La Expansión de Roma en Hispania: Cronología y Conflictos (218 a. C. - 19 a. C.)

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La Conquista de Hispania por los Romanos

La anexión de la península ibérica al dominio romano fue un proceso largo y complejo que se extendió por más de dos siglos, iniciando formalmente con la Segunda Guerra Púnica.

I. La Presencia Cartaginesa y el Inicio de la Conquista (237 – 201 a. C.)

1. Delimitación de Fronteras y Expansión Cartaginesa

  • Tras la Primera Guerra Púnica, Roma y Cartago establecieron una delimitación de fronteras.
  • Los cartagineses se establecieron en la península entre el 237 y el 218 a. C.
  • Amílcar Barca llegó a Gades (Cádiz) en el 237 a. C., iniciando la reconquista peninsular. Sometió a las poblaciones indígenas andaluzas y avanzó hacia el Levante, ocupando Carthago Nova y Akra Leuke.
  • Tras la muerte de Amílcar, su sucesor, Asdrúbal, fundó la capital cartaginesa en Carthago Nova.

2. El Tratado del Ebro y la Segunda Guerra Púnica

El expansionismo político, territorial y económico cartaginés provocó la intervención de la República Romana, lo que llevó a la firma del Tratado del Ebro (226 a. C.). Este tratado establecía el río Iberus (Ebro) como frontera entre las áreas de influencia romana y cartaginesa.

  • Aníbal, consciente de la importancia estratégica de la costa levantina, asedió Saguntum (219 a. C.), una ciudad aliada de Roma.
  • La República de Roma respondió, dando inicio a la Segunda Guerra Púnica (219 – 201 a. C.), marcada por la superioridad militar romana.
  • El general romano Publio Cornelio Escipión conquistó Carthago Nova (209 a. C.) y Gades (206 a. C.), incorporando el este y el sur peninsular al dominio romano.

II. La Administración Romana Inicial y las Guerras de Resistencia

1. Organización Provincial y Primeras Revueltas

En el 197 a. C., Roma dividió los territorios peninsulares en dos provincias administrativas: la Hispania Citerior y la Hispania Ulterior. Esta anexión provocó revueltas indígenas contra los romanos debido a los abusos administrativos y la expropiación de territorios.

  • Para pacificar la zona, fue enviado a Hispania el cónsul Marco Porcio Catón, quien llevó a cabo una campaña (195 a. C.) para reprimir las sublevaciones indígenas.
  • Los intentos de pacificación posteriores, como los de Tiberio Sempronio Graco, fracasaron ante la resistencia de los pueblos lusitanos y celtíberos a aceptar los modos de vida impuestos por los conquistadores.

2. La Gran Resistencia Indígena (155 – 133 a. C.)

Este periodo se caracterizó por las guerras lusitanas y celtíberas, que supusieron la mayor resistencia indígena a la dominación romana.

  • Los lusitanos realizaron incursiones (desde el 155 a. C.) en los valles del Guadiana y el Guadalquivir, destruyendo bienes y riquezas romanas.
  • Los celtíberos desobedecían la prohibición romana de construir murallas.
  • Durante estas guerras, Roma se alió con las élites terratenientes y ganaderas locales contra los pueblos resistentes.
  • Para aislar a los celtíberos, el ejército romano realizó expediciones contra los vacceos y arévacos, tomando ciudades como Palencia y Cuenca.
  • La última gran ciudad de resistencia fue Numancia, que fue asediada y ocupada por el cónsul Escipión Emiliano en el 133 a. C.

III. Las Guerras Civiles Romanas y la Conquista Final

1. Hispania en la Crisis de la República

La península se convirtió en un escenario clave durante las guerras civiles que marcaron el fin de la República:

  • El Primer Triunvirato (60-48 a. C.), formado por Pompeyo, César y Craso, se desintegró tras la muerte de Craso (53 a. C.) y el nombramiento de Pompeyo como cónsul único.
  • Julio César se enfrentó a los seguidores de Pompeyo en Hispania. La Batalla de Munda (45 a. C.) resultó en la victoria de César sobre los hijos de Pompeyo.
  • El Segundo Triunvirato (43-31 a. C.), compuesto por Marco Antonio, Octavio y Lépido, finalizó con el nombramiento de Octavio como emperador.

2. La Pacificación Definitiva: Augusto y las Guerras Cántabras

Tras el asesinato de César, Octavio Augusto consolidó su dominio sobre toda la península con las Guerras Cántabras y Astures (29-19 a. C.).

Augusto organizó personalmente la campaña y sometió a los galaicos, astures y cántabros, finalizando así la conquista militar de Hispania y asegurando la completa incorporación del norte peninsular al Imperio Romano.

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