Evolución del Pensamiento Político de Ortega y Gasset: Del Perspectivismo al Raciovitalismo
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Desarrollo del Pensamiento Político en Ortega y Gasset
José Ortega y Gasset desarrolla su pensamiento político sobre todo en la última etapa de su filosofía, con el raciovitalismo, aunque este se construye a partir de ideas presentes en sus fases anteriores.
Contexto Inicial y Propuesta de Renovación
Desde sus primeras reflexiones, Ortega trata de responder a dos grandes problemas que afectaban a España:
- La decadencia del país tras la pérdida de las últimas colonias en 1898.
- El retraso científico y cultural frente a Europa.
Frente a posturas como la de Unamuno, que defendía el valor de lo subjetivo (arte, religión, cultura), Ortega proponía una renovación basada en la objetividad y en la creación de una ciencia y técnica modernas, capaces de situar a España al nivel del resto del continente. También rechazaba adoptar simplemente doctrinas extranjeras, como hizo Julián Sanz del Río con Krause, y defendía la necesidad de crear una filosofía española original, anclada en el análisis riguroso y sistemático de la realidad.
La Etapa del Perspectivismo
En su segunda etapa, el perspectivismo, Ortega introduce su famosa frase:
"Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella, no me salvo yo"
Con esta afirmación, sostiene que el ser humano no puede comprenderse separado del entorno en el que vive. Así, distingue entre:
Distinción de Circunstancias
- Circunstancias mayúsculas: Como la cultura, la tradición o la religión.
- Circunstancias minúsculas: Las condiciones particulares de cada individuo.
Estas circunstancias determinan nuestra visión del mundo. Esta visión le lleva a desarrollar una teoría del conocimiento donde la verdad se alcanza a través de la suma de perspectivas, rechazando tanto el racionalismo único como el escepticismo absoluto.
La Filosofía Radical: El Raciovitalismo
A partir de 1924, Ortega presenta el raciovitalismo, una filosofía que considera la vida como la realidad radical, es decir, lo más fundamental que existe, incluso por encima de la razón.
La Razón al Servicio de la Vida
Para Ortega, la vida humana es concreta, personal, cambiante y siempre condicionada por circunstancias. A diferencia del racionalismo cartesiano, que considera que todo puede entenderse mediante la razón, Ortega cree que la razón debe estar al servicio de la vida, porque sola no puede comprenderla por completo. Esto implica que para conocer, no basta con usar la razón: también debemos tener en cuenta la dimensión vital.
Ideas, Creencias y la Función del Filósofo
Dentro del conocimiento, Ortega distingue entre:
- Ideas: Pensamientos conscientes, sujetos a crítica.
- Creencias: Pensamientos inconscientes, que no cuestionamos y que nos orientan en la vida.
Para progresar como individuos y como sociedad, es necesario hacer conscientes esas creencias, y ahí entra la función del filósofo, como alguien que siembra la duda necesaria para revisarlas.
Aplicación a la Historia y la Política
Ortega aplica este análisis también a la historia, que interpreta como una sucesión de épocas:
Épocas Acumulativas vs. Épocas Polémicas
- Épocas acumulativas: Donde dominan los ancianos y hay estabilidad.
- Épocas polémicas: Donde surgen crisis políticas, sociales o económicas.
En estas últimas, los jóvenes son los que introducen nuevas creencias e ideas para enfrentar los problemas. Por eso, Ortega defiende la necesidad de apoyar a las nuevas generaciones, ya que en ellas reside la posibilidad de renovación y transformación tanto política como cultural. La política, desde esta perspectiva, debe responder a las necesidades vitales de los ciudadanos y fomentar un pensamiento dinámico y crítico que esté en constante revisión.