Explorando las Formas Musicales y la Escuela de Viena en el Clasicismo
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El Concierto Solístico en el Clasicismo
La música sinfónica durante el Clasicismo tuvo otra forma muy importante: el concierto solístico, que se puede definir como una composición para orquesta y un instrumento solista.
Los elementos básicos de esta forma son:
- El concierto solístico, aunque comparte nombre, no tiene relación directa con el concerto grosso barroco.
- Es, en realidad, como una sinfonía compartida entre la orquesta y un solista, en la que ambos tienen igual importancia.
- La forma del concierto es generalmente la misma de la sonata y de la sinfonía. Se diferencia en que normalmente tiene solo tres movimientos, prescindiendo del minueto.
- Otra diferencia es que los temas del primer movimiento son expuestos por la orquesta y también por el solista; es decir, suelen tener cada uno dos exposiciones.
- En esta forma, y para el lucimiento del solista, suele haber una cadencia al final del primer movimiento.
- El último movimiento es casi siempre un rondó, que permite la brillantez del final.
- El lenguaje del solista se escribe en estilo virtuoso, lo que permite su lucimiento.
Formas Camerísticas Clásicas
El esquema de sonata se usa para el resto de las formas de cámara, de manera que un dúo es una sonata para dos instrumentos; y un cuarteto, una sonata para cuatro. Todas pueden formarse con cualquier clase de instrumentos.
Serán muy habituales los tríos, cuartetos y quintetos.
Otras formas camerísticas que derivan de la suite son la casación, el divertimento y la serenata.
La Escuela de Viena: Haydn, Mozart y Beethoven
Viena fue la capital del Clasicismo musical. Allí desarrollaron su obra los tres compositores más importantes de este periodo:
Franz Joseph Haydn (1732-1809)
Nació en Rohrau (Austria). Fue niño cantor en la catedral de San Esteban de Viena y se formó como autodidacta en composición.
Entró al servicio del príncipe Esterházy, jefe de una de las familias más acaudaladas y poderosas de la nobleza húngara, consagrado a la música y generoso mecenas de las artes. Estuvo a su servicio durante toda su vida, lo que le proporcionó una gran estabilidad para dedicarse plenamente a la música.
En el palacio, contaba con una orquesta de unos veinticinco músicos y doce cantantes. Este entorno fue su laboratorio, donde, aislado del mundo, pudo realizar todo tipo de experimentos musicales. Llevó la forma sonata a un alto grado de perfección, escribiendo según este esquema un vasto número de obras para teclado, sinfonías, cuartetos y conciertos, cuya cantidad exacta es difícil de determinar, ya que en su vida no se confeccionó ningún catálogo completo ni fidedigno.
Entre sus prolíficas obras, destacan:
- 104 sinfonías, algunas conocidas por su sobrenombre (Militar, Oxford, de los Adioses, del Reloj, Sorpresa).
- Más de 70 cuartetos y oberturas.
- Conciertos, divertimentos, serenatas.
- Tríos para viola di bordone (instrumento que tocaba el príncipe para el que trabajaba).
- 47 sonatas para piano.
- 26 óperas.
- 4 oratorios, misas, cantatas, canciones, arias, etc.