Explorando el Arte Musulmán: Contexto Histórico y Características Arquitectónicas

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Arte Musulmán - Contexto Histórico y Cultural

Los musulmanes invadieron la península ibérica a principios del siglo XVIII d.C., permaneciendo durante varios siglos hasta que, finalmente, como consecuencia de la finalización de la Reconquista, fueron expulsados. Lo más destacado desde el punto de vista político fue:

  • 1º La creación de un estado musulmán independiente del califato de Bagdad, con capital en Córdoba.
  • 2º La desintegración del mismo, con la consecuente aparición de las taifas.
  • 3º La invasión de almorávides y almohades.
  • 4º La pervivencia de un estado en Granada hasta que, finalmente, los Reyes Católicos completaron la Reconquista.

En el terreno cultural, lo más destacado fue el propio desarrollo del arte musulmán y, en concreto, de la arquitectura. Junto a ello, también destaca el desarrollo que alcanzó la poesía y algunas ciencias.

Arquitectura: Características Generales

El interés de los musulmanes se centró en la arquitectura. Como materiales de construcción, utilizaron preferentemente elementos de baja altura, siendo en muchos casos los arcos y las cúpulas falsos arcos y falsas cúpulas.

Como elementos sustentantes, usan pilares y, sobre todo, columnas, las cuales suelen ser estrechas. Como capiteles, utilizan:

  • Capitel de herradura
  • Capitel túmido
  • Capitel apuntado
  • Capitel lobulado
  • Arcos cruzados
  • Arcos mixtilíneos (donde se combinan líneas rectas y curvas)
  • Capiteles de mocárabes

Como bóvedas, utilizan la cúpula, la cúpula gallonada y la cúpula de mocárabes, entre otras.

En cuanto a la decoración, utilizan temas vegetales y geométricos, formando estrellas y polígonos. También emplean una decoración epigráfica en la que dominan los trazos rectos y los alicatados a base de azulejos.

La Mezquita: Monumento Principal

El principal monumento es la mezquita, que consta de un gran patio abierto y porticado donde se encuentra una pila para las abluciones o purificación por medio del agua. A un lado del patio se sitúa el alminar o minarete, desde el que se llama a los creyentes a la oración. Tras el patio se sitúa una gran sala para la oración, que se cierra al fondo por medio de un muro orientado hacia La Meca. En el centro de ese muro se abre el mihrab, un pequeño nicho u hornacina. En las proximidades se encuentra el mimbar, es decir, una especie de púlpito desde el que se efectúan las lecturas del Corán, y la maxura, o lugar reservado para el soberano o gobernante. Este último lugar suele tener una decoración mucho más rica.

Las mezquitas varían en algunos aspectos dependiendo de las zonas geográficas. Así, en el norte de África, por encima de los soportes, nos encontramos con estructuras arquitrabadas, mientras que en Turquía, Persia, etc., por influencia bizantina, predominan las estructuras abovedadas.

Dentro del mundo musulmán, también son frecuentes las madrazas o academias religiosas, los carabasares o posadas destinadas en Oriente a las caravanas, las tumbas de algunos santones, los palacios y los baños.

Urbanismo en la Ciudad Musulmana

En cuanto al urbanismo, la ciudad musulmana se caracteriza por su trazado irregular, formado por una multitud de calles estrechas y serpenteantes. En muchas ocasiones, estas calles no tienen salida. Además, podemos encontrar la construcción de arcos sobre las mismas que permiten comunicar unas casas con otras. Dentro de las ciudades, destaca la medina, o barrio más antiguo de la ciudad, donde se encuentra la mezquita principal y el zoco, donde se encuentra el mercado. Las ciudades suelen estar bien amuralladas, aunque cuentan con barrios construidos fuera de los recientes amurallados. Por otro lado, no cuentan con edificios para los espectáculos públicos. Por último, hay que mencionar que las ciudades cuentan, en un lugar elevado, con una alcazaba o recinto fortificado para albergar y proteger a la guarnición de la misma.

