La Experiencia Auténtica: El Arte de Juzgar y la Inteligencia del Sentido de la Vida
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La Experiencia Implica una Evaluación
Es necesario saber emitir un juicio sobre los resultados. Emitir un juicio es saber algo, identificarse con algo. El juicio pertenece a nuestra naturaleza y lo puede hacer cualquier persona, aunque esto no implica que sea sensato. Por eso dice el autor que el verbo más importante es "saber" emitir un juicio.
Añade más adelante que es un arte el procurarse criterios para saber juzgar la realidad de forma personal y no *alienante*, que quiere decir, no dejarse llevar por el criterio de otros. Muchos de nuestros comportamientos son alienantes porque vienen de la costumbre y no nos damos cuenta. Por eso, sin una capacidad de valoración, el hombre no puede tener ninguna "experiencia" verdadera.
La Experiencia desde la Perspectiva Antropológica
En un sentido coloquial, experiencia se entiende como la vivencia que se ha tenido de la realidad. Pero en un sentido antropológico, la palabra experiencia, como dice el autor, no significa solo "probar".
Si bien, por un lado, vivir con una persona te ayuda a conocerla, si tú no has desarrollado la capacidad de valoración y el arte de saber emitir juicios, si no has adquirido criterios de discernimiento, si no has desarrollado una inteligencia del sentido de las cosas, puedes tener toda la convivencia que quieras con una persona, pero este nivel de experiencia no te hace capaz de juzgar con criterio una realidad.
El Peligro de la Acumulación Indiscriminada
Por eso, dice el texto, semejante acumulación indiscriminada genera frecuentemente la destrucción y el vacío de la personalidad. Es decir, si vas acumulando vivencias sin desarrollar esta capacidad de valorar la realidad, sin la inteligencia del sentido de las cosas, al final vas viviendo sin conocer el sentido de la vida.
Es fundamental que nuestra conciencia tenga un sentido de lo que hacemos, de lo que somos, de nuestra identidad y de cómo está organizada nuestra vida. No puedes vivir sin un porqué, sin un sentido de lo que haces y de las circunstancias. Tienes que encontrar el sentido de todo lo que has vivido; hay que saber estar en la vida, en cada etapa de tu vida.
El Juicio como Coincidencia de la Experiencia
Es verdad que la experiencia coincide con el "probar" algo, pero sobre todo coincide con el juicio que se tiene sobre lo que se prueba. Es decir, en tu juicio sobre esa experiencia se ve la capacidad que tienes de valorar la realidad. En el juicio sensato se manifiestan tus razones por las que juzgas que algo o alguien es conveniente.
Tienes que tener razones claras por las que haces un juicio sobre lo que estás viviendo. Muchas personas apoyan su juicio en razones meramente afectivas, y eso no constituye una razón sólida. Un juicio sobre lo que se prueba, para ser sólido, debe basarse en razones de verdad, pues la razón es la capacidad humana para conocer la realidad.
Entender el Sentido: La Verdadera Experiencia
Lo que caracteriza a la experiencia no es tanto el hacer cosas o el establecer relaciones con la realidad de un modo mecánico. Lo que caracteriza a la experiencia es "entender" una cosa, descubrir su sentido.
- No puedes querer de verdad una cosa si no la entiendes.
- No puedes sostener un querer en una relación interpersonal sin entender.
Una verdadera experiencia sucede cuando entiendes el sentido de un acontecimiento. Lo que hace que nos demos cuenta de que tenemos que cambiar algo es cuando se da una inteligencia del sentido de las cosas. Has entendido, has dado sentido a una serie de vivencias que te han llevado a un camino, y el ver ese sentido, el entender, es lo que te hace llevarlo por otro camino.
Conclusión
En definitiva, la experiencia implica la inteligencia del sentido de las cosas. Todo juicio sigue un criterio sobre la base del cual se realiza. Debes saber por qué eliges una cosa, por qué haces algo; tienes que tener un criterio, una razón.