Aquellas a las que solo se puede acceder mediante la fe, ya que superan la capacidad de la razón natural.
  • Verdades naturales: Aquellas que pueden ser comprendidas y demostradas mediante la luz de la razón natural.

Define la fe como un acto del entendimiento movido por la voluntad, a la que Dios asiste mediante la gracia. Los artículos de fe son, por su naturaleza, inaccesibles a la razón y solo pueden ser creídos por fe.

Por otro lado, la razón se ocupa de investigar las cosas naturales. Para ello, parte de axiomas (verdades evidentes en sí mismas) y sus conclusiones se mantienen en el ámbito de lo racional y lo natural. A pesar de esta distinción, Santo Tomás insiste en la necesidad de encontrar la concordancia entre fe y razón, pues ambas provienen de Dios y, por tanto, no pueden contradecirse.

En este contexto, Santo Tomás afirma que la filosofía es la sierva de la teología (philosophia ancilla theologiae). Esto no implica una subordinación servil, sino una relación de colaboración, donde la razón puede preparar el camino para la fe, clarificar sus contenidos y defenderla de objeciones. Esta relación permite establecer un tipo de verdad que ejerce de intermediaria entre las verdades reveladas y las naturales: los preámbulos de fe. Son verdades que, aunque pueden ser demostradas racionalmente, son también objeto de fe para muchos, siendo la existencia de Dios el primer y más fundamental de estos preámbulos.

Para solucionar cualquier aparente conflicto entre fe y razón, Tomás de Aquino sostiene que, aunque independientes en sus métodos y objetos, ambas conducen a una única verdad. Si bien solo a través de la fe se alcanzará el conocimiento pleno de las verdades divinas, la razón juega un papel crucial en la comprensión del mundo y en la preparación del intelecto para la recepción de la revelación.

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