Explorando la Poesía de Gloria Fuertes y Gerardo Diego: Dos Visiones Vanguardistas

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Gloria Fuertes: La Poeta de Guardia y su Compromiso con la Humanidad

Contexto Literario y Generacional

Este poema, que comienza con las palabras “Miradme aquí…”, pertenece al libro Todo asusta de Gloria Fuertes. Nuestra autora es reconocida por su poesía para adultos, pero, sobre todo, por su producción literaria infantil. Su primer poemario se titula Isla ignorada, escrito con tan solo 17 años. En la década de los 40, Gloria Fuertes redactó obras de teatro infantil y una revista dedicada a los niños. Fue en la redacción de dicha revista donde conoció a Carlos Edmundo de Ory y, gracias a él, conoció el postismo (movimiento poético de la vanguardia).

En la década de los 50, publicó varios libros, entre ellos, Todo asusta, obra a la que pertenece nuestro poema. Además, fundó una revista poética junto a Antonio Gala y participó en varias antologías, como Veinte años de poesía española. En los años 60, Fuertes publicó Poeta de Guardia y trabajó con Seix Barral y autores como Jaime Gil de Biedma. En la década de los 70, se sumaron dos nuevos títulos a su obra poética, como Sola en casa.

Gloria Fuertes coincide con la Generación de Medio Siglo. Los poetas de esta generación compartían algunos rasgos biográficos: eran niños durante la Guerra Civil, pertenecían a familias burguesas y recibieron educación universitaria y una rica formación literaria. Sin embargo, nuestra autora solo se formó hasta la primaria. Por otro lado, comparten vínculo en cuanto al tratamiento de unos mismos temas y el estilo con que se expresan en sus versos. Usan un lenguaje conversacional para tratar temas cotidianos como los problemas del hombre, la realidad y la sociedad de forma escéptica (aunque nuestra poetisa trata este último con preocupación). Igualmente, tratan temas que tienen que ver con su propia experiencia.

Temas y Estilo en la Poesía de Gloria Fuertes

En este poema, Gloria Fuertes aborda algunos de los temas que son propios de su poesía. La poetisa se halla distanciada de la temática de la poesía social y rehace la expresión de Celaya: “la poesía es un arma de futuro”. Para ella, la poesía no debe ser un arma, sino una forma de conocimiento y solidaridad con los demás, pues señalaba que su poesía tenía como destinatario la humanidad. Son los demás los que angustiados le preguntan en este poema a Gloria Fuertes, y ella contesta que no sabe nada (“Me preguntan los hombres con sus ojos, / las madres me preguntan con sus hijos /… ¡Si no sé nada!”). Esa pregunta se modula desde el grito y el trueno hasta el hilo de voz: “y el grito es torrencial / y el trueno es hilo de voz”. Mientras que los poetas del Medio Siglo tratan lo social de forma escéptica, ella lo trata con preocupación.

Su poesía vuelve sus ojos hacia lo íntimo, retomando temas como el amor, que lo trata a lo largo de este poema como desgarrador y doliente. Se cierra con el epifonema “¡Si no sé nada!”, cuando unos versos antes ella misma ha afirmado que es “peligroso el amor si no sé nada”. Como consecuencia de esa falta de amor, aparece la soledad. De esta forma, la poetisa se nos presenta sola (“cantando estoy y me acompaño sola”), sin amigos (“los amigos huyen de mí porque no hago ruido / y saben que en mi piel hay un fantasma”) y, como ya hemos visto, sin saber amar. Estos temas son tratados desde su propia experiencia, de su vida cotidiana, uno de los rasgos que caracterizan a los poetas del Medio Siglo.

Para finalizar, Gloria Fuertes se imagina a sí misma como una poeta de guardia, un tema recurrente en sus obras, pues para ella ser poeta es una forma de vida. En estos versos hallamos alusiones al acto de escribir o de cantar (“Miradme aquí, / clavada en una silla, / escribiendo una carta a las palomas”, “cantando estoy y me acompaño sola”, “y el trueno es hilo de voz / y me coso las carnes con el hilo de mi voz”) y esta tarea de escribir es tratada como un sufrimiento (“clavada en una silla”, “me coso las carnes con el hilo de mi voz”).

Recursos Estilísticos y Lenguaje

Gloria Fuertes se diseña a sí misma en este poema escribiendo y cosiéndo con el hilo de su voz. Una voz que tiene una voluntad de estilo que le es propia, con unos rasgos característicos. Entre ellos, cabe destacar el uso de juegos de palabras como la paranomasia, que en estos versos la encontramos producida por la conmutación de un sonido entre “ojos”, “hijos” y “hojas”; reforzada además por el uso del paralelismo: “Me preguntan los hombres con sus ojos, las madres me preguntan con sus hijos, los árboles me insisten con sus hojas.”

Otro de los juegos que utiliza la poetisa es la dilogía. Así, en el verso “cantando estoy y me acompaño sola”, el término “acompañar” puede referirse a estar en compañía de alguien o dar acompañamiento musical. Normalmente la autora da algunas claves (supuestos connotadores semánticos) para desvelar el equívoco, en este caso el término “cantando”. Otra dilogía la podemos ver casi al final del poema: “y me coso las carnes con el hilo de mi voz”, donde la palabra “hilo” puede referirse a la debilidad de la voz o a una hebra; aquí, el connotador es el verbo “coso”.

Un procedimiento parecido a la dilogía es el que emplea en el verso: “Es peligroso el mar si no sé nada”, en donde el verbo “sé” se puede confundir con el pronombre “se”, dado que son palabras homófonas; de modo que, “nada” se podría interpretar bien como un cuantificador o bien como la tercera persona singular del presente del verbo “nadar”, gracias al contextualizador “mar”. Así, si solo escuchamos el verso, podemos interpretar que la autora no tiene ningún conocimiento o que nadie nada. La autora repite el “si no sé nada” dos veces más: en el verso siguiente con un paralelismo entre “el mar” y “el amor”; y en el epifonema “¡Si no sé nada!” con el que da fin a su escrito. Además, tanto este recurrente “si no sé nada” como “hilo de voz”, o “clavada en una silla” parecen frases o expresiones hechas, como las que abundan la obra de la “poeta de guardia”.

Este uso del lenguaje coloquial lo contrasta con el empleo de imágenes casi oníricas “escribiendo a las palomas una carta a las palomas”, “y sapos hurgan en los rincones”, “en mi piel hay un fantasma”. Otro rasgo propio de la vanguardia, esta vez dado por su vinculación al postismo, es el uso de la aliteración (“una carta a las palomas”, “no como”). Finalmente, Gloria Fuertes utiliza el verso libre, marcando el ritmo con varias repeticiones (“si no sé nada”).

Gerardo Diego y el Vanguardismo en "Columpio"

Contexto y Características del Vanguardismo

El texto “Columpio” pertenece al libro Imagen de Gerardo Diego. Gerardo Diego pertenece a la Generación del 27, una generación de poetas que, entre otras corrientes, se ven influenciados por las vanguardias. Un libro destacado de las vanguardias es Poeta en Nueva York de Lorca. El movimiento vanguardista surge en Europa a principios del siglo XX con un deseo de romper con la tradición. “Vanguardia” es un galicismo que proviene del lenguaje militar y se refiere a la parte más adelantada de un ejército.

Los propósitos de los autores vanguardistas son el rechazo ante las manifestaciones artísticas anteriores, la creatividad y la originalidad, la experimentación, la irracionalidad, el elitismo, la rebeldía y la intención lúdica. Por otra parte, hay diversos movimientos que surgieron en el período de entreguerras que se denominan con el término “ismo”. Los ismos que surgieron en Europa son el expresionismo, el cubismo, el dadaísmo y el surrealismo; y los que surgieron en España son el creacionismo y el ultraísmo, al que pertenece nuestro poeta, Gerardo Diego. A lo largo de este poema observamos algunos de los rasgos que romperán con la tradición como la omisión de los signos de puntuación, el uso del verso libre y la disposición tipográfica de la frase.

