Factores desencadenantes de la Guerra Civil Española: Un análisis histórico

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Causas de la Guerra Civil Española

1. Las causas de la guerra

La Guerra Civil Española fue una tragedia para la sociedad española del siglo XX, tanto o más como lo habían sido las tres guerras carlistas en el siglo XIX. La explicación de las razones que provocaron la Guerra Civil es forzosamente compleja. En el estallido de la guerra, podemos distinguir dos tipos de causas: las remotas, anteriores a la década de 1930, y las próximas, que surgieron durante el período republicano.

a) Las causas remotas

Entre las causas remotas de la Guerra Civil se incluyen la manera de llevar a cabo la revolución liberal en España, la actitud y la mentalidad del Ejército, el retraso en la modernización ideológica y económica del país, y la mentalidad o las ideologías internacionales dominantes.

La oposición radical de dos bloques, característica de las revoluciones liberales del siglo XIX, en España adoptó la forma de un secular enfrentamiento bélico (las tres guerras carlistas). Además, el Ejército intervino a menudo en la designación de los gobiernos a través de pronunciamientos, y en el período de la Restauración el sistema funcionó con graves deficiencias que dejaron fuera del juego político a sectores importantes de la población: el sufragio era desvirtuado por el caciquismo y los movimientos emergentes (los nacionalismos, el republicanismo y el movimiento obrero) eran marginados o perseguidos, a menudo violentamente. En estos elementos se asientan los orígenes de la permanente radicalización social y política y de la intervención del Ejército como causas de la Guerra Civil.

La actitud y la mentalidad del Ejército se manifestaron a través de la práctica golpista, que se produjo durante más de cien años. Estos golpes tuvieron un carácter liberal en la mayor parte de los que se realizaron durante el siglo XIX, pero ya desde el final de la Primera República y, sobre todo, desde la crisis del año 1898, una parte del Ejército español cambió de mentalidad.

Este sector evolucionó del liberalismo a posiciones conservadoras e, incluso, reaccionarias, especialmente en cuanto a las aspiraciones revolucionarias del movimiento obrero y respecto a los nacionalismos emergentes catalán y vasco. En este sentido, se puede afirmar que las manifestaciones nacionalistas vasca y catalana constituyeron una de las causas importantes del alzamiento militar de 1936. Los franquistas justificaron su golpe por la necesidad de frenar lo que consideraban la disgregación de España y por el temor a la implantación del comunismo.

La escasa modernización del país, en relación con otras naciones del occidente europeo, dificultó lo que podría considerarse un avance global de la sociedad. La República intentó llevar a cabo una modernización en todos los órdenes, pero las fuerzas conservadoras de la sociedad (Iglesia, alta burguesía, terratenientes, militares, etc.) se opusieron violentamente durante todo el período republicano. En España, la revolución industrial se produjo tarde y sólo afectó a Cataluña y al País Vasco y a algunos pequeños focos en otras regiones españolas. Además, los productos españoles tenían poca presencia en los mercados exteriores. La burguesía urbana y la pequeña burguesía ilustrada, grandes defensoras del reformismo, constituyeron un sector débil frente a un movimiento obrero pujante, aunque dividido entre anarquistas y socialistas. Además, el predominio en el país de una economía agraria, con un reparto injusto de la tierra, requería con urgencia una solución equitativa: la reforma agraria a la que se opusieron de manera rotunda los terratenientes. Una de las razones del estallido de la Guerra Civil fue, precisamente, la gran tensión social en el campo y la radicalización que trajo consigo. El retraso de la modernización también se notaba en el alto grado de analfabetismo de la sociedad española, la debilidad del Estado, la falta de infraestructuras educativas y el predominio ideológico de la Iglesia en la enseñanza, a causa de la falta de inversiones en escuelas públicas y laicas.

La influencia de las ideologías dominantes en el contexto europeo: el comunismo, por un lado, y, por otro, el nazismo y el fascismo, constituyeron un agravante de la situación. Las esperanzas que generó la Revolución Soviética de 1917 entre la clase obrera y campesina más desfavorecida e, incluso, entre los intelectuales, señalaban claramente las aspiraciones de un sector del movimiento obrero español. Eso explica la radicalidad del movimiento obrero y su negativa a participar en gobiernos democráticos, que tildaban de burgueses.

b) Las causas próximas

Entre las causas próximas de la guerra civil española hay que destacar la crisis económica y social internacional que se produjo en la década de 1930, que coincidió con el período republicano en España; todas las sociedades europeas se vieron obligadas a adoptar decisiones radicales para resolver los conflictos sociales.

Las alternativas políticas posibles durante la década de 1930 eran tres:

  • 1. El reformismo democrático, que defendía el sufragio universal, los partidos de masas, la mejora de las relaciones laborales (con medidas como la semana de 40 horas y las vacaciones pagadas), la escuela pública, etc. Francia y Reino Unido eran los modelos de esta alternativa.
  • 2. La reacción fascista, caracterizada por el nacionalismo agresivo, el antiliberalismo, la negación de la libertad y el culto al caudillo y al partido único. Los modelos eran Alemania e Italia.
  • 3. La revolución comunista, según el modelo de la URSS. Ninguno de los países que representaban estas alternativas en la década de 1930 sufrió una guerra civil.

En España, la República se enfrentaba a la necesidad de canalizar los cambios sociales por la vía del reformismo. Pero la sociedad española fue incapaz de resolver los problemas: la reforma agraria, la educación para todos, el Estado laico, la mejora de las condiciones de la clase obrera y también de la mujer, las autonomías políticas, etc. Ningún grupo político o social supo conducir la transformación global de la sociedad. La derecha tendió a imitar el modelo de los fascistas italianos y a minar las reformas modernizadoras de los gobiernos republicanos. La izquierda radical (los anarcosindicalistas y un sector del PSOE) se opuso también a los gobiernos, que calificaban peyorativamente de burgueses, o promovió la revolución. Por eso se ha hablado de un "equilibrio de incapacidades" para resolver los conflictos.

Cuando no es posible conseguir soluciones políticas en una situación tensa, tarde o temprano los conflictos entran en una fase de resolución violenta. Pero, para que estalle la violencia directa en un conflicto complejo, es necesario un "motivo intencional", es decir, la voluntad de iniciarla por parte de quien la puede desencadenar. En este sentido, la voluntad de los generales que la propiciaron - sobre todo Mola y Franco, identificados con la solución autoritaria fascista-, que después la continuaron sin atender a otras posibilidades de pacto, fue el detonante del desastre que se derivó.

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