Filosofía moderna: Racionalismo, Empirismo y pensadores clave (Descartes, Spinoza, Locke)

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Filosofía moderna (siglos XV–XVIII)

Filosofía moderna: La filosofía moderna surge entre los siglos XV y XVIII, desde el Renacimiento hasta la Ilustración. Aunque no rompe del todo con la Edad Media, en este periodo se consolidan cambios profundos. Se articula en torno a tres ejes principales: el humanismo, que sitúa al ser humano en el centro y recupera la Antigüedad clásica; una nueva concepción política, ligada a los Estados nacionales, con respuestas como el realismo de Maquiavelo y las utopías de autores como Tomás Moro; y la revolución científica, que introduce el heliocentrismo, la experimentación y una visión mecanicista de la naturaleza separada de la teología.

El éxito de la nueva ciencia y las crisis sociales provocan una crisis del conocimiento, cuestionando la autoridad tradicional y reavivando el escepticismo. Ante ello surgen dos grandes corrientes: el racionalismo, que confía en la razón y en las ideas innatas, y el empirismo, que defiende la experiencia como origen del conocimiento. El problema central de la modernidad será cómo alcanzar un conocimiento seguro y universal.

Maquiavelo

Maquiavelo: figura central del realismo político renacentista. Parte de una visión pesimista de la naturaleza humana y sostiene que la política debe basarse en la realidad, no en ideales. En El Príncipe defiende que el objetivo principal del gobernante es conservar y fortalecer el Estado, priorizando la eficacia y el orden incluso sobre la moral tradicional. La virtud política consiste en saber adaptarse a las circunstancias, utilizando la ley o la fuerza cuando sea necesario. Aunque acepta el uso de la violencia, rechaza la crueldad inútil y orienta la acción política al bien común, entendido como la estabilidad del Estado.

Galileo Galilei y la revolución científica

Galileo Galilei: el modelo aristotélico-ptolemaico defendía un cosmos geocéntrico, jerárquico y finalista, con una división entre mundo supralunar perfecto y sublunar corruptible. Copérnico introduce el heliocentrismo, situando a la Tierra en movimiento alrededor del Sol; Kepler lo perfecciona con órbitas elípticas; Galileo lo apoya con observaciones astronómicas y estudios de la dinámica; y Newton culmina la revolución con las leyes del movimiento y la gravitación universal, que explican matemáticamente los movimientos celestes.

Todo ello consolida un nuevo método científico basado en la observación, la experimentación y la matematización, junto a una ciencia autónoma respecto de la teología y una visión mecanicista y cuantitativa de la naturaleza.

Racionalismo

Racionalismo: el racionalismo es la primera gran corriente filosófica de la Edad Moderna, iniciada por René Descartes y continuada por Spinoza, Leibniz y Wolff, en el contexto de la revolución científica. Se caracteriza por la confianza en la razón como fuente principal del conocimiento, siempre que siga un método seguro, inspirado en el modelo matemático. Prioriza los principios evidentes y las deducciones necesarias frente a la experiencia sensible, lo que conduce a la defensa de la existencia de ideas innatas. Además, mantiene un espíritu crítico y sitúa al ser humano como sujeto del conocimiento.

Empirismo

Empirismo: corriente filosófica británica de los siglos XVII y XVIII, representada por Hobbes, Locke, Berkeley y Hume, que sigue la tradición de Ockham y Bacon. Afirma que la experiencia es la única fuente de conocimiento, rechazando las ideas innatas y dando primacía a los sentidos. Según Hume, la relación causa-efecto solo puede conocerse tras la observación. Su método es la inducción, que permite generalizar a partir de hechos particulares, aunque este conocimiento es probable, no universal ni necesario, debido a la contingencia de la experiencia.

Descartes

Vida breve y grandes objetivos

Descartes: vida breve y grandes objetivos. René Descartes (1596–1650), formado en la educación jesuítica y con gran interés por las matemáticas, se propuso resolver el problema del conocimiento frente al escepticismo y construir una filosofía científica, rigurosa y universal, basada en un método seguro que garantizara la certeza.

Crítica a los métodos previos

Crítica de Descartes a los métodos previos: critica la Escolástica por apoyarse en la autoridad y el silogismo, el empirismo por no poder garantizar principios universales y los saberes sin método por su carácter desordenado. Concluye que es necesario un método inspirado en las matemáticas.

El método cartesiano y el modelo matemático

Adopta el modelo axiomático-deductivo de las matemáticas. El criterio de certeza es la evidencia: solo es verdadero lo que se presenta con claridad y distinción. La intuición capta verdades simples y la deducción permite construir conocimientos complejos.

Duda metódica y búsqueda de un primer principio

Descartes pone en duda los sentidos, la vigilia y hasta las matemáticas mediante la hipótesis del genio maligno. La duda no busca el escepticismo, sino hallar una verdad indudable, que encuentra en el cogito: cogito, ergo sum ('pienso, luego existo').

