Evolución del Pensamiento Humano: De las Humillaciones Históricas a las Teorías Éticas
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Las Grandes Humillaciones de la Humanidad
A lo largo de la historia, el ser humano ha sufrido varias humillaciones que han cuestionado la imagen que tenía de sí mismo:
- La humillación cosmológica: La primera fue descubrir que la Tierra no es el centro del universo, sino que gira en torno al Sol.
- La humillación biológica: Otra fue la teoría de la evolución de Darwin, según la cual el ser humano es un mono evolucionado.
- La humillación sociológica: Marx afirmó que “es la vida la que determina la conciencia”, es decir, nuestras ideas están condicionadas por el marco socioeconómico en el que vivimos.
- La humillación psicológica: Por último, Freud sostuvo que la mayor parte de nuestra mente es inconsciente, por lo que no somos plenamente dueños de nosotros mismos.
Estas humillaciones muestran que el ser humano no es el centro del universo ni totalmente libre o consciente.
La Ética Discursiva
La ética discursiva es defendida por Jürgen Habermas y se encuadra en la teoría de la razón comunicativa. Es heredera de la ética kantiana, ya que mantiene la idea de universalidad de la norma moral.
Sin embargo, no propone normas concretas, sino el procedimiento para determinar qué normas tienen validez ética. Una norma será justa si puede ser aceptada por todos los afectados dentro de una comunidad de diálogo.
Condiciones para un Diálogo Válido
Para que el diálogo sea válido deben cumplirse ciertas condiciones:
- Que todos los afectados participen.
- Que tengan los mismos derechos y oportunidades para argumentar.
- Que no exista coacción.
- Que el objetivo sea el entendimiento.
Así, la moral no depende solo de la razón individual, sino del consenso alcanzado mediante un diálogo libre e igualitario.
El Problema de la Identidad
El sentido de la vida humana está unido a la pregunta de qué somos cada uno de nosotros, es decir, qué constituye nuestra identidad.
Cuando nacemos no existe el sentido del yo; este se construye al entrar en contacto con la realidad cultural. A través del desarrollo psicológico aparece la conciencia y nos percibimos como un yo distinto de los demás. Sin embargo, para completar nuestra identidad necesitamos vínculos emocionales, desarrollar capacidades cognitivas y formar preferencias personales.
El problema consiste en preguntarnos qué hay en nosotros que sea realmente nuestro y qué es lo que hemos asumido del exterior sin darnos cuenta, permitiendo que influya en nuestra forma de pensar.
Éticas que Buscan la Felicidad
1. Epicuro (Hedonismo)
El hedonismo identifica el placer con el bien y concibe la felicidad en el marco de una vida placentera. Epicuro identifica placer y felicidad, pero define el placer como ausencia de dolor y perturbaciones (ataraxia). El objetivo es alcanzar la tranquilidad del alma, que es la verdadera esencia de la felicidad.
Para lograrlo es necesario realizar un cálculo de placeres, teniendo en cuenta que un placer presente puede producir dolor en el futuro, y un dolor presente puede traer un bien posterior.
2. Estoicismo
El estoicismo sostiene que el mundo está gobernado por una ley o razón universal que determina el destino de todo lo que ocurre. El ser humano está limitado por un destino inevitable que debe aceptar. La infelicidad surge cuando deseamos que las cosas sean distintas a como son.
La virtud consiste en eliminar las pasiones, ya que estas oscurecen la razón. La felicidad se alcanza mediante la imperturbabilidad del alma, es decir, la insensibilidad ante el placer y el dolor.
3. Utilitarismo
El utilitarismo surge en Inglaterra en los siglos XVIII y XIX, fundado por Jeremy Bentham y desarrollado por John Stuart Mill. Su principio central es el principio de utilidad, según el cual el acto moralmente correcto es el que proporciona mayor felicidad al mayor número de personas.
El placer no se considera un interés individual, sino general. Se trata de un cálculo casi matemático que busca maximizar la felicidad colectiva y superar el carácter egoísta de las éticas hedonistas clásicas.