La Filosofía de Aristóteles: El Alma, la Virtud y la Búsqueda de la Felicidad
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La Naturaleza del Alma en Aristóteles
En los seres vivos, la forma se identifica con el alma, que es un principio vital. El alma no es, como dijera Platón, una realidad separada del cuerpo, sino que, unida a él, forma una unidad sustancial. El ser vivo está formado por unos materiales que adoptan una forma específica con unas capacidades y funciones jerarquizadas. Estas capacidades específicas residen en el alma.
Los Tres Tipos de Alma
Como hay tres tipos de capacidades diferentes, existen también tres tipos de alma:
- El alma vegetativa: Propia de los vegetales, pero presente en todos los seres vivos; desarrolla las capacidades de alimentación y reproducción.
- El alma sensitiva: Presente en los animales y en el ser humano; desempeña funciones irracionales de movimiento, percepción, deseo o emoción, las cuales permiten sentir placer y dolor.
- El alma intelectiva o razón: Propia exclusivamente del ser humano; se caracteriza por la capacidad de pensar y obrar conforme a la razón. Es la capacidad más elevada.
El ser humano está formado por el alma intelectiva y la sensitiva.
Virtudes del Alma Intelectiva
La virtud consiste en cumplir una función de la mejor manera posible. Las tres funciones del alma intelectiva (teórica, práctica y productiva) pueden alcanzar la perfección a través de las virtudes de la razón.
Funciones y Excelencia Racional
- La virtud de la función teórica: Se denomina sabiduría. Se alcanza cuando la función de distinguir entre la verdad y la falsedad se cumple de forma excelente. La sabiduría surge de la unión de dos capacidades complementarias que son el entendimiento (nous) y la ciencia demostrativa (episteme).
- La virtud de la función práctica: Es la prudencia y consiste en saber escoger siempre el término medio más adecuado entre dos extremos.
- La virtud de la función productiva: Es la técnica.
Para Aristóteles, la sabiduría y la prudencia son las máximas aspiraciones del ser humano, ya que llevarán a una vida feliz.
La Unidad del Ser y la Inmortalidad
Por otra parte, afirma que el ser humano es una unidad indisoluble: la forma, el alma, no puede tener una existencia independiente del cuerpo, de modo que no puede ser inmortal. Por otro lado, la función del alma intelectiva no está vinculada a ningún órgano. Aristóteles llega a afirmar que el entendimiento agente es inmortal y eterno. El alma individual, en cambio, es mortal, siendo su expresión más genuina el entendimiento pasivo, que perece con la muerte de cada hombre.
Ética y Eudemonía
La ética se centra en cómo el individuo alcanza el bien: el concepto central es el de eudemonía. La eudemonía o felicidad es el fin último de las conductas humanas. Se trata, pues, de una ética teleológica. Todo lo existente en la naturaleza tiende a un fin; el fin del ser humano es alcanzar la perfección, llevar al acto todas las potencialidades humanas.
El Cultivo de la Virtud
Para ello, la forma de actuar consiste en el cultivo de virtudes y excelencias del carácter y del intelecto. La eudemonía es un fin en sí mismo que abarca toda la vida. No puede identificarse con el placer, el honor o la riqueza, aunque estas circunstancias puedan favorecer una vida feliz.
- El placer: No puede ser la única guía para la toma de decisiones en la vida, ya que el bien puede ser placentero, pero no tiene por qué serlo siempre.
- Las posesiones: Por sí mismas, no procuran la felicidad.
- La fama y el honor: Dependen de que otros los otorguen; sin embargo, la felicidad tiene que depender de uno mismo.
El Carácter y el Término Medio
El carácter nace del elemento irracional del alma humana. La diferencia con los animales es que el ser humano puede someter sus necesidades e impulsos a la razón. El término medio es el camino que conduce a la eudemonía. Consiste en aplicar la razón a los sentidos y emociones.
La virtud es el término medio, no como un punto exacto entre dos extremos, sino el más adecuado a las circunstancias. La suma de las acciones que se han tomado racionalmente acaban conformando nuestros hábitos, y estos son los que conducirán a tener un carácter virtuoso y excelente, cada vez con menor esfuerzo.
La Justicia como Vínculo Social
La justicia es una de las virtudes éticas fundamentales y sirve como puente entre la ética y la política. Hay dos maneras de entender la justicia: