Fernando VII: Constitución de 1812, Trienio Liberal y Restauración Absolutista (1814–1833)
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Retorno de Fernando VII y ruptura con la Constitución de 1812 (1814)
Fernando VII regresó a España en 1814 y incumplió la promesa que había hecho de respetar el régimen constitucional establecido en Cádiz, firmando el Manifiesto de los Persas. Anuló la Constitución de 1812 y reinstauró el antiguo régimen. Se comenzó a perseguir a los liberales y afrancesados: muchos de ellos fueron encarcelados, ejecutados o exiliados. El monarca restauró las instituciones tradicionales y el sistema señorial, rechazando reformas que podrían haber ayudado a reconstruir la sociedad o a salvar la hacienda pública, que tenía una gran deuda.
Fernando VII rechazó reformas fiscales propuestas por ministros para no alterar las normas tradicionales. Por otro lado, los campesinos se resistían al pago de rentas señoriales y diez más. Los nuevos propietarios de tierras, procedentes de las desamortizaciones, demandaban seguridad jurídica. Los sectores industriales y comerciales reclamaban libertad económica y en las ciudades había malestar entre artesanos, jornaleros y burguesía. Todo ello favoreció la aparición de pronunciamientos militares que intentaban imponer la Constitución. Desde 1814 hubo varios intentos, reprimidos por la monarquía.
El pronunciamiento de Riego y el Trienio Liberal (1820–1823)
El Trienio Liberal comenzó el 1 de enero de 1820 cuando el coronel Rafael del Riego provocó un pronunciamiento en Sevilla, obligando a Fernando VII a restaurar la Constitución de 1812. Se decretó una amnistía que permitió la vuelta de los exiliados y se convocaron elecciones. Durante el Trienio se llevaron a cabo reformas con el objetivo de abolir elementos del antiguo régimen.
Principales reformas del Trienio Liberal
- Reforma agraria: mercantilización de la tierra y desarrollo de las relaciones capitalistas en el campo.
- Reforma eclesiástica: reducción del poder de la Iglesia.
- Reforma económica: eliminación de gremios y promoción de la libertad de comercio y de la industria.
- Reformas políticas: creación de la Milicia Nacional y promulgación del primer Código Penal (1822).
- Reforma educativa: medidas en enseñanza primaria, secundaria y universitaria.
Finalmente, en 1823 se volvió a instaurar el absolutismo de Fernando VII gracias a la intervención de las potencias europeas absolutistas y a la expedición conocida como los Cien Mil Hijos de San Luis.
Reacción, división política y el papel del campesinado
Fernando VII usó su derecho a veto para frenar reformas clave y conspiró para recuperar el absolutismo con apoyo de potencias europeas. El campesinado comenzó a protestar por sus derechos; los nobles y sectores absolutistas fomentaron levantamientos en Cataluña, Navarra y Galicia, y establecieron una regencia absolutista en la Seo de Urgel en 1823. Los liberales se dividieron en moderados (que buscaban reformas graduales) y exaltados (que querían cambios radicales).
Intervención extranjera y restauración absolutista (1823)
Las potencias absolutistas de la Santa Alianza intervinieron durante la liquidación del Trienio Liberal: enviaron a los Cien Mil Hijos de San Luis en 1823, que cruzaron los Pirineos y rápidamente derrotaron a los liberales. Así, Fernando VII recuperó el poder absoluto y comenzó de nuevo a perseguir a los liberales; muchos se exiliaron en Francia y el rey reinó con poder absoluto.
La Década Ominosa (1823–1833)
La llamada Década Ominosa transcurre desde 1823 hasta 1833 y estuvo marcada por una restauración absolutista dirigida por Fernando VII, que anuló las reformas del Trienio. Se tomaron varias medidas represivas y restauracionistas:
- Derogación de la Constitución de 1812.
- Persecución de los liberales; muchos exiliados y ejecuciones políticas.
- Restauración parcial del antiguo régimen y cierre de universidades.
- Aplicación de sanciones a opositores y represión de movimientos liberales.
Fernando VII no restauró por completo algunas instituciones abolidas, lo que provocó protestas liberales, como el movimiento de los malcontentos. Desde 1826 esta política represiva se suavizó en ciertos aspectos, pero los conflictos continuaron, como la ejecución de Mariano de Pineda por motivos liberales. En este momento comenzó a hablarse de la descendencia de Fernando VII.
Sucesión, pragmática sanción y el origen del conflicto carlista
Los partidarios apostólicos apoyaron a su hermano, don Carlos, como heredero. Sin embargo, en 1830 nació Isabel y después Luisa Fernanda, hijas del rey con María Cristina de Nápoles. Para que Isabel pudiera reinar, Fernando VII promulgó la Pragmática Sanción para eliminar la ley sálica que impedía a las mujeres acceder al trono.
Esta decisión enfrentó a los carlistas con los isabelinos y generó un conflicto armado conocido como la Primera Guerra Carlista tras la muerte de Fernando VII en 1833.
Notas finales
El periodo 1814–1833 en España estuvo marcado por la tensión entre las fuerzas del absolutismo y las corrientes liberales y modernas: la anulación y restauración de la Constitución de 1812, el breve intento liberal del Trienio, la intervención extranjera y la posterior restauración absolutista, junto a cuestiones económicas (desamortizaciones, demandas de seguridad jurídica), sociales (protestas campesinas y malestar urbano) y dinásticas (Pragmática Sanción), que culminaron en la guerra civil carlista.