Consecuencias del cogito

A partir del cogito distingue la res cogitans, la res extensa y la res infinita (Dios). El dualismo mente-cuerpo plantea el problema de su interacción, situada por Descartes en la glándula pineal. Dios garantiza la validez de las ideas claras y distintas y la realidad del mundo exterior.

Física cartesiana, mecanicismo y libertad

Defiende una concepción mecanicista de la naturaleza, explicada por materia y movimiento, sin finalidades. El cuerpo humano es un autómata, mientras que la mente pertenece al ámbito de la libertad.

Cómo trabaja Descartes para salir de la duda

Descartes duda metódicamente, descubre el cogito como primera verdad, aplica intuición y deducción, demuestra la existencia de un Dios no engañador y reconstruye el conocimiento científico y sensible conforme al criterio de claridad y distinción.

Lugar de Descartes en el panorama moderno

Inaugura el racionalismo moderno y la filosofía de la subjetividad, influyendo decisivamente en autores posteriores y en los grandes debates epistemológicos. Frente al racionalismo cartesiano surge el empirismo británico, que defiende la experiencia como origen del conocimiento. El conflicto entre ambas corrientes marcará la filosofía moderna y preparará el camino para Kant.

Spinoza (Baruch Spinoza)

Spinoza (Baruch Spinoza): contexto histórico-filosófico. Spinoza es un filósofo racionalista que defiende un monismo panteísta: solo existe una única sustancia, identificada como 'Dios o Naturaleza', que coincide con la totalidad de lo real. Al ser infinita, no admite sustancias creadas separadas, ya que esa idea sería contradictoria.

El origen de la sociedad

Para Spinoza, el Estado no surge de una naturaleza social del ser humano, sino de un pacto. En el estado natural los individuos actúan movidos por las pasiones, lo que genera inseguridad y miedo. Para superarlo, deciden guiarse por la razón y ceder su poder al Estado, que adquiere así la autoridad suprema y debe ser obedecido.

El estado democrático

Spinoza considera que la democracia es la forma de gobierno más natural y la que mayor libertad concede. En ella no se renuncian totalmente los derechos en favor de un individuo, sino que la soberanía reside en la colectividad. Los ciudadanos participan en las decisiones y mantienen la igualdad propia del estado natural. Además, defiende la separación entre poder civil y religioso, subordinando el ámbito religioso a la autoridad del Estado.

La libertad de expresión y de opinión

Spinoza sostiene que el Estado debe respetar la libertad de pensamiento y de opinión, ya que nadie puede renunciar a su capacidad de razonar. Aunque los ciudadanos deben obedecer las leyes, conservan el derecho a pensar, juzgar y expresar libremente sus opiniones, incluso si son contrarias a las decisiones del poder político.

Locke

Contexto histórico-filosófico

John Locke: contexto histórico-filosófico. Locke se inscribe en el empirismo británico, que prioriza el conocimiento basado en la experiencia y se centra en cuestiones prácticas, sobre todo políticas y éticas. Influido por Ockham y Bacon, su pensamiento se fortalece con los avances de las ciencias experimentales. En política, es un defensor de las libertades humanas y un teórico del liberalismo moderno, destacando su obra Carta sobre la tolerancia (1685), clave para el Estado democrático liberal.

La tolerancia

Locke defiende la tolerancia como expresión de la libertad individual, especialmente religiosa y de conciencia, fundamento de las democracias liberales. Vincula la tolerancia a la limitación del poder del Estado, cuyo objetivo es proteger la vida, la libertad y la propiedad. La religión es un ámbito privado, lo que establece la separación entre Iglesia y Estado. La tolerancia permite la libertad de pensamiento, siempre que no se dañe a otros ni se altere el orden civil.

Fundamento de la tolerancia

Para Locke, 'la tolerancia es la característica de la verdadera Iglesia'. La religión auténtica no puede imponerse por la fuerza, pues la coacción es incompatible con el cristianismo, la caridad y la razón. La persecución religiosa carece de justificación moral o religiosa.

Límites de la tolerancia

  • Dentro de las iglesias: Ninguna comunidad religiosa está obligada a tolerar a quienes persisten en violar las leyes civiles; se permite la expulsión, no la violencia.
  • Entre individuos y poder civil: Nadie puede dañar a otro por motivos religiosos; la coerción solo corresponde al Estado, nunca para imponer una religión.
  • Imposibilidad de imponer la 'verdadera religión': Solo Dios decide cuál es la verdadera Iglesia; individuos, iglesias o Estados no pueden imponerla ni violar derechos civiles.
  • Separación Iglesia-Estado: Cada institución tiene funciones distintas; mezclar religión y poder civil genera intolerancia y abuso.

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