La Evolución del Teatro Español del Siglo XX: De la Tradición a las Vanguardias (1900-1939)
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El Teatro Español del Siglo XX (Hasta 1939): Corrientes y Renovación
El teatro tradicional se difundió a través de tres corrientes principales:
El Drama Romántico
Es una continuación del teatro decimonónico de Echegaray, muy declamatorio y ripioso (lleno de ripios). No alcanza la altura poética de la poesía modernista y se queda en un Romanticismo decadente mezclado con los efectos coloristas y la sonoridad del Modernismo.
La Comedia Burguesa
Se caracteriza por sus ambientes de alta burguesía o campesinado acomodado. Es un teatro que no ahonda en las preocupaciones o prejuicios burgueses, los cuales trata con cierta moralina, ironía y apariencia de realidad.
El Teatro Cómico
Representado por autores como Arniches, quien cultiva el sainete de costumbres populares madrileñas con jerga característica y temática estereotipada sobre los celos, el honor, el poder y el ascenso social (ejemplos: El santo de la Isidra, El amigo Melquiades). También desarrolló la tragedia grotesca, donde se aúna el sainete con la tragedia para denunciar injusticias sociales como la hipocresía, la ignorancia y el inmovilismo.
El Teatro Renovador y las Vanguardias
El teatro renovador fue minoritario, pero crucial para la evolución escénica.
Inquietud Renovadora en Cataluña
- Adrià Gual crea el Teatre Íntim en 1898, donde representa obras de producción propia y extranjeras.
- La Escola d’Art Dramàtic promovió un teatro desnudo de toda retórica y ornamentación escénica, esquemático en la forma, de pocos personajes, pero con densos diálogos para desvelar los mismos conflictos que en sus novelas. (Ejemplos: Fedra (1910) o El otro (1926)).
Azorín y el Antirrealismo
Azorín luchó por un teatro antirrealista que incluyera lo subconsciente, lo onírico y lo fantástico.
Ramón María del Valle-Inclán
Valle-Inclán inicia su producción teatral con dramas decadentes próximos al Modernismo. Posteriormente, desarrolla su teatro en libertad (según Ruiz Ramón), concebido más para ser leído que para ser representado, debido a las audaces puestas en escena (imposibles para la época) y a sus acotaciones altamente literarias.
Etapas de su Obra
Ciclo Mítico: Obras de ambiente gallego atemporal, regido por unas fuerzas primarias.
Las Farsas: Valle-Inclán rompe con la realidad, incluyendo personajes disfrazados y de la farándula. Introduce técnicas cinematográficas y realiza parodias sobre la corte de Isabel II.
Federico García Lorca
Lorca impulsa el teatro total, en el cual importa tanto la poetización del lenguaje como los recursos escénicos visuales, acústicos y escenográficos. Aunque es muy vanguardista, siempre parte de escenarios frontales. Su teatro está presidido por la constante lucha entre el principio de autoridad y el principio de libertad.
Dejando aparte sus comienzos modernistas, su obra se clasifica en tres bloques principales:
Las Farsas: Incluye dos obras para teatro de guiñol: Tragicomedia de don Cristóbal y la seña Rosita (1922) y Retablillo de don Cristóbal (1930).
El Teatro Surrealista: Así que pasen cinco años (1931) y El público (1933).
Las Tragedias de Ambiente Rural: Bodas de sangre (1933) y Yerma (1934).
El Impacto de la Guerra Civil (1936-1939)
Durante la Guerra Civil, continuaron las líneas dramáticas (mencionadas por el crítico César Oliva).
Lo que es incuestionable es que tras la Guerra Civil, el panorama teatral sufrió un colapso: autores innovadores murieron (Valle-Inclán, Lorca y Miguel Hernández); muchos autores huyeron al exilio, y otros que se quedaron sufrieron la censura y el llamado exilio interior. Las expectativas de cambio quedaron en suspenso hasta mediada la posguerra, momento en que se inició una corriente existencial y social.