Filosofía Ética Clásica: Virtud, Felicidad y el Intelectualismo Moral

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El Intelectualismo Moral Socrático

Sócrates identifica el saber con la virtud y la maldad con la ignorancia. Esto es lo que se conoce como intelectualismo moral. Para Sócrates, la utilidad del saber es que comporta el bien, la virtud. Saber implica conocer aquello que es justo, lo correcto, lo bueno; así pues, la obtención del saber tiene un efecto ético-práctico: al hacerse sabio, el ser humano llega a ser virtuoso. Quien conoce lo recto, actúa con rectitud, y quien conoce qué es la injusticia, es justo, porque nadie con auténtico saber puede actuar incorrectamente. Si se obra el mal, es por el desconocimiento del bien. Entonces, para Sócrates, los virtuosos son felices.

El bien comporta vivir bien; por lo tanto, Sócrates cree que es intrínseca a las leyes morales una sanción natural por la cual el bueno es justo y feliz, y el malvado es injusto y desdichado. El bueno y el justo no solo tienen en cuenta el beneficio y la felicidad propia, sino también el propio perfeccionamiento y el ajeno. Para Sócrates, la injusticia representa el mal y la infelicidad porque mancha el alma. De ahí que considere que es mejor recibir una injusticia que cometerla.

Para él, violar las leyes es faltar a una especie de pacto que cada ciudadano ha contraído con las leyes de la polis, de las cuales obtiene beneficios y a las que debe esforzarse por mantener respeto. Así pues, de esta forma, rinde homenaje a la aceptación de su condena a muerte, aunque cabe recordar que a él no le temía a la muerte, ya que tenía fe en la inmortalidad del alma.

La Ética Aristotélica: La Búsqueda de la Felicidad

Aristóteles se pregunta: ¿cuál es el bien para el individuo? Entiende el bien como llevar una buena vida. Cuando se plantea esa pregunta, empieza a debatir sobre qué puede ser el bien. Entiende que el bien, entendido como el máximo propósito del ser humano, es la felicidad.

Es una ética teleológica porque busca un fin para el ser humano (¿Pero podría ser que no haya un fin?). La ética tiene que ver con la formación del carácter, y este se forma con el hábito. A medida que se adquieren experiencias, se va adquiriendo la virtud. Es una ética virtuosa. Este bien supremo del que habla Aristóteles, la felicidad, se alcanza al final de nuestras vidas.

Para Aristóteles, el hombre sabio es el prudente, porque el hombre prudente es el que sabe elegir el término medio. El valor es algo extrínseco a nosotros, mientras que la virtud es intrínseca. El término medio se puede relacionar con todo lo dicho anteriormente. Aristóteles busca una actitud moderada, ya que para él todos los extremos son vicios.

Regímenes Políticos según Aristóteles

  • Monarquía → Tiranía
  • Aristocracia → Oligarquía
  • Democracia → Demagogia

Acabará concluyendo que el mejor régimen político para Aristóteles será una mezcla entre aristocracia y democracia.

Para Aristóteles, la polis no es algo que hayamos construido, no es una construcción artificial, sino que es algo completamente natural. Lo justifica diciendo que las personas se organizan en familias, aldeas, polis, etc.

La Acrasia: Debilidad de la Voluntad

La acrasia es la debilidad de la voluntad. Aristóteles habla de este concepto: ¿por qué hago aquello que sé que no debo hacer? No hago el bien que quiero, sino el bien que no quiero. Saben que está mal, pero no sienten que está mal.

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