Fases y Huellas Clave en la Reconstrucción de Accidentes de Tráfico

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Fases de un Accidente de Tráfico

El accidente de tráfico no se produce instantáneamente, sino que se trata de una evolución en dos dimensiones físicas: el tiempo y el espacio. El accidente lo podemos dividir en tres fases:

  1. Fase de Percepción

    Es el momento en el que el conductor o el peatón perciben el peligro. Se divide en dos momentos:

    • Percepción posible: Momento y lugar donde la situación anormal podría ser percibida.
    • Percepción real: Momento y lugar donde se percibe realmente por primera vez la situación anormal.
  2. Fase de Decisión

    Ocurre cuando el conductor decide qué hacer ante ese peligro. Se relaciona directamente con el tiempo de reacción y existen distintas maniobras de evasión:

    • Maniobras de evasión simples pasivas: Tocar el claxon o efectuar destellos.
    • Maniobras de evasión simples activas: Disminuir la velocidad, detención del vehículo o aumentar la velocidad.
    • Maniobras de evasión complejas: Se utilizan conjuntamente varias maniobras, como la disminución de la velocidad y el giro, o disminuir la velocidad y tocar el claxon.
  3. Fase de Conflicto

    Es la última fase en la que se divide el accidente de tráfico y es el momento en que se produce físicamente. Se divide en:

    • Área de conflicto: Es el espacio donde se desarrolla la posibilidad del accidente.
    • Punto de conflicto: Es el punto en el que se produce el contacto físico de las unidades de tráfico, en su posición de máximo efecto.
    • Posición final: La posición que adoptan las unidades de tráfico u objetos implicados al llegar a la inmovilidad tras el accidente (no tiene por qué coincidir con el punto de conflicto).

Tipos de Huellas en un Accidente de Tráfico

Las huellas son uno de los datos más importantes para la investigación de un accidente, ya que nos permiten realizar una primera evaluación de las causas que han intervenido en el siniestro. Existen cuatro clases principales de huellas:

  1. Huellas de Rodadura

    Se producen por el giro natural de las ruedas, propio de su mecánica. Dejará una serie de marcas en el medio por el que circula, determinando si el vehículo estaba en movimiento o parado. Existen varias subclases:

    • Impronta: Es el dibujo del neumático impreso en un terreno blando. Se considera la "huella dactilar" del vehículo.
    • Tiznadura: Se produce por la dilatación del material del neumático en maniobras de giro.
    • Embarradura: Causada por la circulación en terrenos embarrados o arcillosos.
    • Untadura: Se origina por el paso del neumático sobre una superficie líquida.
    • Estampa: Resto dejado por los neumáticos al circular por sitios polvorientos o calcáreos.
    • Abrasión: Producida por el rozamiento discontinuo de la goma de los neumáticos sin la presión adecuada sobre el pavimento.
    • Barrido: Ocurre cuando la rueda patina sobre una superficie con suciedad.
  2. Huellas de Derrape

    Pueden ser producidas por una aceleración o desaceleración impropia en el centro radial de una curva.

  3. Huellas de Frenada o Deslizamiento

    Indican el lugar donde el neumático dejó de girar libremente y la acción de los frenos fue efectiva. Permiten determinar una serie de factores clave:

    • Estado de los neumáticos.
    • Tiempo de reacción del conductor.
    • Cálculo de la velocidad.
  4. Huellas de Arrastre o Fricción

    Se producen por el efecto del rozamiento de partes metálicas del vehículo contra el pavimento.

    • Arañazos: Huellas de poca profundidad.
    • Restregón: Huella amplia y sin profundidad.
    • Hendidura o gubiazo: Implican pérdida de material del pavimento.

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