La Evolución Poética de Miguel Hernández: De Epígono Clásico a Vanguardista
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La Trayectoria Poética de Miguel Hernández
A la hora de estudiar la trayectoria poética de **Miguel Hernández** (M.H.), hay que tener en cuenta que sus inicios como escritor se corresponden con los de un aprendiz de poeta, que se convirtió en un "genial epígono" de los grandes autores clásicos.
El Aprendiz de Poeta (1910-1931)
Una primera etapa vendría marcada por los balbuceantes escarceos del **pastor-poeta**, observador agudo y perspicaz y admirador de poetas como **Virgilio**, **San Juan de la Cruz**, **Lope de Vega**, **Garcilaso**, **Góngora** y, de forma muy particular, su paisano **Gabriel Miró**.
Algo más tarde, recibirá influencia de **Calderón** y de **Quevedo**, para regresar nuevamente a Góngora.
Además de Miró, otra persona que marcó al joven M.H. fue su amigo **Ramón Sijé**. Él fue quien contagió a M. el **amor por los clásicos** y quien, junto con don Luis Almarcha, tuvo una importantísima influencia durante su etapa de formación literaria.
En sus primeras creaciones, M. escribe versos de gran sonoridad, imitando a escritores como Gabriel Miró, Bécquer, Rubén Darío, Gabriel y Galán o Vicente Medina. En la mayor parte de estas primeras composiciones se observa una gran capacidad para la percepción del **mundo bucólico pastoril** y para expresar las sensaciones que le provoca el paisaje de su tierra. Son muy abundantes las **escenas mitológicas** y los **ambientes orientales**, todo ello como resultado de su gusto por el **romanticismo** y el **modernismo**.
Acercamiento a la Modernidad y la Vanguardia (1932)
El 30 de septiembre de 1931, M.H. emprende su primer viaje a **Madrid**, con ilusión y esperanza. Pero lo cierto es que, a pesar de las recomendaciones favorables, no obtiene los frutos apetecidos y se ve obligado a regresar a Orihuela.
No obstante, la dura experiencia ha merecido la pena, pues **ha podido constatar** que su nivel poético no está a la altura. De ahí su decisión de acercarse hacia los **movimientos vanguardistas** y de renovar su lenguaje, su técnica y su estilo.
Para dicho acercamiento, hay un acontecimiento que resulta de importancia: la conmemoración del tricentenario de la muerte de **Luis de Góngora**.
Será a partir de entonces cuando Miguel entre en contacto con la poesía de **Rafael Alberti** y **Jorge Guillén**. Aunque sin duda alguna, el mayor influjo fue el de la llamada **poesía pura** de Jorge Guillén, ya que, tanto Jorge Guillén como **Paul Valéry** le sirven de modelos para su elaboración.
El Descubrimiento del Amor y la Pasión (1934-1936)
Con la publicación de El rayo que no cesa, M.H. aparece como un poeta que ha asimilado plenamente la influencia de **Quevedo**, así como la forma estrófica del **soneto**.
Todo lo cual le sirve para expresar a la perfección su **pasión de enamorado**, después de haber iniciado una relación con la que acabaría siendo su esposa, **Josefina Manresa**. Su amor será fuente de poesía, mediante la expresión de sus más íntimos sentimientos, deseos y agonías.
A M. le preocupa el problema de la **existencia humana** y, en particular, el de su vida particular y concreta, llena de amor y de dolor.
El **amor** es ese rayo que habita en el poeta; el amor se alimenta del fuego que emana de la amada.
La **pena** es otro de los temas centrales en El rayo que no cesa, y todo ello porque la redacción final del libro se fragua durante un período de ruptura.