Evolución del Teatro Español del Siglo XX: De Benavente a Lorca y Valle-Inclán

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La Comedia Burguesa

Jacinto Benavente y su obra Los intereses creados representan la comedia burguesa. Se trata de comedias de salón felices con las que el autor se acerca al público burgués. En ellas, plasma los pequeños vicios de la clase media con una suave crítica, sin poner en cuestión las bases sobre las que se asienta la sociedad criticada, tales como el fariseísmo o la hipocresía. Lo más relevante de su técnica es el diálogo, por cómo supo plasmar el español conversacional de las clases altas y cómo terminó con el teatro grandilocuente anterior de herencia romántica.

Teatro Cómico-Costumbrista

Este género se divide en varias vertientes fundamentales:

  • Sainetes de los hermanos Álvarez Quintero: (Ej. El genio alegre). Ofrecen un reflejo amable de la vida cotidiana dentro del costumbrismo andaluz.
  • Sainetes de costumbres madrileñas: Destacan por su gran comicidad verbal, especialmente en la obra de Arniches. También incluye sus tragedias grotescas (como La señorita de Trévelez), que combinan lo humorístico con lo conmovedor.
  • Astracán: Representado por Muñoz Seca (La venganza de don Mendo). Es un subgénero cómico caracterizado por situaciones y personajes disparatados, con un humor basado sobre todo en equívocos y juegos lingüísticos tendentes al chiste fácil.

El Teatro Poético

Consiste en una aproximación del género dramático a la poesía lírica para constituir un drama lírico. Ejemplos destacados son:

  • La Lola se va a los puertos de los hermanos Machado.
  • Teatro histórico en verso: Renuncia al cosmopolitismo modernista para replegarse al más puro casticismo y a los valores tradicionalistas (autores como Marquina o Villaespesa).

Federico García Lorca: El Teatro Poético

En el teatro de Lorca se desborda toda lectura realista del texto. Sus principales características son:

  • Fragmentos líricos: Inclusión de canciones que propician la atracción del espectador por la vía irracional.
  • Acotaciones: Son más sugestivas que descriptivas.
  • Simbolismo: Uso simbólico del espacio escénico y aparición de fuerzas telúricas que condicionan la acción (la Muerte, la Luna).
  • Personajes: Sin perder su individualidad, funcionan como esencias de la sociedad a la que representan.
  • Simbología recurrente: Utilización del cuchillo, la luna, el caballo, la tierra y el río.

García Lorca es el dramaturgo más importante de esta época; su teatro junta lo dramático y lo lírico, la prosa y el verso, por lo que podemos considerarlo plenamente poético.

Etapas de la obra de Lorca

Etapa inicial

Incluye obras como El maleficio de la mariposa y Mariana Pineda. Son sus primeros dramas, fuertemente emparentados con el teatro modernista de la época.

Ciclo de las farsas

  • Farsas para guiñol: Entroncan con las formas populares del teatro de títeres y responden al rechazo hacia el teatro comercial burgués (Tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita, Retablillo de don Cristóbal).
  • Farsas para personas: Destacan La zapatera prodigiosa y Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín.

Etapa vanguardista

Obras como El público y Así que pasen cinco años. Son fruto de la crisis personal y artística que Lorca sufre hacia 1929. De orientación surrealista, superan el teatro convencional y forman el ciclo de comedias imposibles o teatro irrepresentable.

Ramón María del Valle-Inclán

Etapa decadentista

Obra destacada: El yermo de las almas. Representa sus primeros pasos como dramaturgo, con un ambiente de misterio, leyenda, aristocrático y elegante.

Ciclo de la farsa

Obras como Farsa infantil de la cabeza del dragón o la Farsa italiana de la enamorada del rey. Se caracterizan por un distanciamiento artificioso y un teatro en verso que sigue la tradición clásica. Refleja un mundo muy literario y estilizado, pero con una clara propensión a la caricatura y lo grotesco.

Análisis de "La casa de Bernarda Alba"

Bernarda (60 años)

Es fundamental comenzar con el simbolismo del nombre. Alba (blanco) se corresponde con la blancura de las paredes y su obsesión por las apariencias. Bernarda, de origen germánico, significa “con fuerza de oso”, en relación con la violencia y el vigor del personaje. Frente a las mujeres de la casa, destaca su naturaleza asexuada. Responde a un tipo de mujer que asume los roles de hombre bajo la idea de que la fuente de poder es masculina. Su autoridad es, en realidad, tiranía, simbolizada por el bastón de mando. Bernarda representa las convenciones morales de una comunidad tradicional estancada; ella misma es la más encarcelada, con barrotes hechos de razón y tradición. Tiene claro el papel de cada sexo: hilo y aguja para las mujeres, látigo para los varones. Su orgullo de casta le impide dar libertad a las mujeres bajo su férreo yugo.

Adela (20 años)

Es la hija menor de Bernarda. Con su extraordinaria vitalidad, es un protagonista típico de Lorca: un ser complejo y rebelde en la más pura tradición romántica (su nombre significa “de naturaleza noble”). Se halla trágicamente entre la autoridad y el deseo, entre las leyes sociales y los impulsos de la naturaleza. Es la más joven y hermosa. Desde el principio expresa su disconformidad; ponerse el traje verde es el primer paso de rebeldía que culminará con su relación sexual con Pepe el Romano y el acto simbólico de romper el bastón de mando de Bernarda al exclamar: ¡Aquí se acabaron las voces de presidio!

El simbolismo de la casa

Desde la primera acotación, se insiste en que la morada de Bernarda es una vivienda señalada por el luto, transitada por mujeres vestidas de negro y circundada por muros “blanquísimos”. Estos elementos no solo recuerdan la arquitectura popular, sino que crean un ambiente de enclaustramiento propio de un convento o incluso de un cementerio. Esto refuerza la falta de libertad y la muerte espiritual y física a la que se ven abocadas las protagonistas.

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