Ultraísmo y Creacionismo en la Obra de Gerardo Diego

Gerardo Diego se inscribe en el ultraísmo y en el creacionismo, pues el ultraísmo bebe del creacionismo. El ultraísmo recogió características de las vanguardias con la intención de encontrar diferentes caminos a los del Modernismo. Tanto el ultraísmo como el creacionismo propiciarán que los escritores creen una nueva realidad en sus poemas. Así, nos deja percibir que el columpio no pertenece a nuestra realidad, pues es la imagen ofrecida por un soñador, para ello usa imágenes no realistas que podemos leer en “Las lluvias de colores”, “Bandadas de flores”, “Cuchillos en el aire”.

Además, el autor se aleja del subjetivismo romántico dejando de utilizar la primera persona y apareciendo la tercera (“emigraban”). Gerardo Diego también rechaza el Modernismo, ya que a diferencia de la blandura de los motivos modernistas (cisnes, flores), los ultraístas prefieren los objetos duros y sin implicación sentimental, y con carácter cinético debido a la huella futurista; como el objeto empleado en este poema, el columpio. Al querer crear una realidad original, nuestro poeta se aleja de cualquier responsabilidad moral del mundo al que pertenece, pudiendo observar la intención lúdica (“un soñador jugaba al sí y al no”). Por último, al ser el elitismo un propósito de los movimientos vanguardistas y de no querer dejarse contaminar por el público impuro, resulta a destinar a un público minoritario. La opinión de los filólogos puede dividirse en dos: unos que lo interpretan como un columpio y otros, como un balancín.

Recursos Estilísticos y Métrica en "Columpio"

El ultraísmo del poeta, al no tener función ética ni responsabilidad social, trata el arte como un juego intrascendente y divertido. Esto se observa en la disposición tipográfica de estos versos, en el que deja espacios a mitad de línea (“Flores de sí   Flores de no”, “Sí   No”, “cantan el sí   cantan el no”), inspirada en los caligramas de Apollinaire. Además, otro rasgo característico de la estética ultraísta que se ve en este poema es la eliminación de la puntuación, pero no en la eliminación de las mayúsculas, como lo observamos en los versos.

En relación con la métrica, el poeta no parece estar sometido a ninguna estructura métrica tradicional, ya que utiliza versos de diferentes medidas, desde bisílabos hasta dodecasílabos. No solo la métrica, sino las estrofas también varían de un verso hasta cuatro. Encontramos rimas consonantes (“colores”, “amores” y “flores”) y asonantes (“no” y “soñador”) con rima en “o”.

Una característica muy importante de este nuevo lenguaje poético es el uso de las metáforas como principal procedimiento expresivo, el cual lo toma del creacionismo. A diferencia de la metáfora tradicional, la metáfora creacionista elimina el nexo lógico entre la imagen y su referente, motivo por el que únicamente podemos captar su sentido con la intuición y no con la razón. La primera metáfora con la que nos enfrentamos es “A caballo”, el cual el poeta tal vez lo asocia al balanceo causado por montarse en el columpio al de montar en un caballo. La segunda metáfora “Jugaba al sí y al no”, en la cual el autor quizás se refiera al “sí” y al “no” como la posición de arriba y abajo cuando uno se balancea. La tercera, “Lluvia de colores” puede referirse a la distorsión de la percepción a causa de la rapidez que se va al columpiarse. La cuarta metáfora “Bandadas de flores   Flores de sí   Flores de no” tal vez aluda al juego de las margaritas cuando le quitamos sus pétalos a la vez que le preguntamos cosas, como por ejemplo el “sí me quiere, no me quiere”.

Para finalizar, este característico caligrama y la eliminación de la puntuación proviene del cubismo; la destrucción de la sintaxis, la eliminación de la puntuación y el limitado uso de los adjetivos, del futurismo; las metáforas, del creacionismo; y el desorden de los elementos de la oración, de Góngora.

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