La Felicidad según Aristóteles: El Bien Supremo y la Realización Humana
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Opinión personal sobre la filosofía de Aristóteles
La felicidad es un tema que ha preocupado al hombre desde sus inicios y, de la misma manera, a la filosofía y a sus precursores. Para Aristóteles, la felicidad es el bien supremo por el que toda persona ha de luchar, ya que toda finalidad de una acción es la felicidad; como es, por ejemplo, que el fin del ser arquitecto es crear edificios.
La búsqueda de la felicidad auténtica
Estoy de acuerdo cuando dice que todos queremos conseguir la felicidad, pero no todos la alcanzamos por igual, ya que las personas creemos que tener riqueza y una buena vida es la auténtica felicidad. Sin embargo, están equivocados, ya que la felicidad es todo aquello que siempre hagamos, pero bien hecho. Por así decirlo, la felicidad consiste en cumplir eficazmente cualquier función que realicemos.
El objetivo del filósofo y la naturaleza de la actividad
Como podemos llegar a conocer y comprender en su mayor medida, el objetivo principal del filósofo Aristóteles es determinar en qué puede consistir la tan ansiada y buscada felicidad humana. Indica, por ejemplo, que la felicidad ha de consistir en algún tipo de actividad, razón por la cual excluye la identificación de la felicidad con el placer, pues el placer no es una actividad, sino una sensación o estado que acompaña a ciertas actividades consideradas como placenteras.
Capacidades humanas y el conocimiento teorético
Puesto que en el hombre existen diferentes cualidades y capacidades, tanto psicológicas como físicas, ha de tratarse de la capacidad o facultad más perfecta y desarrollada, siendo una actividad conforme a esta misma capacidad de las que son propias del hombre. No en vano, ha de tratarse de una actividad que se busque y consiga por sí misma, y no como fin para conseguir con ella otra cosa, quedando así excluidos los saberes de tipo práctico, dado que tales saberes no se buscan por sí mismos, sino en función de la acción misma.
Y es que estas características son únicamente exclusivas del conocimiento teorético y de la contemplación, que es, como ya hemos visto en alguna que otra ocasión, la actividad de la razón.
Reflexión crítica sobre la plenitud humana
No estoy totalmente de acuerdo, pues considero que hay muchas actividades humanas en las que el ser humano puede desarrollarse en plenitud y, por tanto, sentirse feliz: la ciencia, el arte, la cocina, la agricultura... Eso sí, se requiere que sea un trabajo en el que el ser humano pueda desarrollar todas sus capacidades, tanto físicas como intelectuales. El maestro de escuela que enseña las nociones básicas de aritmética puede sentirse tan feliz como el director de la última tesis doctoral o el constructor de puentes.
También es cierto que, en general, nuestras capacidades intelectuales son las que más tiempo perviven con nosotros, en tanto que las ligadas a la fortaleza física o a la belleza empiezan rápidamente a decaer.