Evolución de la Lírica Medieval: Del Hibridismo Gallego-Castellano al Libro de Buen Amor
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Macías y la Lírica Gallego-Castellana (1360-1425)
Macías. Los poemas galleguizantes compuestos entre 1360 y 1425 tuvieron que nacer como híbridos lingüísticos gallego-castellanos. Sus autores eran de Castilla o Andalucía y compusieron sus obras gallegas en territorio de habla castellana. Al trovar en lengua ajena no eliminaron por completo los hábitos de esta lengua; esta depuración era inconcebible en el siglo XIV, cuando el aprendizaje de otros idiomas se hacía en coloquio sin sistematización gramatical. El lenguaje de estos trovadores tuvo que ser una mezcla de los dos componentes.
Hay que rechazar la galleguización impuesta a la mayoría de textos poéticos que entre 1360 y 1425 ofrecen algún galleguismo; es necesario revisar a fondo la cuestión de su lenguaje. De esta tarea se encargaron autores como:
- Macías
- Pedro González de Mendoza
- Pero Ferruz
- El Arcediano de Toro
- Pedro de Valcárcel
- Garcí Ferrández de Gerena
- Alfonso Álvarez de Villasandino
El declive del gallego en la obra de este último es la muestra de una decadencia general: durante el reinado de Enrique III y la regencia de don Fernando de Antequera, la lírica amatoria dejó de ser el género preferido, mientras cundía la boga de los decires didácticos y los juegos de preguntas y respuestas; en ambos, el castellano fue de uso casi exclusivo. Cuando en tiempos de Juan II y Alfonso V vuelve el auge de la canción de amores, el empleo del castellano es un arcaísmo que raramente se permiten emplear los autores castellanos y aragoneses. Los límites entre unos grupos y otros son muy borrosos; en los cuatro tipos ocurre un mismo fenómeno: el cultivo de la lírica gallega en Castilla y por castellanos, al mismo tiempo que se desarrollaba la producción en lengua nativa, lo que creó un lenguaje convencional a base de mezclas.
Omne...: Estructura y Propósito del Libro de Buen Amor
Respecto a la arquitectura del libro, en un principio se prestaba atención a los elementos constitutivos. Más tarde, recayó sobre la estructura y el propósito unitario de la obra. Existieron dos versiones principales:
- Las de los manuscritos G, T y P.
- El manuscrito S, copiado por Alfonso de Paradinas.
El G es el de la versión que conocemos. El S es una versión retocada con pasajes añadidos. El carácter edificante del libro posibilitó la adición de nuevos cantares. Estos se añadieron como estrofas interpoladas, escasas, pero presentes. No fueron compuestas al momento; eran independientes y se añadieron para enriquecerlo. Ejemplo: Cruz cruzada.
Elementos Cruciales y Estilo
El prólogo es el elemento crucial: justifica la obra en lugar de simplemente introducirla. La narración en cuaderna vía parece haber sido escrita teniendo en cuenta las composiciones ya escritas, lo que sugiere una posible existencia previa de las piezas.
La pluralidad de redacciones y la adición no quieren decir que sea un repertorio ocasional, ni un cancionero de producciones aglomeradas sin propósito. Tampoco es una estructura simplemente didáctica en forma de parodia. Hay un sentido constante. Carece de exposición, nudo y desenlace; no se pretendía desarrollar una acción lineal. Es un “cuento de cuentos” optimizado que sustituye el hilo cuentístico reemplazando la historia con una unión más efectiva de elementos diferentes.
Hay una identificación constante del yo-autor con el protagonista. Esto le permite convivir con personajes posibles e imposibles, solidificando el relato al mezclar el tono didáctico con el cómico. El Libro utiliza un estilo “doñeguil”, se dirige a un público de auditores “varones” y está compuesto para agradar a un público cortés.