Expansión colonial europea (1876–1901): actores, procesos y reparto de África
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El proceso colonial (1876–1901)
El año 1876 fue el punto de partida para el inicio del proceso colonial moderno, personificado en las figuras de Benjamin Disraeli (Reino Unido), Jules Ferry (Francia) y el rey belga Leopoldo II. En la época de Bismarck se celebró la Conferencia de Berlín (1884-1885), en la cual se establecieron las normas que iban a regir la carrera colonial:
Se estableció que debía ser la ocupación efectiva del territorio, y no el mero establecimiento en la costa, la que otorgara el derecho de posesión de un territorio. Esto aceleró la llamada "carrera colonial".
La formación del Imperio inglés
Gran Bretaña se constituyó en la gran potencia colonial tras la desaparición del imperio español y del primer imperio colonial francés. A la Inglaterra colonial se le conoce como la era victoriana (1837–1901), ya que su máximo esplendor se produjo durante el reinado de la reina Victoria (1837–1901), el más largo hasta ese momento. Además, Inglaterra fue la primera en abrir su mercado a China, país que hasta entonces había estado herméticamente cerrado a los extranjeros, gracias a las guerras del opio (1839–1842).
¿Qué tipos de posesiones llegaron a tener los ingleses?
En primer lugar, tuvieron una serie de pequeños enclaves geoestratégicos conquistados a los franceses, holandeses y españoles durante los siglos XVIII y XIX, tales como:
- Gibraltar, Malta, Ceilán (actual Sri Lanka), Adén, Singapur, Hong Kong, Islas Mauricio, Corfú, entre otros.
Así que, a comienzos del siglo XX, el Imperio británico abarcaba unos 33 millones de km² y aproximadamente 450 millones de habitantes (la cuarta parte de la población mundial). Aunque terminó siendo una pesada carga para las finanzas británicas, es cierto que logró frenar a Alemania aliándose con Francia y Rusia, base de la Triple Entente de la Primera Guerra Mundial.
El Imperio francés
Aunque era el segundo gran imperio detrás del británico, tenía una extensión y población de bastante menor magnitud. Aun así, y gracias a Jules Ferry, logró ser la segunda potencia colonial de la época.
Las zonas de expansión francesa fueron fundamentalmente la África mediterránea (Argelia, Túnez) y el África occidental. Además, logró hacerse con el control del Canal de Suez, inaugurado en 1869, aunque pasó posteriormente a estar controlado definitivamente por los británicos.
La otra gran zona de expansión fue el Sudeste Asiático, en regiones como la Cochinchina y Camboya.
El reparto de África
El reparto de África por los países europeos se estableció en la Conferencia de Berlín (1884-1885), ya que este continente era el centro de las ambiciones colonizadoras europeas. Además de lo ya estudiado respecto a Francia y Gran Bretaña, el continente quedó repartido de la siguiente manera:
- Italia: Eritrea y Somalia.
- Alemania: Togo, Camerún, Tanganica y Ruanda-Urundi.
- Bélgica: el Congo Belga.
- Portugal: Angola y Mozambique.
- España: Río de Oro, Ifni, Sáhara, norte de Marruecos, Guinea Ecuatorial y la isla de Fernando Poo (actual Bioko).
De esta manera, solo permanecieron independientes de las potencias europeas Liberia y Etiopía.
Problemas surgidos en la carrera colonial
¿Qué problemas surgieron en esta carrera?
- El primero, en Suez: El canal fue construido con capital francés por Ferdinand de Lesseps y, por lo tanto, era Francia la que inicialmente lo controlaba. Como Egipto también tenía acciones del canal, las vendió a Gran Bretaña para saldar su deuda exterior. Así, los ingleses se hicieron con el control del canal y del resto de Egipto tras el desembarco de Wolseley y su avance hacia el sur.
- El segundo, en Fachoda: Fue el intento de los franceses de avanzar por el este para impedir el avance inglés de norte a sur por el valle del Nilo. El resultado fue negativo para los franceses, cuyas ambiciones de unir África de oeste a este se vieron truncadas.
Conclusión
La carrera colonial europea transformó profundamente el mapa político, social y económico del mundo a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Las decisiones tomadas en conferencias como la de Berlín y los enfrentamientos por enclaves estratégicos como Suez y Fachoda marcaron las relaciones entre potencias y sentaron las bases de conflictos posteriores.