Fases Clave de la Guerra Civil Española: De Madrid al Fin de la República

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La Lucha por Madrid (julio de 1936 - marzo de 1937)

El objetivo principal de las fuerzas sublevadas era la toma de Madrid. Los ataques contra la capital debían realizarse de forma simultánea desde el norte y el sur. Sin embargo, fueron frenados en la batalla de Somosierra por las fuerzas republicanas. Ante este contratiempo, las tropas nacionalistas tomaron Irún y San Sebastián.

Por el sur, el avance fue liderado por las tropas del Ejército de África, comandadas por el general Franco, que cruzaron el estrecho de Gibraltar con la ayuda logística de Alemania e Italia. A estas fuerzas se unieron los sublevados de Sevilla, avanzando por Extremadura con el doble objetivo de conectar con las tropas del norte —unificando así el territorio bajo su control— y de cercar Madrid. La inminente amenaza provocó que el gobierno republicano se trasladara a Valencia.

A principios de septiembre, Franco desvió sus fuerzas hacia Toledo para liberar a los sitiados en el Alcázar, una decisión que retrasó el asalto a la capital. Cuando finalmente llegaron a las puertas de Madrid (Parla fue ocupada el 31 de octubre de 1936), el ejército republicano había tenido tiempo para organizar la defensa y logró detener la ofensiva en la célebre Batalla de la Ciudad Universitaria. Tras este fracaso inicial, Franco intentó cercar completamente la capital en las sangrientas batallas del Jarama (febrero de 1937) y Guadalajara (marzo de 1937), sin conseguir su objetivo.

El Frente Norte (abril - octubre de 1937)

Tras el fracaso en la toma de Madrid, las tropas franquistas centraron su ofensiva en la conquista de la franja cantábrica (País Vasco, Cantabria y Asturias). La pérdida de esta región supuso un duro golpe para la República, que cedía a los sublevados una zona de vital importancia por sus abundantes recursos industriales y mineros.

Una vez controlado el norte, el avance del bando nacional se dirigió hacia el Mediterráneo. Ante el avance, el gobierno republicano se trasladó de Valencia a Barcelona. Tras la victoria franquista en la Batalla de Teruel, el frente republicano se rompió, permitiendo a las tropas nacionales llegar al Mediterráneo en abril de 1938. Este avance partió en dos el territorio leal a la República.

En un último intento por revertir la situación y reunificar su territorio, los dirigentes republicanos lanzaron una gran ofensiva en julio de 1938. Sus tropas cruzaron el río Ebro por sorpresa, dando inicio a la Batalla del Ebro. Sin embargo, la tenaz resistencia de las tropas nacionales y la llegada de refuerzos masivos detuvieron el avance republicano. En octubre de 1938 comenzó la contraofensiva nacional, que culminó con la retirada republicana al otro lado del río un mes después. La derrota en la batalla más larga y sangrienta de la contienda selló el destino de la República.

La Caída de la República (noviembre de 1938 - abril de 1939)

Tras el desgaste sufrido en la Batalla del Ebro, el ejército republicano no pudo contener la ofensiva nacional sobre Cataluña. La caída de esta región provocó la marcha al exilio del gobierno republicano y de cientos de miles de combatientes y civiles. Con Cataluña perdida, la resistencia en la zona centro-sur se desmoronó. Madrid y el resto de las ciudades republicanas se rindieron en los días siguientes. Finalmente, el 1 de abril de 1939, el general Franco emitió el último parte de guerra, declarando oficialmente el fin del conflicto.

Consecuencias de la Guerra Civil Española

El conflicto dejó una profunda y duradera herida en la sociedad española, con repercusiones que se extendieron durante décadas:

  • Demográficas: Fallecieron cerca de medio millón de personas, a las que se sumaron casi otro millón que hubieron de marchar al exilio o que murieron de hambre y enfermedades durante la dura posguerra.
  • Represión y violencia: Se produjo una grave persecución política por parte de ambos bandos, con ejecuciones extrajudiciales (conocidas como paseos), como la del poeta Federico García Lorca, y masacres de presos políticos, como las de Paracuellos del Jarama.
  • Económicas: Las consecuencias económicas fueron tremendas, con la destrucción de infraestructuras, la pérdida de reservas y un colapso de la producción que llevó a la implantación de cartillas de racionamiento durante años.
  • Políticas: A nivel político, la derrota de la República dio paso a la instauración de una dictadura militar liderada por el general Franco, que se prolongaría hasta su muerte en 1975.

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