Evolución de los Movimientos Demográficos en España: Migraciones y Transición
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Transformaciones Demográficas y Movimientos Poblacionales en España
Las migraciones interiores son los desplazamientos de la población dentro de un mismo país y han sido fundamentales para explicar la distribución territorial de la población española desde finales del siglo XIX hasta la actualidad. Entre ellas destaca especialmente el éxodo rural, que transformó la estructura demográfica y económica del país.
Etapa de Migraciones Interiores Tradicionales (Finales del Siglo XIX - 1975)
En esta primera etapa predominan las migraciones interiores tradicionales:
- Migraciones estacionales y temporales: Desplazamientos de población campesina a otras zonas rurales para realizar tareas agrarias o a las ciudades cuando faltaba trabajo en el campo.
- Éxodo rural: Fenómeno más importante, especialmente intenso entre 1950 y 1975, que consistió en la salida masiva y definitiva de población del campo hacia las ciudades.
Causas del Éxodo Rural
Las causas del éxodo se relacionan con la crisis del mundo rural, caracterizado por:
- Crecimiento de la población agraria.
- Baja productividad.
- Caída de los precios.
- Mecanización del campo, que generó un exceso de mano de obra.
Al mismo tiempo, las ciudades ofrecían más oportunidades de empleo gracias al desarrollo industrial, los planes de desarrollo y el auge del turismo, que impulsó el sector servicios y la construcción.
Los emigrantes procedían sobre todo de regiones interiores y rurales como Galicia, Castilla y León, Castilla-La Mancha o Andalucía, y se dirigían principalmente a Madrid, Cataluña, el País Vasco, el litoral mediterráneo y las islas.
Consecuencias del Éxodo Rural
Las consecuencias fueron importantes:
- Demográficas: Aumento de los desequilibrios territoriales, con despoblación y envejecimiento en las zonas rurales y concentración de población en las ciudades y la periferia, fenómeno que hoy se relaciona con la llamada España vaciada.
- Económicas: Las áreas rurales perdieron población joven y activa, mientras que las ciudades sufrieron problemas de congestión, vivienda y servicios.
También surgieron dificultades sociales de integración y efectos medioambientales, como el abandono del campo y el aumento de la contaminación urbana.
Nueva Etapa de Migraciones Interiores (Desde 1975)
Desde 1975 comienza una nueva etapa de migraciones interiores más diversas:
- Continúan los movimientos laborales hacia zonas con mayor dinamismo económico.
- Destacan los movimientos residenciales hacia las periferias urbanas en busca de vivienda más barata y mejor calidad de vida.
- Se observan retornos al medio rural y corrientes neorrurales.
- Desplazamientos habituales o pendulares por trabajo y ocio.
En la actualidad, estos movimientos se enmarcan en un contexto demográfico marcado por la baja natalidad, el envejecimiento y la desigual distribución de la población en el territorio español.
La Emigración de Españoles a Europa (1960-1979)
La emigración española hacia Europa occidental fue un fenómeno clave entre 1960 y 1979, dentro de la etapa en la que España era un país de emigrantes.
Causas de la Emigración a Europa
Las principales causas fueron:
- Económicas: Debido al atraso del medio rural, el paro generado por el éxodo rural y la incapacidad de la economía española para absorber toda la mano de obra.
- Políticas: En etapas anteriores, como el exilio tras la Guerra Civil.
Auge y Contexto
El mayor auge se produjo entre 1950 y 1973, cuando los países de Europa occidental necesitaban abundante mano de obra para su reconstrucción y expansión económica tras la Segunda Guerra Mundial, favorecida por el Plan Marshall. Al mismo tiempo, España iniciaba su apertura económica con el Plan de Estabilización de 1959 y los Planes de Desarrollo, pero el crecimiento no bastaba para emplear a toda la población activa, lo que impulsó la emigración hacia Europa, fomentada incluso por el gobierno mediante contratos de trabajo.
Los emigrantes procedían sobre todo de Andalucía y Galicia y se dirigían principalmente a Francia, Alemania, Suiza, Bélgica y Países Bajos. Su perfil era mayoritariamente de varones jóvenes y poco cualificados que trabajaban en sectores duros y peor remunerados como la industria, la construcción, la minería o el servicio doméstico.
Declive y Retorno
A finales de los años sesenta la emigración comenzó a disminuir por la mejora del empleo en España y, desde 1973, la crisis energética provocó el aumento del paro en Europa y el endurecimiento de las políticas migratorias, lo que redujo las salidas y favoreció el retorno de muchos emigrantes, quedando desde entonces una emigración más reducida y temporal.
Consecuencias de la Emigración Exterior
Las consecuencias fueron demográficas, económicas y sociales:
- Demográficamente: Disminuyó la población y se acentuaron los desequilibrios territoriales y la despoblación rural, contribuyendo a la concentración de población en ciudades y zonas periféricas.
- Económicamente: Tuvo efectos positivos al reducir el paro y aportar divisas mediante las remesas, aunque no siempre beneficiaron a las zonas de origen.
