Evolución del Pensamiento Cosmológico: De Aristóteles a la Física Cuántica
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Paradigmas Cosmológicos: De Aristóteles a la Física Cuántica
5 y 6
El Paradigma Organicista Aristotélico
Para Aristóteles, el cosmos es un todo organizado en dos mundos de naturaleza distinta: el mundo sublunar o terrestre y el supralunar o celeste.
El Mundo Sublunar o Terrestre
El mundo sublunar o terrestre es el mundo en el que habita el ser humano, la Tierra. Según Aristóteles, tiene forma esférica, es reducida y ocupa un lugar central en el universo. Este mundo está limitado por una esfera, la de la Luna, y esta constituye la frontera entre un mundo y otro. Está constituido por cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego, donde cada uno de ellos tiene un lugar natural en el universo. Los cuatro tienden de manera natural a recobrar esta posición, por lo que les caracteriza un movimiento natural de carácter rectilíneo que se da en sentido ascendente o descendente. Aparte de los movimientos rectilíneos, también hay cambios y transformaciones de otros tipos. Según Aristóteles, todo movimiento que no sea natural necesita una causa exterior que lo justifique, por eso tuvo que recurrir al movimiento que se produce en la región celeste.
El Mundo Supralunar o Celeste
El otro mundo, el supralunar o celeste, es el mundo que está más allá de la esfera de la Luna y tiene su límite en la esfera de las estrellas fijas; más allá de esta no hay nada. A diferencia del otro mundo, este se compone de un quinto elemento, el éter, que es un elemento de naturaleza divina, perfecto, puro y sin peso. Por eso, el mundo supralunar es eterno e inmutable. La estructura de esta región sigue un modelo de esferas que existen realmente y se componen de éter, aunque no son visibles en las regiones en las que el éter se concentra formando cuerpos celestes. Cada esfera se mueve con un movimiento circular uniforme que se transmite por rozamiento de unas a otras.
Modelo Newtoniano
(Contenido no proporcionado en este documento. Se hace referencia a "otro papel".)
Interpretación de la Realidad Relativista y Cuántica Contemporánea
Esta sección describe los caracteres esenciales de la interpretación de la realidad relativista y cuántica contemporánea, explicando las implicaciones filosóficas asociadas a ellos.
La Teoría de la Relatividad de Einstein
Con la teoría de la relatividad, publicada por Einstein, se llegó a la conclusión de que el espacio y el tiempo forman un continuo cuatridimensional. Además, uno de los principios es que nada puede ir más rápido que la luz, y se introdujo la idea del campo gravitatorio, según el cual la materia deforma la geometría del espacio que la rodea, influyendo sobre los cuerpos que se encuentran en él. Esta teoría, además, explicaba los movimientos orbitales de los planetas. Esta se distancia de nuestras intuiciones y percepciones habituales, por lo que resulta poco comprensible para quienes no somos expertos.
La Física Cuántica Contemporánea
Por su lado, mediante la física cuántica contemporánea, se destruye la oposición entre materia y energía, ya que ambas pueden ser interpretadas y estudiadas atribuyéndoles naturaleza corpuscular y ondulatoria. Tradicionalmente se creía que la materia era discontinua y de naturaleza corpuscular, y la energía continua y de naturaleza ondulatoria. Según la física cuántica, ambos se comportan tanto como ondas como partículas. Max Planck descubrió que la energía se emite a través de fotones. Además, experimentos posteriores demostraron que todas las partículas materiales presentan un comportamiento ondulatorio. Esto supone, al igual que la teoría relativista, un alejamiento respecto al sentido común, pues se distancia de nuestras intuiciones.