Evolución Histórica de la Arquitectura Hispano-Musulmana

Se pueden distinguir varios periodos:

  1. Periodo cordobés (siglos VIII al X d.C.)
  2. Periodo de las taifas, almorávides y almohades (siglo X a mediados del siglo XIII d.C.)
  3. Periodo granadino (finales del siglo XIII a la Reconquista de Granada en el siglo XV)

Durante el periodo cordobés, se utilizaron los arcos de herradura de herencia visigoda, el arco lobulado y el arco de herradura apuntado. También comenzaron a entrecruzar y superponer los arcos. Además, los arcos de las puertas suelen estar enmarcados por unas molduras decorativas o alfiz. Esta moldura enmarca las albanegas o enjutas y suele arrancar de la línea de impostas del arco.

Como cubiertas, utilizan las de madera y diferentes tipos de bóvedas, destacando como peculiaridad la de nervios que no se cruzan en el medio. La decoración se basa en el modelo de tipo geométrico, vegetal y epigráfico.

El edificio más destacado de este periodo es la mezquita de Córdoba, construida sobre el solar de la antigua iglesia visigótica de San Vicente. También de este periodo son los escasos restos conservados de la antigua ciudad palatina de Medina Azahara y la mezquita del Cristo de la Luz en Toledo.

De la época de las primeras taifas son el palacio de la Aljafería de Zaragoza, la alcazaba de Málaga y una parte importante de las murallas de Toledo. Del periodo almorávide no quedan restos destacados. Del periodo almohade destaca el uso frecuente del pilar como soporte en lugar de la columna. Igualmente, se prefiere el uso del arco de herradura apuntado y los lobulados. En el aspecto decorativo, predominan las redes de rombos que surgen por el entrecruzamiento de arcos lobulados. Como edificios destacados, se encuentran la Giralda y la Torre del Oro, ambas en Sevilla.

La arquitectura del periodo nazarí es mucho más rica en el aspecto decorativo que la de almorávides y almohades. Esta riqueza decorativa, frente a los pobres materiales utilizados, es su principal característica, junto con la columna nazarí. Esta tiene un fuste cilíndrico muy fino y descansa sobre una basa. En su parte superior, la columna se decora con varios collarinos que preceden al capitel. Este está constituido por un cuerpo cilíndrico o poligonal con lacería, y otro cúbico, generalmente con decoración de ataurique. La arquitectura nazarí alcanzó su apogeo a lo largo del siglo XIV.

Los arcos más utilizados son los de herradura apuntados, los de medio punto peraltados, los lobulados y los de mocárabes. En general, los verdaderos arcos solo se utilizan en el exterior y en las puertas de las murallas. En el interior, en realidad, lo que hay son huecos adintelados recubiertos con revestimientos de yeso que imitan las formas del arco. Así, la mayoría de los arcos interiores son puramente decorativos y falsos. En cuanto a los muros, se cubren por completo en sus partes medias y altas con yeserías, y con azulejos formando figuras geométricas en las partes bajas de los mismos. Para rematar el edificio, se utilizan bóvedas y armaduras, estas últimas normalmente son de par y nudillo.

Dentro de los elementos decorativos, destaca la labor de lazo, que alcanzó su apogeo a lo largo del siglo XIV. El lazo consiste en una ornamentación geométrica basada en un entrecruzamiento de las líneas que da lugar a diversas figuras estrelladas y poligonales. Los polígonos son regulares y lo normal es que tengan 4, 6, 8 o 12 lados. También se utilizan como elemento decorativo las redes de rombos, los mocárabes, el ataurique, los temas epigráficos, los escudos de la dinastía nazarí, etc.

El edificio más importante de este periodo es el conjunto de la Alhambra, construido dentro de la fortaleza de Granada, aunque se conservan otras edificaciones menores como el Generalife. Este estilo influyó fuertemente en el norte de África, contrayéndose allí un gran número de edificaciones de estilo granadino.

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