- Socialmente: La adaptación en los países de destino fue difícil por las diferencias culturales, lingüísticas y las duras condiciones de vida y trabajo, y el retorno obligó a muchos emigrantes a readaptarse a la vida en España.
La Transición Demográfica en España
La Transición Demográfica se representa mediante un gráfico lineal que muestra la evolución de la natalidad y mortalidad en España entre 1886 y 2006. Observamos tres etapas o regímenes demográficos en los que la natalidad, mortalidad y crecimiento natural o vegetativo presentan características homogéneas: el régimen demográfico antiguo, la transición demográfica y el régimen demográfico moderno. En España, la transición demográfica fue más tardía y rápida que en el resto de Europa, donde se dio en el siglo XVIII.
La evolución de las tasas es descendente, pasando de altas tasas de natalidad y mortalidad superiores al 30‰ a bajas, inferiores al 10‰. Los datos se expresan en ‰ (por mil). La fuente es el INE (si aparece).
1. Régimen Demográfico Antiguo (Hasta comienzos del Siglo XX)
Se caracteriza por altas tasas de natalidad y mortalidad y un crecimiento natural bajo:
a. Natalidad Elevada
La natalidad era elevada (encima del 30 ‰). En esta etapa el mundo rural favorecía tener muchos hijos porque:
- Trabajaban pronto.
- Eran muy baratos de mantener.
- La mortalidad infantil era muy elevada.
- Aseguraban el porvenir de los padres ya que no había pensiones ni seguros de accidentes.
Además, no había un control de la natalidad (solo cuando había crisis se casaban más tarde y reducían el período fértil).
b. Mortalidad Elevada y Oscilante
Observamos una mortalidad elevada y oscilante (encima del 30‰) debido a:
- Una dieta escasa y desequilibrada (base en cereales, poca proteína). Esto provocaba desnutrición y mayor afectación por enfermedades infecciosas (tuberculosis, bronquitis, gripe, pulmonía, diarrea).
- Medicina atrasada y falta de higiene pública y privada (sin agua corriente, alcantarillado ni recogida de basuras).
- Mortalidad catastrófica ocasional por epidemias, guerras o hambrunas (malas cosechas y subida del precio del grano).
La esperanza de vida era muy baja.
c. Crecimiento Natural Bajo
Con todo, el crecimiento natural era bajo, al tener una alta natalidad y una mortalidad elevada y oscilante.
Régimen Demográfico Moderno (Desde 1975 hasta la Actualidad)
El régimen demográfico actual en España se caracteriza por bajas tasas de natalidad y mortalidad y, en consecuencia, por un crecimiento natural muy reducido, cercano a cero o incluso negativo. Este modelo responde a los cambios económicos, sociales y culturales propios de una sociedad desarrollada.
Descenso de la Natalidad
La natalidad ha experimentado un descenso general desde 1975:
- Entre 1975 y 1998: Fuerte caída debido a la crisis económica, el retraso en la edad del matrimonio, la prolongación de los estudios, la precariedad laboral y el elevado precio de la vivienda. Con la democracia cambiaron las mentalidades: disminuyó la influencia religiosa, se extendió el uso de anticonceptivos, se legalizó el aborto y aumentó la incorporación de la mujer al trabajo, lo que retrasó la maternidad y redujo el número de hijos.
- Desde 1998: Aumento ligero gracias a la inmigración y a la maternidad tardía de las generaciones del baby boom.
- Tras la crisis de 2008: Volvió a descender por el paro, la salida de inmigrantes, la precariedad laboral, las dificultades de conciliación y la baja proporción de mujeres en edad fértil.
En la actualidad, la natalidad sigue siendo muy baja, con un número de hijos por mujer inferior al necesario para el relevo generacional y una edad media del primer hijo cada vez más tardía, debido sobre todo a la inestabilidad laboral, los bajos salarios y la dificultad de acceso a la vivienda.
Aumento de la Mortalidad y Esperanza de Vida
Por otro lado, la mortalidad ha aumentado ligeramente desde los años ochenta debido al envejecimiento de la población y al aumento de la esperanza de vida. Las principales causas de muerte son las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y los accidentes, además de enfermedades asociadas a la vejez como el Alzheimer y otras demencias. La esperanza de vida ha crecido gracias a los avances médicos y sanitarios, situándose en niveles muy altos, aunque es mayor en las mujeres que en los hombres y también varía según la edad y el nivel socioeconómico.
Crecimiento Natural Negativo
Como consecuencia de la baja natalidad y el envejecimiento, el crecimiento natural ha ido disminuyendo progresivamente y desde 2015 es negativo en España, ya que la mortalidad supera a la natalidad, salvo en algunas regiones concretas como Madrid, Murcia, Baleares, Ceuta y Melilla.
Además, este crecimiento no es uniforme: es mayor en comunidades con población más joven o con fuerte inmigración, mientras que es más bajo en zonas del interior, envejecidas o con menor dinamismo económico, como Galicia, Asturias o Cantabria.