Fe y razón en Agustín y Tomás de Aquino: verdad, felicidad y ontología
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Fe y razón: creer para entender (150p)
El pensamiento agustiniano es una fusión entre fe y razón. La posesión de la verdad es objeto de sabiduría, puesto que tener sabiduría hace feliz al ser humano. Por ello, la búsqueda de la verdad es un camino espiritual, una peregrinación. Esta búsqueda agustiniana de la verdad no es únicamente contemplativa, sino que es activa, puesto que parte de la necesidad de la verdad.
No implica solo conocimiento sino también fe y amor. El ser humano se mueve bajo el impulso del amor. Por medio de este amor, el objeto amado se hace dato de conocimiento (influencia de Platón).
La teoría del conocimiento de Agustín es alcanzar la verdad cristiana con la colaboración tanto de la fe como de la razón, de modo que la razón ayuda al ser humano a lograr la fe y la fe conduce e ilumina a la razón.
Felicidad y posesión de Dios (150p)
Agustín trata de encontrar una verdad que satisfaga al ser humano y con la que pueda lograr la felicidad. Podría decirse que Agustín es eudemonista en este sentido. La verdadera felicidad se encuentra únicamente en la posesión de la verdad compleja (verdad que debe transcender todas las verdades particulares).
La verdad es la medida absoluta de todas las verdades posibles. Esta medida suprema es Dios. Solo el sabio es feliz, pues es conocedor de la verdad; a quien no ha hallado la verdad no se le puede llamar feliz.
Los escépticos griegos mantienen que la verdad es incognoscible, pero Agustín no está de acuerdo con esa afirmación.
Por un lado, dice que los escépticos no tienen razón, puesto que su tesis incurre en contradicción. Si no podemos conocer nada con seguridad, tampoco podemos afirmar con rotundidad que no existe ningún conocimiento seguro.
Por otro lado, Agustín ofrece un segundo argumento que dice que existe la verdad y que el conocimiento es posible.
Argumentos de Agustín contra el escepticismo
- Argumento de la contradicción: si se afirma que nada es cognoscible, esa misma afirmación carece de certeza y se contradice.
- Argumento afirmativo: existe la verdad y, por tanto, el conocimiento es posible; la verdad es accesible a la razón iluminada por la fe.
Ontología: la existencia de Dios y las ideas ejemplares (250p)
Dios es un ser absoluto creador del universo. La prueba demostrativa del conocimiento de Dios es consecuencia de la teoría del conocimiento. Hay un argumento gnoseológico: la verdad existe y, como Dios existe, es su fundamento; por tanto, Dios existe; y un argumento cosmológico: la creación no da la felicidad y busca una verdad que le transciende, es decir, hacia Dios.
Las ideas ejemplares son verdades que no son de nadie sino que se encuentran presentes en todos los seres humanos y se ofrecen a todos ellos de la misma manera. La existencia de Dios se basa en la necesidad de las ideas ejemplares.
Los seres contingentes no son seres verdaderos de por sí, son creados a partir de la nada por el Ser Inmutable.
Todas las cosas han sido obra de Dios y creadas a partir de nada. La materia que se utilizó para crear el mundo no había existido antes de Dios. La libre creación divina es un acto repentino y completo; sin embargo, se prolonga en el tiempo y los entes individuales surgen uno detrás de otro.
Tomás de Aquino: fe y razón
Según Tomás de Aquino, filosofía y teología son dos ciencias distintas con objetivos, métodos y criterios distintos. Los objetos del mundo natural son los contenidos de la razón; los de la fe, sin embargo, se sitúan entre los objetos sobrenaturales. En cuanto al método, la razón se vale de la abstracción, y la fe utiliza la revelación. No obstante, algunos contenidos pueden ser conocidos mediante la fe y la razón.
No existe contradicción entre fe y razón y, si existiera, sería una contradicción aparente y se debe revisar la razón puesto que la verdad revelada y admitida por la fe nunca se equivoca. Una vez delimitados los dominios de la fe y la razón, Tomás de Aquino intenta buscar la armonía entre ambas.