Ferrocarril y Desamortización en España: La Era de Madoz y la Expansión del XIX

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El Ferrocarril y la Desamortización en la España del Siglo XIX

La extensión de la red ferroviaria y la reanudación de la obra desamortizadora fueron las líneas de acción más importantes del gobierno progresista (1854-1856). La nueva Ley Desamortizadora de 1855, a cargo del ministro Pascual Madoz, pretendía obtener recursos para la Hacienda Pública e impulsar la modernización económica de España. Una buena parte de los ingresos fueron invertidos en la red de ferrocarriles, considerada la pieza clave para fomentar los intercambios y el crecimiento industrial del país.

Fases del Tendido Ferroviario en España

Fase 1: 1844-1855 - Los Inicios

Las primeras empresas ferroviarias se crearon con capital español, pero con tecnología y apoyo económico extranjero. Antes de la Ley de 1855, solo funcionaban 475 km de líneas férreas, entre ellas la de Barcelona-Mataró (inaugurada en 1848) y la de Madrid-Aranjuez (1851), además de otras relacionadas con la minería.

Fase 2: 1855-1868 - La Gran Expansión

La construcción de las líneas de ferrocarril se inició de forma intensiva en 1855 con la Ley General de Ferrocarriles. Esta ley regulaba su ejecución y ofrecía amplios incentivos a las empresas, beneficiando especialmente a los capitales extranjeros, que acudieron en abundancia al mercado español. La preocupación de las Cortes por fomentar el desarrollo económico se reflejó también en una legislación para impulsar el crecimiento de las sociedades por acciones y de la banca (Ley de Bancos, 1856), lo que comportó una etapa de expansión económica hasta 1868.

La Ley de 1855 fue el referente normativo de la construcción de la red y algunos de sus aspectos condicionaron la historia económica de los cien años siguientes:

  • Estructura Radial: Consolidó una estructura radial de la red con centro en Madrid, dificultando las comunicaciones transversales entre las zonas más industriales y dinámicas.
  • Ancho de Vía: Fijó un ancho entre carriles mayor que el de la mayoría de las líneas europeas, obstaculizando los intercambios con el resto de Europa. Las causas de esta decisión fueron técnicas: la posibilidad de instalar calderas de vapor más grandes para aumentar la potencia de las locomotoras y superar mayores pendientes.
  • Franquicia Arancelaria: Autorizó a las compañías constructoras, mayoritariamente extranjeras, a importar libres de aranceles aduaneros todos los materiales necesarios. Esta franquicia ha sido considerada una oportunidad perdida para incentivar el crecimiento de la industria siderúrgica y de maquinaria nacional.

Esta primera gran expansión del trazado ferroviario (se tendieron 5.108 km de vía) supuso una movilización de capitales muy superior a cualquier otra iniciativa económica del siglo XIX. En ella intervinieron de forma muy destacada compañías extranjeras:

Principales Compañías Ferroviarias (1855-1868)
  • La Compañía Madrid-Zaragoza-Alicante (MZA) (fundada en 1858), asociada al banco Sociedad Española Mercantil e Industrial de los Rothschild.
  • Los Ferrocarriles Andaluces (línea Sevilla-Cádiz, inaugurada en 1861), financiados por la Compañía General de Crédito, de A. Prost.
  • La Compañía de Ferrocarril de Barcelona a Zaragoza (fundada en 1862).
  • La Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, asociada al Banco de Crédito Mobiliario (con capital francés de los hermanos Pereire), que comenzó a construir la línea Madrid-Irún en 1864.

Fase 3: Desde 1868 - Crisis y Reanudación

La crisis financiera de 1866 supuso un período de paralización de la construcción ante la evidencia de la escasa rentabilidad de las inversiones ferroviarias. La grave crisis solo parecía tener solución utilizando recursos públicos para subvencionar a las compañías. Una vez finalizada la fase de construcción intensiva, la explotación de las líneas puso al descubierto que los ferrocarriles producían beneficios muy escasos, y el valor de las acciones ferroviarias cayó estrepitosamente.

Una nueva etapa constructiva se inició a partir de 1873, completándose el trazado de la red que había quedado paralizado. Pero a consecuencia de la crisis anterior, que había hecho desaparecer a la mayoría de las compañías, tan solo permanecían las dos grandes: la del Norte y la MZA.

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