La Evolución de la Pintura Renacentista: De Masaccio a los Maestros del Cinquecento
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Introducción: Transición y Nuevas Búsquedas
El arte se orienta al estudio de la plasmación de la perspectiva. Durante algún tiempo, aún predomina un gusto lineal y cromático, un gusto cortés, propios del Gótico Internacional. Pero pronto se impone una reacción contra este estilo. Se investiga en la plasmación del movimiento, la anatomía y el espacio.
La Pintura en el Siglo XV: El Quattrocento
En el Quattrocento (siglo XV) destacan pintores como Masaccio, Castagno, Filippo Lippi y Botticelli.
Masaccio: La Revolución del Espacio Racional
Masaccio revolucionará la pintura aportando soluciones nuevas. Le preocupan las proporciones, la perspectiva y la consecución del espacio racionalmente estructurado, según las leyes de las matemáticas. En este espacio racional coloca figuras de volúmenes macizos y potentes. Busca la construcción de un espacio perfecto desde el punto de vista técnico, pero añadiendo un sentido humanista a sus personajes.
La Pintura del Siglo XVI: Cinquecento y Manierismo
En esta centuria encontramos dos tendencias principales: la clasicista y la manierista. La pintura evoluciona desde un clasicismo inicial hacia una expresión más dinámica y menos monumental.
Características Generales y Evolución
- Mayor juego de luces y sombras, y más volumen. La luz adquiere una importancia nueva.
- El logro de la perspectiva aumenta la profundidad de las obras.
- Aparecen en el paisaje fondos nebulosos y crepúsculos.
- La composición es clara y las figuras se relacionan entre ellas.
- Se introducen elementos cotidianos (influencia flamenca).
El lenguaje clásico, característico de la primera etapa, se distorsiona y pierde claridad, dando paso al Manierismo.
Grandes Maestros del Cinquecento
En el siglo XVI destacan pintores de la talla de Leonardo da Vinci, Rafael y Miguel Ángel.
1. Leonardo da Vinci
Leonardo da Vinci es un ejemplo universal de síntesis entre la personalidad del artista y del científico. Es un hombre de ciencia, humanista, inventor y diseñador. Posee vastos conocimientos de geofísica, anatomía, botánica y matemáticas; en definitiva, es el arquetipo del Hombre del Renacimiento.
Aunque generacionalmente pertenece al Quattrocento, su influencia lo convierte en uno de los grandes talentos del Cinquecento.
Aportación Pictórica: La Perspectiva Aérea
Leonardo propone un nuevo sistema de perspectiva. Argumenta que la perspectiva lineal da una sensación falsa de la naturaleza, pues en la realidad todo es fugaz y cambiante. La consecuencia de esta visión es la Perspectiva Aérea (o atmosférica):
Perfecciona la perspectiva lineal representando la atmósfera que envuelve los objetos, esfumando las líneas convergentes, eliminando los límites de forma y color, lo que da una impresión muy real de la distancia. Esta técnica crea una pintura de aire misterioso, aparentemente inacabada y de perfiles difuminados (el famoso esfumato), que recrea el aire entre los objetos.
Consecuencias del Esfumato:
- Utilización sistemática del esfumato.
- Difuminación de los colores.
- Variación cromática según se trate de primeros o segundos planos.
- Acumulación de azules en los fondos, consecuencia de la existencia de aire entre los objetos.
- Utilización de una luz tibia y difusa, de contrastes suaves.
2. Rafael Sanzio
Rafael representa el ideal humanista y se le ha considerado el mejor ejemplo del equilibrio clásico del Cinquecento, caracterizado por:
- Medida y belleza ideal.
- Claridad compositiva y armonía.
- Composición axial.
También es un retratista personal e innovador, de gran penetración psicológica. Entre sus obras destacan “La escuela de Atenas”, “El triunfo del Sacramento” y “La Transfiguración”.
3. Miguel Ángel Buonarroti
Miguel Ángel, estudiado ya como arquitecto y escultor, también fue pintor. Es ante todo escultor, de ahí que en sus obras pictóricas conceda especial importancia al tratamiento anatómico y al volumen.
Realiza figuras poderosas y monumentales, casi siempre en actitudes difíciles y desequilibradas, remarcando escorzos y movimiento.
La Capilla Sixtina
Su obra principal es la decoración de la bóveda de la Capilla Sixtina, donde resume la historia de la Salvación. Divide la bóveda en compartimentos, utilizando arquitecturas fingidas de las que parecen flotar las figuras.
En su estilo tardío, no hay ni equilibrio ni serenidad. Los cuerpos se alejan del concepto de belleza clásica. No se trata de representar la belleza de las formas, sino la fuerza que emana de las figuras. El lenguaje es, por tanto, más manierista que clásico.