El éxtasis de Santa Teresa: la escultura teatral de Bernini en Santa Maria della Vittoria
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El éxtasis de Santa Teresa (ángel y mujer)
El éxtasis de Santa Teresa. Esta obra fue encargada por la familia Cornaro para la capilla familiar en la iglesia Santa Maria della Vittoria, coordinándose con una serie de relieves que flanquean la capilla. Esta disposición muestra una concepción totalizadora de las artes, encontrándose la Gloria celestial pintada en dos tramos de la capilla; también están decoradas las pechinas y la cúpula.
Contexto histórico
Santa Teresa fue canonizada por Pablo V en 1614, el mismo año en que fueron canonizados San Ignacio de Loyola y San Francisco de Borja, constituyendo así una propaganda a través de las artes de los santos de la Contrarreforma.
Iconografía y composición
La iconografía de Santa Teresa es de origen español; aquí aparece representada en el momento en que se siente atravesada por el dardo del amor divino, que porta un joven ángel. El ángel, de formas clásicas, intenta clavar el dardo de oro en la santa, completamente arrobada en éxtasis. Gian Lorenzo Bernini manifiesta en esta escena un gran conocimiento de los afectos, al mostrarnos la expresión ambivalente entre el dolor y el placer de la santa.
Técnica y texturas
Las diferentes texturas son muy variadas: la textura angulosa y variada de la túnica de monja, la mórbida del cuerpo del ángel, la esponjosa de las nubes..., buscando así recrear sensaciones pictóricas. Los pliegues son usados aquí de modo similar al de San Longinos, utilizándose para destacar determinadas partes, ocultar y encorsetar la anatomía.
- Textura de la vestimenta: angulosa y variada.
- Textura corporal: mórbida en el ángel.
- Ambiente: nubes esponjosas que recrean efectos pictóricos.
El gesto del ángel se nos muestra como una pervivencia de las formas clásicas en la obra de Bernini.
Retablo y teatralidad
Toda la escena se desarrolla en el interior de un retablo transparente, llamado así porque dirige la luz hacia su interior hueco. Es cóncavo, de planta ovalada en su interior, dentro del cual se filtra la luz de origen invisible que baña al grupo, siendo utilizada aquí al modo de un escenario teatral.
En los relieves laterales se hallan representados unos palcos a los que se asoman los miembros de la familia Cornaro, que asisten al milagro que se desarrolla en el altar, reafirmando así la concepción teatral de esta obra.
Recepción crítica y consecuencias para Bernini
Esta obra sirvió para consagrar definitivamente a Bernini, pero con el paso del tiempo fue también la obra que más contribuyó a su descrédito. En 1739 ya fue objeto de crítica en las Cartas familiares de Charles de Brosses, donde se plantea que Santa Teresa aparenta más estar experimentando un orgasmo que el amor divino, lo que la aleja del ideal clásico.
En esta época entra en crisis Bernini, coincidiendo con el pontificado de Inocencio X Pamphilj. Éste sucede a Urbano VIII Barberini en 1644, y su pontificado se extiende hasta 1655; durante su mandato se produce un triunfo del clasicismo en la escultura y una recesión de la actividad arquitectónica de Bernini, a causa de su fracaso en la construcción de los campanarios de San Pedro.
Los Pamphilj se encontraban enemistados con los Barberini y evitaban realizar encargos a quienes habían estado vinculados con el papa anterior. Esto supuso un periodo de baja actividad para Bernini que le llevó a sufrir una depresión.